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Un análisis para hombres

El espermograma es el análisis del semen que puede practicarse para detectar la esterilidad masculina.

El Diario de Hoy
mujer@elsalvador.com

Durante mucho tiempo se pensó que la mujer era la responsable de la mayor parte de los casos de infertilidad. Mientras el hombre pudiera mantener un coito y eyacular se suponía que era suficiente para poder fecundar a su pareja.

Sin embargo, el avance de los estudios en el campo de la fertilidad humana ha demostrado que en numerosos casos de parejas que no consiguen embarazarse existen problemas masculinos que tienen que ver con la producción de espermatozoides y su calidad.

Un tratamiento de infertilidad debe investigar a fondo cómo son los espermatozoides que fecundarán los óvulos y qué tan aptos son para viajar hasta el encuentro con ellos.
Hoy se cuenta con conocimientos mucho más completos acerca de la infertilidad masculina y de los factores seminales y espermáticos que influyen en la capacidad fertilizante del gameto masculino. Aplicando esos conocimientos a los tratamientos de infertilidad se ha logrado a un incremento importante en las tasas de fertilización y de embarazo.

El espermograma es un análisis de laboratorio en el que se evalúan distintos parámetros. Para ello es necesaria una muestra de semen obtenida por masturbación y entregada al laboratorio antes de cumplirse una hora de haber sido emitida, luego de la que las condiciones normales de los espermatozoides se verían afectadas.

En primer lugar se hace un análisis físicoquímico que estudiará el volumen, la consistencia (puede ser muy fluido o demasiado viscoso, siendo los extremos indicativos de algunas patologías), el color (el normal es perláceo, pero puede estar alterado por presencia de sangre, resultando parduzco o sanguinolento) y la acidez (pH).

Cuestión de movimiento


La otra parte del análisis estudia a los espermatozoides, en primer lugar su cantidad. Los valores normales se establecen siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que en la actualidad encuadra la normalidad en un número mayor a 20 millones y menor a 250 millones de espermatozoides por mililitro de semen. Se considera que por sobre ese último número habría impedimentos para la función fertilizante.

Se evalúa luego la motilidad (movimiento): qué tan rápido se mueven y cuál es la trayectoria que siguen. También se estudia la morfología del espermatozoide, que hace que tenga o no una buena motilidad.

Morfológicamente se pueden distinguir tres partes en un espermatozoide: cabeza, cuello y cola. Un espermatozoide que salga de la normalidad en cualquiera de esos tres segmentos acusará una motilidad deficiente, por no presentar las condiciones aerodinámicas para desplazarse con la velocidad y la orientación ideales.

Los testículos y la testosterona

Los testículos son dos glándulas de forma ovalada de unos tres centímetros de longitud y 2,5 centímetros de ancho. Contrario a las demás glándulas endocrinas se encuentran fuera del cuerpo, suspendidos en un saco denominado escroto.

Su ubicación fuera del cuerpo, en el escroto, sirve para mantener una temperatura menor, necesaria para la producción eficiente de espermatozoides.

Cada uno de los testículos está formado por varias secciones denominadas lóbulos, y cada lóbulo está formado a su vez por un delgado y largo túbulo seminífero enrollado.
A partir de la pubertad, los testículos producen casi continuamente espermatozoides (células reproductoras masculinas). Estas son secretadas hacia el epidídimo donde se almacenan hasta la eyaculación.

Las células intersticiales, por su parte, secretan la hormona masculina testosterona hacia la sangre. Estas células se encuentran en numerosos grupos en el tejido conectivo situado entre los túbulos seminíferos.

Enfermedades


Cualquier enfermedad que pone al cuerpo bajo estrés causa que el sistema hormonal salga de su equilibrio y afecte el funcionamiento de los testículos.
El ejercicio físico extremo causa también una caída marcada en la producción de testosterona.

La anorexia, como se puede suponer, trastorna la producción de testosterona, como también lo hace la obesidad. La menopausia precoz masculina, que tiene importancia en la falla de la actividad testicular, es atribuida en buena parte al alcoholismo fuerte, ya que puede dañar el normal funcionamiento de los testículos.

La hepatitis y la diabetes tienen también profundos efectos en la actividad testicular, en especial en la producción de testosterona.
La quimioterapia para el cáncer puede ser destructiva para los testículos, y son también sensibles a la radiación ionizante.
Los testículos son órganos muy delicados, que quizá no sean tratados con suficiente respeto por muchos de los hombres.

¿Qué hace la testosterona?


• Produce el desarrollo de los caracteres sexuales masculinos, como la distribución de la grasa corporal, el tono de la voz, el vello y la barba, etc.
• Estimula y mantiene el desarrollo de los órganos genitales masculinos, como el pene, y otras áreas como la glándula prostática, vesículas seminales, etc.
• También tiene un efecto estimulante en el metabolismo de las proteínas en el cuerpo.


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