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Sexualidad, procreación y vínculo amoroso

Dr. Ricardo González
Especialista en Salud sexual y reproductiva

En el mes de Diciembre de 2001, la Fundación Género y Sociedad (GESO) con el apoyo de la Cooperación Canadiense realizó de manera simultánea en El Salvador, Nicaragua y Costa Rica una investigación sobre paternidad. En este estudio se exploraron diversos aspectos relacionados con la manera en que mujeres y hombres asumimos la sexualidad, la procreación y el vínculo amoroso. En general los resultados mostraron bastante similitud en los tres países.
En lo relativo a la distribución de las responsabilidades domésticas en las relaciones de pareja, se obtuvo:

- 75% de las personas consultadas están de acuerdo o totalmente de acuerdo en que lo mejor para la familia es que el hombre asuma la jefatura de hogar.
- 75% está de acuerdo en que el hombre sea el responsable total de mantener el hogar.
- 51% de las mujeres y el 38% de los hombres consideran que lavar platos es una tarea de la mujer.
En relación a la sexualidad también se establecen diferencias entre hombres y mujeres:
- Solamente 40% de las personas consultadas afirman haber tenido suficiente información sobre sexualidad antes de llegar a su vida adulta (45% para hombres y 38% para mujeres).
- Los hombres declararon haber iniciado sus relaciones sexuales a edades más tempranas que las mujeres.
- 85% de los hombres llegan al matrimonio habiendo tenido relaciones sexuales previas.
- 52% de las mujeres declararon tener su primera relación sexual con el esposo o compañero (40% con su novio y 3.7% con un amigo).
- Cerca de los dos tercios de las mujeres salvadoreñas están de acuerdo en que la mujer debe llegar virgen al matrimonio, proporción que en el caso de los hombres supera levemente el 57%.
- Mujeres y hombres coinciden en la idea de que el hombre es el encargado de iniciar el juego sexual.
- 60% de mujeres y 69% de hombres afirman que el hombre siempre debe estar listo para el sexo.
El hecho reproductivo sigue teniendo un alto valor en relación con las relaciones amorosas o de pareja:
- 70% de las personas consultadas (60% hombres y 72% mujeres) están de acuerdo en que tener un hijo es la mejor prueba de verdadero amor.
La ligazón tradicional entre la cultura reproductiva y el mundo sexual y afectivo se respalda con la siguiente afirmación:
- Más del 80% de las personas consultadas respondieron que no tener hijos es una opción personal mala o muy mala. (80% de las mujeres y 85% de los hombres).
La importancia de la procreación, particularmente en la reafirmación de la identidad femenina, se puso de manifiesto cuando se pidió que identificaran el área más importante de su vida:
El área más importante de su vida, en las respuestas de las mujeres fueron:
- 66% respondieron que son sus hijos(as).
- 17% su vida familiar.
- El 10% su trabajo.
Esta estructura es muy diferente en el caso de los hombres:
- 30% respondieron que es el trabajo.
- 27.8% sus hijos(as).
- 27.8% la vida familiar.

El valor que sobre la identidad femenina tiene la procreación se confirma en el proceso de iniciación. Al preguntar a las mujeres qué le hizo sentirse mujer la primera vez, la mayoría respondió que cuando tuvo su primer hijo.

Los resultados mostrados permitieron arribar a conclusiones muy importantes, en cuanto al impacto que estas evidencias significan para la vida familiar y social, y por lo mismo, para las posibilidades de avanzar en el desarrollo de nuestro país.

a) La conducta reproductiva de mujeres y hombres se encuentra fuertemente condicionada por la tradición cultural reproductiva y de género prevaleciente, la cual mantiene patrones tradicionales que dividen atribuciones y comportamientos tanto en el plano de las relaciones familiares como en las actitudes en torno a la sexualidad y la procreación.
b) El hecho reproductivo tiene en nuestro medio un alto valor en cuanto a las relaciones amorosas o de pareja, de modo que en términos generales existe todavía una cultura reproductiva que se liga de manera tradicional con el mundo sexual y afectivo.
c) Esto quiere decir, que tener hijos es para la gran mayoría de la población no una opción o una elección sino un mandato inevitable o bien un hecho natural.
d) En ese sentido, los conocimientos y medios que permiten controlar el hecho reproductivo y por ende el número de hijos(as) a procrear, no tienen mayor importancia como los aspectos subjetivos individuales interiorizados por medio de la cultura.
e) El problema consiste en que esa cultura emocional/reproductiva en la práctica permite aceptar la procreación en condiciones poco satisfactorias, e incluso a pesar de riesgos evidentes.


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