Ritalina ¿Sí o no?

Se trata de un estimulante ampliamente difundido que busca generar
autocontrol en niños que sufren de hiperactividad o déficit de atención.
Su consumo conlleva una enorme responsabilidad.

Por Glenda Chávez

Aunque muchos niños lo están usando bajo indicaciones médicas, otros no han pasado el proceso de evaluación necesario para consumirlo.

En nuestro país el uso de la ritalina se hace indiscriminadamente, tanto por las instituciones educativas como por los padres, explica la licenciada Beatriz de Arias, educadora especializada en niños con hiperactividad.

Para indicarlo, es indispensable una previa evaluación sicológica para luego someter a los niños a un análisis neurológico que defina cualquier alteración.

Sólo después de cumplir con estos requisitos, se puede saber si es necesaria su aplicación. La “pastilla” tiene como única función mejorar el estado de alerta y de atención, aumentar la capacidad de concentración, el autocontrol y el desempeño escolar.

Verdades y mentiras


La creencia de muchos padres es que se le puede dar tranquilizantes a sus hijos, lo que no es positivo porque solamente los hará dormir y no trabajar. Lo que se persigue es que se puedan integrar al ambiente de disciplina de un aula.

Sucede que un niño hiperactivo puede aprender sumanente rápido y es entonces cuando comienza a interferir su actividad motora, ¡porque ya no hay más que aprender! Por otro lado, el maestro, aunque sea de educación regular, debería tener la capacidad de detectar este problema y hacer las referencias en el tiempo indicado.

Se medica a un niño cuando no está aprendiendo como debe: él se da cuenta que va escalando niveles, pero que no aprende igual que sus compañeros, es entonces que surge un problema mayor: baja autoestima.

Se cree también que el ritalín es para mantenerlos quietos, independientemente de si aprenden o no, y es un error porque el fármaco solo mejora los grados atencionales y por eso debe ser parte de un proceso clínico y terapeútico.

En el caso de niños que estudian en colegios tradicionales —donde no pueden controlar su medicación—, los padres tienen la obligación de seguir un control terapéutico de modificación de conducta para que los niños puedan mejorar.

La ritalina es un medicamento controlado (necesita receta) a causa del abuso de algunos adultos que lo utilizan como inhibidor del apetito o para mejorar su rendimiento académico, generando como único resultado una depedencia sicológica.

Cuestión del sistema


Toda institución educativa debería tener por lo menos un sicólogo para detectar este tipo de situaciones, y una educadora social para dar la terapia de modificación de conducta que le enseñe al niño a entender por qué tiene (y debe) aprender el autocontrol.

Es un error creer que con la pastilla el niño rendirá académicamente aunque esté en un colegio tradicional. El maestro debe conocer que tiene una efectividad de cuatro horas y deberá identificar el momento propicio para que el niño trabaje las materias básicas como matemáticas, lenguaje o sociales.

No se debe esperar que el medicamento mantendrá al niño sentadito y dispuesto a seguir indicaciones. Con o sin ritalín seguirá siendo hiperactivo, solo que al tomarlo es capaz de medir las consecuencias de sus actos.

Es importante saber que la hiperactividad no se elimina, pero al conseguir autocontrol prescindirá del medicamento. En resumen, la ritalina debe ser muy bien controlada y utilizarla o no es exclusiva decisión de los padres.

Consideraciones
Toma en cuenta

* La ritalina se ha asociado a problemas de crecimiento y de hipertensión, pero no está comprobado científicamente. Sí se confirman efectos adversos, como disminución del apetito y dolores de cabeza transitorios.
* Debe suspenderse durante la etapa del desarrollo. La mejor etapa para medicar es de los cinco a los doce años, cuando los padres controlan el medicamento.
* Algunos niños no pueden prescindir del ritalín por los grados de agresividad e impulsividad que experimenta en la adolescencia.
* En un 95% de los casos, el medicamento es bien tolerado y no crea ninguna adicción.
* La dosificación depende de la respuesta clínica y la tolerancia de cada persona.
* El tiempo de uso es variable y depende de los resultados. El 60 ó 70% de los pacientes tiene un problema que suele ser transitorio y que mejora alrededor de los 11 ó 12 años. Sólo un 25% persiste con el problema hasta la etapa adulta.
* No hay ninguna alteración de conducta al suprimirlo bruscamente.
* Es uno de los fármacos más nobles y muy bien tolerado si se sabe utilizar.

El uso único del ritalín no es suficiente. Un niño que sufra de estos trastornos neurológicos debe recibir especial atención, por ejemplo:
* Asistir a clases con no más de 10 alumnos.
* Llevar un control terapeútico y psicológico (Terapia de modificación de conducta).
* Ejercer un sistema académico con períodos cortos de trabajo, de media jornada, personalizado y condicionamiento de horario, máximo dos horas para tareas y refuerzos.
* Debe realizar una actividad extracurricular adecuada, como deportes en equipo para que aprenda socializar.
* Rutina nocturna: un baño de agua fresca y acostarse a las nueve de la noche a más tardar, tenga sueño o no le ayudará a autocontrolar su actividad enérgica.
* Evitar los juegos electrónicos por la noche porque los sobreenergiza.

Lo nuevo

Han lanzado un nuevo medicamento denominado Concerta, cuyos efectos tienen una duración de doce horas, es decir, el niño es medicado solo una vez al día.

Se toma como una vitamina y su efecto es de largo plazo. Actualmente solo está disponible en Guatemala.

FuenteS: Licda. Beatriz de Arias, directora del Colegio Laura Lehtinen, teléfono 224-6864.
Dra. Claudia Isabel Valencia de Mena, neuróloga pediatra, C. C. Villas Españolas local B-9, Teléfono 263-6692. ilustración: José santos.

   
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