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Sin Orgasmos
Las mujeres que no consiguen llegar al orgasmo
tienen más un problema sicológico que físico
en la mayoría de casos.
Una
relación sexual ideal debe ser disfrutada por hombre
y mujer. Sin embargo, existen muchas mujeres que no consiguen
el disfrute pleno debido a múltiples factores, en su
mayoría, sicológicos. Este es el caso de Isabel
(nombre ficticio) que por seis años no supo qué
era tener un orgasmo. Cambia de una pareja a otra pensando
que era la otra persona la incapaz de producirle placer.
Su imposibilidad de tener orgasmos terminó cuando Isabel
dejó los prejuicios y los mitos que le habían
inculcado desde su infancia para abandonarse al placer y al
amor que le daba el que ahora era su esposo, quien era más
que su pareja: su amigo incondicional.
La anorgasmia (imposibilidad de alcanzar el orgasmo) puede
deberse a mitos y tabúes sobre sexualidad adquiridos
en la infancia y adolescencia, que en general, se fundamentan
en la concepción de virginidad que deberíamos
tener, y el valor que le damos a la propia sexualidad. Aunque,
lo primero a descartar, es un posible problema físico.
Muchas mujeres con anorgasmia, creen o tienen inculcado en
su inconsciente que se mantendrían vírgenes
el mayor tiempo posible, y a mantenerse totalmente indiferentes
al placer y a su propio deseo si no era para efectos reproductivos.
Aunque esta historia suena ya del pasado, todavía hay
muchas mujeres que tienen ese problema y se debe a una educación
sexual basada en represión y silencios.
Ahora bien, ¿cuál podría ser la solución
de un problema que casi resulta incontrolable por estar en
los más profundo de nuestra mente? Es muy simple. Conocer
las limitaciones que tenemos, saber qué queremos, y
estar conscientes de que todo depende casi de nuestra actitud
mental, es el primer paso.
Una vez que se ha hecho esto, podemos pasar a lo que se podría
llamar un tratamiento o preparación para ir eliminando
prejuicios. Uno de los tratamientos más recomendados
es la masturbación, pues mediante ella la mujer puede
redescubrirse, conocer y amar su cuerpo, así
como conocer los movimientos necesarios para desatar su pasión
máxima. Además, al encontrar las formas que
más la provocan se las puedes enseñar a su pareja.
Otro factor importante que influye en que las mujeres no tengan
orgasmos, es que como pensaban que cualquier tema sexual es
prohibido y malo, han reprimido todo su deseo y no han acostumbrado
su cuerpo a sentir. La consecuencia lógica de esto,
fue la pasividad completa en la unión sexual, y esto
sólo genera insatisfacción, monotonía,
y una autoestima baja, pues cada vez que la mujer que siente
de esta forma tiene relaciones se siente sucia, se siente
utilizada y si el caso es grave, puede sentirse hasta ultrajada.
La respuesta que puede eliminar estos sentimientos es de nuevo
la masturbación, pues así sabrá guiar
después a su pareja. Pero además, una vez que
despierte su deseo, se adueñe psíquicamente
de su cuerpo, y sepa exactamente que buscar en una relación
de placer, la mujer puede tomar la iniciativa y acabar con
el papel pasivo que ha estado cumpliendo que inevitablemente
la llena de insatisfacción.
Este proceso se conoce como cultivación o construcción
del orgasmo, pues la capacidad para sentirlo se adquiere conforme
se descubren más sus posibilidades. Es una especie
de bola de nieve que va creciendo entre más relaciones
se tengan, y más contacto se tenga con el placer y
con el cuerpo propio.
Es probable que muchas se pregunten porque la sexualidad parece
más complicada en el caso femenino que en el masculino.
La respuesta no es definitiva, sin embargo muchos expertos
apuntan que, además de la diferencia de educación
que reciben las niñas con respecto a los niños,
está el hecho de que el hombre desde niño tiene
que aprender a manipular sus genitales para ir al baño,
y en la pubertad los niños ven mayores cambios físicos
que ellas.
Por otra parte, el hombre como tal sufre orgasmos inconscientes
mientras duerme y cuándo se despierta empieza a preguntarse
que es lo que pasa que le produce placer. Por su parte, a
la mujer también le suceden, sin embargo no la despiertan,
y puede pasar toda su adolescencia sin saberlo.
Otras mujeres se ven limitadas a la hora de alcanzar el orgasmo
por su sistema de vida. Son mujeres que son vistas por los
demás como exitosas, muchas profesionales que se suponen
mujeres liberadas son a veces las más reprimidas sexualmente,
pues deben tener todo bajo control. La idea de dejarse llevar
por un sentimiento, una emoción o una sensación
les produce pavor, pues sienten que todo su sistema ordenado
de vida se va a venir abajo y se va a desorganizar.
El síndrome de las mujeres que se niegan a perder el
control, se caracteriza por hacer que ellas se enfrenten al
sexo, como si éste fuiera una obligación en
la que hay que tener éxito, y demostrar capacidades,
por lo que no conocen el verdadero principio del placer.
Estas mujeres deben aprender a relajarse
y a esperar lo inesperado, deben aprender a disfrutar de la
posibilidad de no saber lo que va a pasar, y de no tenerlo
todo bajo su control, tienen que liberarse.
De la misma manera, hay un porcentaje de mujeres que son anorgásmiscas
debido al nivel de tensión que manejan y a tener otras
prioridades que su propio deseo. A la hora de estar con su
compañero, están pensando en el bebé,
en su trabajo, o en que mañana tienen un examen. En
este caso, el cansancio, el estrés y las preocupaciones
de otra índole evitan el orgasmo, y para poder lograrlo
sólo hay que relajarse, olvidarse un poco de la agenda,
y no esperar hasta que ya el sueño y la fatiga dominen
para hacer el amor.
Como vemos, el problema de la anorgasmia es más de
índole mental que física, y sólo requiere
un cambio de actitud. Pero, además es importante tener
en cuenta que mucho se debe a la educación que recibimos,
para no repetir el error con las hijas y no seguir criando
mujeres insatisfechas.
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