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¿Herpes?
Tenga cuidado con los besos. El herpes o fuego
puede contagiarse por el contacto piel con piel. Y por medio
de las relaciones sexuales.
Pensar
que el famoso fuego surge a causa de una fiebre
o después de un período de gran tensión
nerviosa es una creencia popular que no está muy alejada
de la verdad, pero que no es totalmente acertada.
Ese fuego que en más de una ocasión
ha aparecido en la comisura de los labios o en la punta de
la lengua es la manifestación de un herpes tipo 1.
La enfermedad del herpes es viral y puede ser tipo 1
y tipo 2. El 1 se da por contacto piel a piel, dice
la doctora Elisa Gómez, especialista en dermatología.
Las zonas afectadas por este tipo de herpes son los sitios
mucocutáneos, como el área perioral (alrededor
de la boca), mejillas, punta de la nariz y yema de los dedos
de las manos (llamado panadizo herpético). El herpes
periocular (alrededor de los ojos) es grave, porque puede
afectar el ojo.
La ubicación dependerá del lugar donde haya
tenido el contacto con la persona infectada. Por ejemplo,
si le besó la mejilla, será en ese sitio donde
se le manifestará la enfermedad.
Se caracteriza por vesículas (vejiguitas) agrupadas
que duran hasta 8 días y, luego, desaparecen. Si no
son tratadas de manera adecuada, siempre habrá recurrencia.
Además, existe el herpes simple tipo 2, que es el que
se da en la zona de los genitales y su contagio es exclusivamente
sexual. Por lo que es más frecuente en jóvenes
y adultos que tienen una vida sexual activa.
Silencioso
El tipo 1 puede darse en personas de cualquier edad (desde
bebés hasta ancianos). El problema se agrava debido
a que es asintomático:una persona puede estar infectada
y no saberlo hasta que haya un desencadenante para su manifestación.
Entre los desencadenantes están: fiebre alta, exposición
al sol, menstruación, frío o tensión
nerviosa.
El herpes simple tipo 1 puede, también, presentar síntomas
triviales, incluso, 24 horas antes de aparecer en la piel.
Algunos de ellos son: hormigueo, comezón y ardor. Ya
en la piel, tiene acompañantes como dolor de cabeza,
fiebre y malestar general.
No se automedique ni se aplique ningún ungüento
o mezcla de hierbas. El tratamiento adecuado es por medio
de medicamentos recetados por especialistas.
Si no toca las vesículas, no le dejará
ninguna cicatriz. La violeta de genciana no es recomendable,
porque puede quemarlo, afirma la doctora Gómez.
Si usted se toca, se aplica cremas y recetas caseras, se puede
llegar a complicar la enfermedad o dejar secuelas de ella
en el sitio donde se manifestó. Procure, además,
evitar el contacto con las personas sanas.
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