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Sea usted misma en la intimidad
Existen ciertos patrones que, en muchas ocasiones,
una mujer puede seguir involuntariamente. Es importante identificarlos
para poder modificarlos.
Si
después de leer esto, no los encuentra en su conducta
no se alarme, pues esto se basa en la generalidad y no en
los casos particulares.
Estas conductas que vamos a describir son
-en muchos casos- estereotipos en los que a veces caemos sin
saberlo, por lo que es importante identificarlo para poder
modificarlo.
Una mujer que se siente bien si su compañero está
bien, que entiende su sexualidad únicamente en función
del placer de su pareja, resulta como una asistente. Esta
clase de mujer no se expresa a sí misma en la sexualidad,
ni asume su propia sexualidad sino que cree que la actividad
sexual demuestra nada más que tan satisfecho está
él con ella.
Una mujer así se caracteriza por ser insegura y dependiente,
por funcionar únicamente como respuesta a las necesidades
de su compañero, y se olvida de sus propias necesidades,
por lo que se sentirá bastante insatisfecha aunque
no es consciente de ello.
Otro clásico comportamiento femenino es aquel que describe
una persona acosada. Esta mujer siente que cualquier acercamiento
que tenga hacia su pareja la llevará a un encuentro
sexual no necesariamente deseado.
Debido a esta especie de paranoia, ella cuidará mucho
sus cariños hacia él y difícilmente será
una mujer cariñosa, sino que más bien se esconderá
en sus ocupaciones, en su estrés, en una conversación
para evitar casi cualquier contacto ya que piensa que siempre
la llevará a la unión sexual.
Otra conducta bastante común es aquella en la que la
mujer se siente utilizada por su compañero. Ella cree
(independientemente de que sea cierto o no) que su pareja
sólo la ve como un objeto sexual.
Por lo general, estas mujeres son bellas y han sido aparentemente
engañadas por hombres que sólo querían
sexo, mientras ellas estaban armando toda una relación
de pareja. Debido a esto, guardan un gran resentimiento hacia
los hombres y se ven imposibilitadas para disfrutar del sexo.
Por otro lado, hay muchas mujeres que se han acostumbrado
a fingir el orgasmo como si eso fuera lo único que
cuenta en la relación. Ellas creen que lo más
importante es que su hombre esté satisfecho y han privilegiado
esto sobre su propia experiencia.
En este caso, la relación sexual nunca será
satisfactoria para la mujer, pues es difícil que ella
se ponga en contacto con sus propios deseos. Además,
con la costumbre le resulta más seguro fingir el orgasmo
que realmente disfrutar de la experiencia sexual.
La Diva -por su parte- es el tipo de mujer que se siente en
un pedestal y que cree que cualquier expresión sexual
carece de elegancia, por lo que ella juega el papel de la
dama, y así pierde su identidad sexual, la cual difícilmente
recuperará.
Esta mujer responde al estereotipo machista que dice que una
mujer decente no se presta para ciertas actitudes, por lo
que tarde o temprano su compañero buscará en
otras mujeres ese erotismo que su esposa le niega. Ante esto,
ella se sentirá mal, pero dirá que al fin al
cabo las otras mujeres están para ser utilizadas y
para darle placer a su compañero, mientras ella es
la única mujer que él respeta.
De la misma forma, encontramos el tipo de mujer que ha renunciado
a cualquier satisfacción sexual para cumplir con su
papel de madre; papel que lleva a la cama y a su relación.
Su compañero se convierte en un hijo más al
que ella satisface en todo nivel para suplir la imposibilidad
de suplirlo sexualmente.
También, se puede observar el tipo de mujer que es
demasiado frágil para su pareja, él debe cuidarla
y protegerla, y él sentirá que si es demasiado
efusivo en la cama ella se quebrará. Esto ocurre porque
la mujer se escuda en esta imagen de fragilidad para que su
compañero nunca la abandone, ya que él difícilmente
podría soportar el sentimiento de culpa.
Así, la mujer nunca será sincera en su comportamiento
sexual por temor a no resultar tan frágil como su compañero
cree que es, y entonces la deje. Al menos esa es la percepción
de la mujer.
Ahora bien, ya sea que estas conductas se den tal y como las
expusimos o mezcladas, muchas son provocadas por problemáticas
emocionales de la misma mujer, pero en otras ocasiones,
es el compañero el que las genera, debido a su educación
sexual y debido a lo que espera de su compañera.
Muchas veces, la mujer se acostumbra a responder de cierta
forma porque sabe que eso es lo que su pareja quiere de ella,
o incluso porque se lo imponen, pero también puede
ser por su propia educación.
En cualquiera que sea el caso, la mujer debe reflexionar y
entender que tanto derecho tiene ella a la satisfacción
sexual como su compañero, por lo que debe superar sus
prejuicios, dialogar con su compañero, generar un ambiente
de intimidad o incluso ir a terapia, para que así su
conducta sea la más satisfactoria para ella y para
él.
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