Volver a inicio de Sexualidad


¡Ojo! La salud sexual y reproductiva es asunto de mujeres y hombres

Dr. Ricardo González
Especialista en Salud sexual y reproductiva

Al menos en El Salvador y Centroamérica, debido a la influencia de la cultura y las normas sociales tradicionales, mujeres y hombres estamos organizados en la sociedad de tal forma que el trabajo, la expresión de los afectos y el uso del poder, se encuentran asignados de manera diferenciada según se trate de uno u otro sexo.

Así, generalmente las mujeres, aún en aquellos casos en que cuentan con un trabajo asalariado, al regresar a casa, asumen como responsabilidad propia los quehaceres domésticos, incluido el apoyo escolar a hijas e hijos; los varones, generalmente, asumimos el trabajo asalariado como responsabilidad propia y cuando realizamos labores domésticas, lo hacemos como ayuda a la mujer.

Con relación a la expresión de afectos y emociones, socialmente es aceptado que las mujeres los expresan más abiertamente, por ejemplo a través del llanto o las palabras cariñosas; sin embargo los varones somos criticados o discriminados si expresamos sentimientos igual que una mujer, de tal forma que hemos aprendido a ser poco expresivos y generalmente poco comunicativos.

El ejercicio del poder al interior de las diferentes formas de relación que se establecen entre hombres y mujeres y –de manera particular– en las relaciones de pareja, también nos muestra que comúnmente, los varones ejercemos una posición de dominio, lo cual conlleva a decidir –de forma parcial– sobre diferentes aspectos de la convivencia familiar y social.

De esta misma manera, en materia de sexualidad y reproducción, también es el condicionamiento social y cultural el que divide y diferencia los roles de hombres y mujeres, a partir de su sexo biológico y sus potencialidades reproductivas. Por esa razón, a pesar del reconocimiento de la corresponsabilidad de mujeres y hombres en los eventos sexuales y reproductivos, son las mujeres, quienes por sus cualidades biológicas de embarazarse, parir y lactar, socio culturalmente se les ha asignado numerosos roles, tales como la responsabilidad en el control de la natalidad, todos los cuidados propios del embarazo, los quehaceres relacionados con el cuidado y crianza después del parto, el apoyo afectivo, el cuidado de la salud y el apoyo en las tareas escolares de sus hijas e hijos. Se encuentran tan "naturalizados" estos roles en las subjetividades de mujeres y hombres, que así como llegan a considerarse responsabilidades exclusivas de las mujeres, asimismo los hombres son socialmente exonerados e incluso en no pocos casos, sancionados si intentan asumirlos.

En un sentido positivo, la vida sexual y reproductiva representa la oportunidad de que mujeres y hombres desarrollen una serie de potencialidades enriquecedoras para su vida personal y social, si esta se comprende como una vivencia placentera asociada a otros valores positivos como la autonomía, el conocimiento y la responsabilidad; elementos indispensables para alcanzar un alto nivel de salud y calidad de vida. En el sentido negativo, la vida sexual y reproductiva puede también significar experiencias no placenteras, relacionadas con la ignorancia, el sometimiento, las limitaciones que obstaculizan el desarrollo de las potencialidades y la exposición a riesgos para la salud y para la vida.


BuenProvecho - Salud y Nutrición - Casa y Jardín - Moda y Belleza  -
- Sexualidad - Novia - Mi Mascota - Mi bebé - Mi Familia -
 
Copyright © 2003 ElSalvador.com Todos los derechos reservados
Información: E-mail: mujer@elsalvador.com