Cuando el deseo no llama

La pérdida del deseo sexual es más común de lo que se cree y puede ocurrir a toda edad y en cualquier etapa de la relación.

Por Karen Funes

Se escucha en conversaciones coloquiales que la pasión y el deseo dentro de una pareja se van perdiendo. Sobreentendemos que es natural y que “así debe ser”, como ley inevitable de la vida, pero no, eso es lo que nos han hecho creer.

Según la doctora Margarita Mendoza Burgos, el decrecimiento del deseo sexual surge más en las mujeres que en los hombres y suele provocarlo la costumbre. “Las parejas se olvidan del preámbulo amoroso y, por ende, la mujer, suele sentirse un objeto. Y si ella (o ambos) han perdido el encanto físico, sumado a los problemas sociales, laborales y económicos, la reconquista queda en segundo o en quinto lugar en las prioridades”.

El buen diagnóstico de este padecimiento denominado “deseo sexual hipoactivo” llevará en todo caso a buenos resultados, aunque también depende de la voluntad de la pareja en querer rescatar la pasión y el deseo perdidos.

Opciones complementarias

Ante este problema se puede recurrir a dos opciones: un médico y un sicólogo o terapeuta. El siquiatra, previo a su tratamiento, deberá descartar posibles causas, como una enfermedad colateral (enfermedades sistémicas, depresión, menopausia y postmenopausia) y medicamentos que consume el paciente, si tiene problemas de adicciones al alcohol o al cigarrillo, los cuales inhiben el deseo.

Una vez dedicados a la parte sicológica del asunto, explica Mendoza Burgos, se pasa a tratar la relación de pareja. “En general se da un acostumbramiento, la pareja deja de salir a solas y el hombre desea copular como un mero cumplimiento de roles, sin tomarse el tiempo de excitar a su compañera”.

Si la comunicación de la pareja falla, lo cual es común, fácilmente se llega a un resentimiento al no mantener sexo satisfactorio. “Si ella no quiere, el hombre piensa que ya no lo ama; si él es quien no quiere, la mujer piensa en una tercera persona”, añade.

Las mujeres tienden a disfrutar menos del sexo, añade la especialista, como efecto de prejuicios y conceptos “moralistas” en donde se les inculcaba temores. Algunas consideran que sólo se trata de un mecanismo para la reproducción y una vez nacen los hijos se desmotivan, causando traumas serios en la pareja.

También puede suceder que uno de los dos sufra del “papel de espectador”. Esto se origina cuando al no tener un orgasmo o erección, la persona cae en una autoevaluación continua de cada relación, lo que ha veces se traduce en fracasos recurrentes.

Tratamiento

Si la pareja está comprometida en reactivar la llama del deseo, las posibilidades de éxito son altas, comenta Mendoza Burgos. No sólo se regula —con ayuda del médico— el tipo de medicamentos o se tratan padecimientos sistémicos, también se trabaja en el control del estrés o se determinan las actitudes negativas que están minando la relación.

“Es importante que la gente haga una diferencia entre el acto sexual y la sensualidad, un tema tabú para la mayoría, y que aprenda a disfrutar de la vida en pareja. También deben esforzarse por separar un tiempo especial para ellos”.

La terapia sexual es algo que ayuda mucho. “Encontrar el aspecto sensual que cada uno lleva dentro y dejar de preocuparse por la erección o la penetración es una de las prioridades. Si el hombre, por ejemplo, sufre del papel de espectador deberá aprender a evitar a toda costa la penetración y enfocarse en las caricias, y cada vez que sienta una fuerte excitación retroceder y empezar de nuevo. Estas son las tareas que deben cumplir”.

• Más de la tercera parte de consumidores de medicamentos que mantienen la erección son jóvenes que no la necesitan y desconocen que estos no aseguran una relación sexual satisfactoria, pues no mejoran la sensación ni excitación. Son usadas para demostrar hombría. Se desconocen las contraindicaciones que estos medicamentos traerán en ellos a largo plazo.
• En caso de hombres mayores que sí pueden necesitarla, es importante que antes consulten a su médico.

Contra la corriente
Físicamente no siempre estaremos preparados para una ajetreada vida sexual, ni tampoco todas las parejas tienen las mismas necesidades. Sin embargo es un hecho que con los años debemos hacer un esfuerzo por mantener el fuego del amor.

Según el doctor Vidal Fuentes Umanzor, casi el 50% de las mujeres sufre de deseo sexual hipoactivo. En el hombre, analiza el galeno, los índices son menores por la misma mentalidad de conquista con que son criados, pero también los casos son alarmantes. “Lo que sucede es que nadie habla de esas cosas. He conocido casos serios en hombres adultos y profesionales. La falta de comunicación dentro de la pareja es notable”.

En su caso particular, la mayoría que consulta por este problema es el hombre, porque la mujer, una vez se casa y tiene hijos, tiende a creer que ya no debe disfrutar como antes —si es que lo disfrutó entonces— y su papel ahora es otro.

A nivel médico, este problema se trata de formas muy diferentes, dependiendo de la edad del paciente. En el caso de un hombre joven (entre los 15 y 30) se buscan las posibles causas orgánicas, como trastornos hormonales (de la testosterona, prolactina, LH y FSH); también se realiza un estudio de los testículos (su tamaño, calidad del tejido, posición), así como de las características fenotípicas (voz, forma del cuerpo, altura, etc.) y de la función hipofisiaria (donde se crean los estímulos para la formación de las hormonas). Una vez se descartan estos problemas se pasa a tratarlo desde el punto de vista emocional.

En el caso de un hombre mayor el diagnóstico es al contrario: primero se analizan los aspectos ambientales, familiares y sociales. Las relaciones laborales o la inestabilidad en el empleo también son posibles causas de la pérdida del deseo.

Después de descartar estos factores se pasa a eliminar causas orgánicas. En todo caso, explica Fuentes, un hombre mayor tiende a la disminución de hormonas, puede sufrir de disfunción eréctil, diabetes, hipertensión, y si fuma o bebe, las cosas se complican.

La solución de este problema, según Fuentes, tiene que ver mucho con la comunicaión de la pareja. “Conociendo ambos las causas y todo lo que puede dañar su relación y esforzándose por seguir las recomendaciones de los especialistas, es segura una mejora sustancial”.

Dra. Margarita Mendoza-Burgos Siquiatra y terapeuta de familia. Teléfono 263-4224.
Dr. Vidal Fuentes Umanzor, Jefe de Urología del Hospital Rosales. Teléfono 225-0277.

   
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