Cabeza y cuello
Deja caer lentamente la cabeza hacia adelante.
Luego muévela en movimiento pendular
hacia ambos lados. Cuando vayas hacia la derecha,
aspira y expulsa el aire cuando vayas de regreso.
Repite 10 veces.

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Hombros
Erguida y con los brazos extendidos y relajados
a los costados, levanta el hombro derecho lo más
alto que puedas, en cuatro tiempos y apirando.
Luego déjalo caer de golpe y exhala. Hazlo
ahora con el hombro izquierdo. Repite cinco veces.
Otra variante de este ejercicio es que levantes
ambos hombros a la vez, siempre en cuantro tiempos
y aspirando lentamente, luego los dejas caer de
golpe. Haz cinco repeticiones.

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Giro de cabeza
Gira la cabeza lentamente en el sentido de las
manecillas del reloj, aspira en cuatro tiempos,
hasta llegar a la mitad, empieza a expulsar el
aire y continúa hasta llegar al punto de
partida. Hazlo de nuevo en sentido contrario.
Repite cinco veces.

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Espalda
Siéntate erguida en una silla de asiento
duro y respaldo recto, de forma que tus pies queden
firmes sobre el suelo y separados paralelos a
tus hombros. Aspira en cuatro tiempos mientras
extiendes los brazos hacia arriba y mantén
el aire por dos segundos. Luego déjate
caer hacia adelante, de manera que los brazos
y cabeza cuelguen pesadamente, mientras exhalas
por la boca, los glúteos no se separan
del asiento. Repite cinco veces.
 
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Estiramiento de espalda
Para este ejercicio necesitas una silla de respaldo
recto y alto hasta el comienzo de tus hombros.
Extiende tus manos por detrás del respaldo
de la silla, junta las manos, aspira en cuatro
tiempos mientras arqueas la parte superior de
la espalda, por encima del respaldo de la silla,
sostén el aire por dos segundos. En cuatro
tiempos libera el aire y vuelve a la posición
original. Repite cinco veces.

Fuente: Arq. Berta Medrano, instructora
de yoga y tai-chi chuan. Tel. 284-1749.
Modelo: Guadalupe Mejía.
Fotos: Maritza Santos.
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¿Cómo
respiramos?
Sin oxígeno (O2) no hay vida, es el sistema
respiratorio el encargado de proveerlo a la sangre
y esta lo lleva a todo el organismo. También
se ocupa de expulsar el anhídrido carbónico
(CO2) o material de desecho resultante del metabolismo
del cuerpo.
Este intercambio de gases se da en los alvéolos
pulmonares, cuyas paredes de vasos capilares impregnan
de oxígeno la sangre y extraen el CO2.
La respiración correcta es por la nariz.
Si bien puede hacerse por la boca, es en la nariz
donde el aire se humidifica, calienta y limpia
de partículas extrañas.
Respirar es una función vital que el cuerpo
realiza de forma automática, a menos que
su complejo mecanismo tenga alguna afección
que dificulte o impida el libre flujo de aire,
como sucede con algunas enfermedades como bronquitis,
sinusitis y otras.
La capacidad pulmonar —cantidad de aire
que el organismo puede llevar al interior de sus
pulmones en un tiempo dado— varía
con la edad y el tamaño corporal de la
persona. Para un adulto promedio (25 años,
70 kilos de peso y 1.70 metros) lo normal es que
tenga 16 respiraciones por minuto y que aspire
500 ml de aire, de los cuales sólo el 21%
es oxígeno.
La frecuencia respiratoria, el volumen de aire
y de oxígeno varía según
las necesidad del cuerpo, como cuando se hace
deporte.
Mediante el desarrollo muscular y diferentes técnicas
atléticas puede mejorarse la respiración,
incrementando la capacidad pulmonar y mejorando
la obsorción de oxígeno. Hay técnicas
respiratorias que al regular el rítmo y
optimizar la absorción pueden conducir
a estados de relajación corporal y mental.
Fuente:
Dr. Jacinto Colocho Bosque, neumólogo.
Tels. 226-5632 y 225-8303.
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