Expulsa las tensiones

Si bien respirar es una función que realizamos automáticamente, hay ejercicios que te permitirán mejorar tu capacidad pulmonar y de paso relajarte.

Por Betty Carranza

Para que los pulmones se llenen por completo de aire tienes que respirar rítmicamente de forma que el diafragma (músculo que divide el tórax del abdomen) desplace su cúpula hacia abajo, ampliando el espacio disponible en la cavidad toráxica.

Hay varios ejercicios para optimizar la respiración y todos están basados en el uso del diafragma y además te dan el beneficio de la relajación.

No tienes que hacerlos todos, reserva unos cinco minutos en tu casa u oficina y practica dos o tres de estos ejercicios.

Ejercicio 1

Aprieta la ventana derecha de la nariz con el pulgar derecho. Aspira por la ventana izquierda de forma pausada y contando de uno a ocho. Cierra con el índice la ventana izquierda, contén la respiración hasta ocho. Retira el pulgar, suelta el aire por la fosa derecha siempre en ocho tiempos. Haz el ejercicio a la inversa. Repite cinco veces.



Ejercicio 2

De pie, con los pies paralelos a los hombros, coloca una mano sobre el vientre y la otra sobre el estómago. Aspira conscientemente en ocho tiempos, piensa el trayecto que lleva el aire en el interior, hasta que los pulmones empujan el diafragma, entonces debes percibir cómo se abulta tu vientre, pero no tu estómago. Ahora lleva el proceso inverso y exhala el aire y siente cómo se hunden tu vientre, estómago y pecho, en ese orden. Repite ocho veces.

Ejercicio 3

De pie, erguida y con los pies ligeramente separados, respira por la nariz durante cuatro segundos, hasta que sientas los pulmones llenos. Expulsa el aire siempre por la nariz haciendo sonido, mientras dejas caer la parte superior del cuerpo hacia el suelo. Cuando te sientas relajada, comienza a levantarte y aspira en ocho tiempos. Suelta el aire lentamente y comienza de nuevo. Respire cinco veces.




 

Date un respiro en la oficina

Cabeza y cuello

Deja caer lentamente la cabeza hacia adelante. Luego muévela en movimiento pendular hacia ambos lados. Cuando vayas hacia la derecha, aspira y expulsa el aire cuando vayas de regreso. Repite 10 veces.








Hombros

Erguida y con los brazos extendidos y relajados a los costados, levanta el hombro derecho lo más alto que puedas, en cuatro tiempos y apirando. Luego déjalo caer de golpe y exhala. Hazlo ahora con el hombro izquierdo. Repite cinco veces. Otra variante de este ejercicio es que levantes ambos hombros a la vez, siempre en cuantro tiempos y aspirando lentamente, luego los dejas caer de golpe. Haz cinco repeticiones.

Giro de cabeza

Gira la cabeza lentamente en el sentido de las manecillas del reloj, aspira en cuatro tiempos, hasta llegar a la mitad, empieza a expulsar el aire y continúa hasta llegar al punto de partida. Hazlo de nuevo en sentido contrario. Repite cinco veces.

 

 





Espalda

Siéntate erguida en una silla de asiento duro y respaldo recto, de forma que tus pies queden firmes sobre el suelo y separados paralelos a tus hombros. Aspira en cuatro tiempos mientras extiendes los brazos hacia arriba y mantén el aire por dos segundos. Luego déjate caer hacia adelante, de manera que los brazos y cabeza cuelguen pesadamente, mientras exhalas por la boca, los glúteos no se separan del asiento. Repite cinco veces.

 

 

Estiramiento de espalda

Para este ejercicio necesitas una silla de respaldo recto y alto hasta el comienzo de tus hombros. Extiende tus manos por detrás del respaldo de la silla, junta las manos, aspira en cuatro tiempos mientras arqueas la parte superior de la espalda, por encima del respaldo de la silla, sostén el aire por dos segundos. En cuatro tiempos libera el aire y vuelve a la posición original. Repite cinco veces.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Arq. Berta Medrano, instructora de yoga y tai-chi chuan. Tel. 284-1749.
Modelo: Guadalupe Mejía.
Fotos: Maritza Santos.

¿Cómo respiramos?
Sin oxígeno (O2) no hay vida, es el sistema respiratorio el encargado de proveerlo a la sangre y esta lo lleva a todo el organismo. También se ocupa de expulsar el anhídrido carbónico (CO2) o material de desecho resultante del metabolismo del cuerpo.
Este intercambio de gases se da en los alvéolos pulmonares, cuyas paredes de vasos capilares impregnan de oxígeno la sangre y extraen el CO2.
La respiración correcta es por la nariz. Si bien puede hacerse por la boca, es en la nariz donde el aire se humidifica, calienta y limpia de partículas extrañas.
Respirar es una función vital que el cuerpo realiza de forma automática, a menos que su complejo mecanismo tenga alguna afección que dificulte o impida el libre flujo de aire, como sucede con algunas enfermedades como bronquitis, sinusitis y otras.
La capacidad pulmonar —cantidad de aire que el organismo puede llevar al interior de sus pulmones en un tiempo dado— varía con la edad y el tamaño corporal de la persona. Para un adulto promedio (25 años, 70 kilos de peso y 1.70 metros) lo normal es que tenga 16 respiraciones por minuto y que aspire 500 ml de aire, de los cuales sólo el 21% es oxígeno.
La frecuencia respiratoria, el volumen de aire y de oxígeno varía según las necesidad del cuerpo, como cuando se hace deporte.
Mediante el desarrollo muscular y diferentes técnicas atléticas puede mejorarse la respiración, incrementando la capacidad pulmonar y mejorando la obsorción de oxígeno. Hay técnicas respiratorias que al regular el rítmo y optimizar la absorción pueden conducir a estados de relajación corporal y mental.

Fuente: Dr. Jacinto Colocho Bosque, neumólogo.
Tels. 226-5632 y 225-8303.

 

   
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