Iguales... pero diferentes
Ser padres de gemelos idénticos es sin duda
una doble alegría, pero también un mayor
reto a la hora de forjarles sus propias personalidades.
Por Betty Carranza
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Cuando llegan gemelos idénticos a la familia,
la mayoría de padres tiende a caer en la tentación
de igualarlos en todo: les compran la misma ropa, los
mismos juguetes y hasta los llaman los gemelos,
en lugar de Fernando y José.
No importa cuán parecidos sean, se trata de dos
personitas no una como el duplicado del otro
y como tal deben ser tratados.
Cada ser humano es único e irrepetible, con sus
propias virtudes, defectos, capacidades y limitaciones.
Reconocer sus potencialidades es esencial para valorarse
a sí mismo y no en función del otro.
Los gemelos que se acostumbran a estar juntos y a asumir
las cosas en conjunto pueden llegar a sentirse inseguros
cuando se separan o cuando deben tomar decisiones muy
personales. Ahí reside la importancia de que
los padres potencien el desarrollo de la individualidad.
Por ello resulta un error que los padres inscriban a
los dos niños en clases de piano, por ejemplo,
sin consultarles si realmente están interesados
o sin evaluar las habilidades de cada uno.
Tampoco es recomendable que compartan el mismo salón
de clases, aunque para los padres resulte más
cómodo tratar con una sola maestra, ayudarles
a hacer las mismas tareas y que ellos se apoyen el uno
al otro. A la larga esta fusión de tareas puede
dificultar la detección de deficiencias en el
proceso de aprendizaje de alguno de ellos.
Tampoco se trata de separarlos a costa de todo; en fin,
es normal que los hermanos compartan gustos y aficiones.
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Recomendaciones
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* Procura ponerles nombres
no muy parecidos.
* No digas: los gemelos vengan acá.
Llámalos por su nombre.
* Nunca los compares, son personas diferentes y
cada uno tiene su propio ritmo de desarrollo.
* Aunque te cueste un poco más, compra a
cada uno sus propios juguetes, así cada niño
será responsable de sus pertenencias y aprenderá
a compartirlas.
* No los vistas con ropa idéntica y menos
si uno de ellos no quiere.
* Aun cuando compartan habitación, asigna
lugares distintos para guardar su ropa, útiles
escolares, juguetes, etc.
* Deja que ellos elijan la ropa, los juguetes y
pasatiempos que prefieran. |
Fuente: Licda. Adelaida
de Gómez, sicóloga escolar del Liceo Francés.
Fotos: Luis Villalta.
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