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Padecimiento de varones
La hemofilia es una enfermedad de origen congénito,
caracterizada por trastornos de la coagulación sanguínea,
como consecuencia de una ausencia de los factores VIII y IX
de la coagulación.
La
hemofilia es un problema en el cual el sangrado no termina
correctamente. Nadie sabe por qué se llamó así,
puesto que la palabra hemofilia significa amor a la
sangre.
Pueden distinguirse dos tipos: la tipo A, donde hay un déficit
del factor VIII y afecta aproximadamente al 80% de las personas
hemofílicas, y la tipo B, con ausencia del factor IX.
Esta enfermedad está ligada al cromosoma X, lo que
determina que sea padecida casi en exclusiva por los hombres,
mientras que las mujeres sólo son portadoras.
Los hijos de una mujer portadora tienen un 50% de padecer
esta patología y cada hija otro 50% de probabilidad
de ser portadora.
Las hijas de los varones hemofílicos siempre son portadoras,
pero los hijos no adquieren la enfermedad.
Hemorragias de por vida
Las que padecen esta enfermedad presentan episodios hemorrágicos
durante toda su vida, afectando predominantemente las articulaciones,
los sistemas genital y urinario, los músculos y el
sistema nervioso central.
La
primera hemorragia suele aparecer alrededor de los 18 meses
de edad. Durante la dentición, las hemorragias de las
encías son frecuentes. Aparecen hematomas entre uno
y tres años de edad, con el inicio de la deambulación
(cuando el niño comienza a caminar).
Un hecho frecuente y característico es la aparición
de hematomas extensos ante traumatismos mínimos, que
pueden pasar inadvertididos.
Los episodios hemorrágicos más frecuentes e
importantes se producen en las articulaciones, siendo alrededor
del 70% de las complicaciones hemorrágicas de la hemofilia.
Las articulaciones más afectadas son las de las rodillas,
las de las muñecas, las de los tobillos, las de los
hombros, las de los codos y las de las caderas, produciendo
un intenso dolor.
Hay tratamiento
La principal medida terapéutica en estas personas es
el empleo de preparados con los factores de la coagulación
deficitarios.
Debe evitarse el uso de medicamentos tipo aspirina, ya que
favorecen la aparición de los episodios hemorrágicos.
El dolor puede ser aliviado con analgésicos con menor
efecto sobre la coagulación.
Además es de suma importancia realizar una rehabilitación
de las articulaciones afectadas, así como fortalecer
la masa muscular de las articulaciones para una mejor prevención
y tratamiento de las hemorragias.
Las investigaciones se están centrando en la curación
de la hemofilia a través de la genética. Se
tiene la esperanza de poder introducir el gen carente en los
niños que han sido diagnosticados con hemofilia y de
esta forma eliminar la necesidad de un tratamiento de por
vida. La intervención genética dará lugar
a inquietudes tanto científicas como éticas.
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Coagulación
de la sangre
El organismo dispone de un recurso para detener las
hemorragias en casos de golpes, heridas, cortes o cirugías.
Este recurso es la coagulación sanguínea,
que evita la pérdida exagerada de sangre, convirtiéndola
en una sustancia gelatinosa, que tapone la herida producida
en la vena.
En el proceso de la coagulación intervienen trece
factores, que son proteínas que se encuentran
en la sangre. Estos factores se van activando en cadena,
cuando se produce una hemorragia, ya sea interna o externa.
Cuando uno de estos factores es defectuoso, la cadena
de la coagulación no llega a completarse y la
hemorragia no se detiene.
Esta circunstancia se da en las personas afectadas por
hemofilia, que deben inyectarse el factor deficiente,
para poder completar la cadena de la coagulación.
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