Alcoholismo
Un secreto que destruye

Es más que un vicio, es ante todo una enfermedad y como tal ataca a hombre y a mujeres, pero en ellas es más dañina y hay menos opciones de recuperación.


Por Betty Carranza

Un hombre alcohólico es eso y nada más. Una alcohólica es, además, tachada de mujer fácil, mala madre, irresponsable, es rechazada por su familia y relegada por la sociedad.

El alcoholismo es una enfermedad que afecta a ambos sexos y es reconocida como tal por la medicina, ya que tiene factores que la causan, una evolución con fases muy parecidas entre un caso y otro, un tratamiento específico y un pronóstico.

Se define como un trastorno conductual crónico en el que incide el uso excesivo de bebidas alcohólicas, es decir que sobrepasa los 280 centímetros cúbicos de consumo a la semana, explica el doctor Moisés Guardado Rodríguez, jefe del Programa Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud.

Uno de los primeros síntomas son los llamados “black out” o amnesia alcohólica, esto es cuando una persona toma en exceso y advierte que en ocasiones de abuso de licor se le olvida lo que ha pasado.

Detección

Las señales inequívocas de que una persona ya es alcohólica incluye la incapacidad para abstenerse, es decir, le resulta muy difícil pasar mucho tiempo sin ingerir bebidas alcohólicas. También le es imposible detenerse, ya que una vez comienza no puede parar hasta embriagarse por completo.

Esta es la diferencia entre el consumo de licor y el alcoholismo. En el primer caso, la persona decide —bajo criterios correctos o no— cuánto tomar y en qué momento dejar de hacerlo; en el alcoholismo la persona ya no tiene poder de decisión.

Esta situación es similar en hombres que en mujeres, aun cuando a nivel social ambos se comporten de forma diferente. El hombre no tiene inhibiciones para comprar y beber en cualquier parte solo o con otros amigos; en cambio, la mujer suele comprar el licor y beberlo en su casa, a escondidas y sola, por lo que se les llama “bebedoras de armario”. Esto dificulta más su detección y tratamiento.

Fases

Hay diferentes modelos de estudio del alcoholismo. Uno de los más aceptados es el de Jelliknek, que establece como primera fase, llamada prodómica, cuándo la persona desarrolla mayor tolerancia que otros para tomar.

Luego viene la fase alcohólica como tal, donde la persona toma en mayor cantidad y frecuencia, justifica que lo hace por obligaciones laborales o cualquier otra cosa y empiezan los primeros “black out”.

La fase básica consiste en que la persona toma de forma regular y se empiezan a presentar estragos físicos.

La etapa crónica se da cuando la persona ya tiene cierto ritmo de consumo frecuente, hace intentos para dejar de hacerlo y no puede, presenta problemas físicos, como trastornos del sistema digestivo, úlceras, cirrosis, pancreatitis, así como deterioro sicológico.

Más dañino

Los efectos del alcohol dependen del patrón de consumo. Si una persona no alcohólica toma una copa de vino quizá lo ponga más jovial, alegre y hasta le ayude a disminuir el estrés del trabajo.

El problema es cuando una persona abusa del alcohol, ya que puede perder el control de sus acciones y volverse un factor de riesgo, como conducir en estado de ebriedad. Una copa en manos de un alcohólico es el primer paso a una irremediable borrachera, con sus consecuencias de conductas agresivas contra la familia y abandono del trabajo, entre otras.

Un enfermo alcohólico presenta problemas de personalidad, se vuelven prepotentes y mentirosos (mientras está alcoholizado o no) y presenta condiciones siquiátricas como alucinaciones y delirium.

El alcoholismo en las mujeres no presenta señales idénticas debido a factores biológicos, uno de ellos es que la mujer tiene menos volumen de líquidos en el cuerpo, por tanto la misma cantidad de licor se diluye en menos sangre. Además su organismo produce menos enzimas para metabolizar el alcohol.

A largo plazo, las complicaciones como pancreatitis o cirrosis se presentan más rápido. Incluso el mismo desarrollo del alcoholismo es más acelerado en ellas, así desde que comienza el consumo del alcohol hasta volverse adicto pasan 10 años para un hombre, para las mujeres sólo cinco.

Recuperación

El fin último de todo tratamiento es alcanzar una sobriedad estable. El primer paso es la desintoxicación, que consiste en tratar el síndrome de la abstinencia. Cuando un alcohólico ha tomado por mucho tiempo y deja de hacerlo, su cerebro reacciona ante la falta de alcohol y presenta síntomas como insomnio, inquietud, alucinaciones y problemas vasomotores como sudoraciones o subida de la presión. Este período es de unos seis días en los cuales se trata de aliviar los síntomas. En algunos casos es necesario el uso de medicamentos, como sueros o benzodiazepinas que ayudan al paciente a tranquilizarse.

A continuación el paciente debe iniciar terapias de recuperación con un siquiatra o con grupos terapéuticos como Alcohólicos Anónimos. Este proceso puede llevar años, de hecho las recaídas son muy frecuentes, pero aun así, tanto la familia como el paciente deben continuar intentándolo, ya que el solo hecho de unperíodo largo de abstinencia es un beneficioso.

No existen datos exactos, pero se estima que de un 30 a un 40% de los adictos superan la enfermedad. Puede que suene bajo, pero el hecho que cuatro de cada 10 personas se recuperen significa también que sus familias y entorno han cambiado totalmente la calidad de vida e incluso ha mejorado a varias generaciones.

Mayor riesgo

Hay factores que pueden incrementar la predisposición a volverse alcohólico, pero ninguno, ni siquiera la sumatoria de todos, vuelve obligatorio el padecimiento.

- La genética. Entre más antecedentes de alcoholismo haya en la familia es más probable heredar las predisposición para padecerlo.
- Tolerancia. También se puede heredar la tolerancia al alcohol y esto, a su vez, aumenta la propensión. Tiene más probabilidades de volverse alcohólico a los que les llaman “ladrillo seco” que quienes se embriagan con dos o tres copas.
- Historia. Hay factores sicológicos como un historial de abuso sexual en la infancia, cuadros depresivos y de ansiedad que se dan con más frecuencia en mujeres.
- Entorno sociofamiliar licencioso.

Consumo, no alcoholismo

Hay patrones de consumo culturales. En el país es más usual el nórdico, que consiste en tomar mucho en un período corto de tiempo.
También existe el patrón romano de consumo frecuente, pero en pocas cantidades, por ejemplo, para acompañar las comidas, como lo hacen los franceses. Ellos toman casi todos los días, pero no se emborrachan.

En cifras
- Se considera que entre un 5%
y 12% de las personas que consumen alcohol se vuelven alcohólicas. La mayoría lo puede manejar moderadamente.

- No hay estudios específicos, pero tradicionalmente se ha considerado que por cada
cinco alcohólicos hombres hay una mujer. En los últimos años se estima que la proporción ha variado, son cuatro hombres por una mujer. Esto podría deberse a que han aumentado las mujeres alcohólicas o se ha incrementado el número de mujeres que acuden a recibir ayuda.
- Un hombre tarda 10 años para volverse alcohólico, la mujer sólo cinco.
- De 1379 conductores que resultaron positivos en el consumo de alcohol en el 2003, el 95% fueron hombres y sólo el 5% mujeres, según el Viceministerio de Transporte.
- En los 49 años que Alcóholicos Anónimos tiene de funcionar en el país ha recuperado a unos 26 mil hombres y a 650 mujeres.
Centros de ayuda
- Hogar de rehabilitación para mujeres con adicciones, teléfono 223-8109.
- FUNDASALVA, teléfono 298-2233.
- Alcohólicos Anónimos, 225-1430.
- Puerta de Salvación a la mujer alcohólica. Teléfono 272-1076.
Costos
- La desintoxicación de una persona alcoholizada cuesta un promedio de $1,078 en un hospital nacional especializado, como el Siquiátrico. Esto implica atención de un equipo multidisciplinario de médicos y el internamiento por siete días. Eventualmente se usan medicamentos.
- Un tratamiento similar en un hospital general anda por los $600.
- En el 2003 se atendieron a 2,082 personas con problemas relacionados al consumo del alcohol sólo en hospitales especializados. Aquí no se cuentan las atenciones en otros hospitales ni las atenciones por heridas o golpes, aun cuando tengan como causa el consumo del alcohol, ya que se clasifican por el motivo de la urgencia.
- En el Siquiátrico, la atención en días feriados es de un 80% por intoxicación. En temporadas de fiesta como navidad, semana santa y agosto, incluso los fines de semana, se incrementa el ingreso de urgencia por intoxicados, sicóticos y, en los últimos años, poliadictos.

Fuente: Dr. José María Sifontes, médico siquiatra, especialista en adicciones y salud pública.
Fuente: Dr. Moisés Guardado Rodríguez, Jefe del Programa Nacional de Salud Mental, Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.

   
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