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Para una lactancia más cómoda

Decida qué postura utilizar para amamantar a su bebé, tomando en cuenta la comodidad de ambos. Recuerde que una mala postura causa pezones agrietados y adoloridos

Leonel Hernández
El Diario de Hoy

El éxito de la lactancia depende principalmente de una correcta técnica de amamantamiento. Si el niño es amamantado adecuadamente, generará una mayor producción de leche en la glándula mamaria, a través del estímulo de la succión en la areola y el pezón.

Una postura correcta también permite que el bebé tome suficiente leche de calidad, para satisfacer su hambre y necesidad de succión. Por otra parte, evita molestias a la madre, la ayuda a prevenir pezones adoloridos y agrietados y le permite vivir, con alegría, la experiencia de alimentar a su hijo.

Existen varias técnicas que convienen tanto a la madre como a su hijo para lograr una lactancia materna exitosa. “La madre debe elegir la más cómoda para ambos”, asegura la licenciada Ana Josefa Blanco de García, directora ejecutiva del Centro de Apoyo de Lactancia Materna (CALMA).

Entre las posturas más comunes están las de la madre sentada. En este tipo de postura la madre debe permanecer en una silla cómoda, con un respaldo firme y acolchonado, para apoyar bien su espalda. Para mayor comodidad, debe colocar los pies sobre un taburete -sobre todo en los primeros días después del parto, en que los pies están inflamados-.

La primera postura dentro de este grupo es la posición tradicional, el niño acostado de lado: coloque al bebé sobre su brazo (que éste lo sostenga desde la cabeza hasta los glúteos), el estómago del niño debe estar sobre sus costillas; sin apretarlo mucho, acérquele su pezón a la boca y deje que el niño succione.

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Otra posición es la conocida como “de canasto o de pelota”, muy adecuada para amamantar a gemelos, de forma simultánea. En esta postura el niño se ubica debajo del brazo del lado que va a amamantar, con el cuerpo rodeando la cintura de la madre (las piernas del niño quedan hacia la espalda de la madre, justo sobre el costado de ella, no sobre sus piernas). La madre maneja al niño con la mano del lado en que amamanta, tomándolo por la base de la nuca.

La posición reversa es la que ofrece el pecho al niño acostado de lado, como en la postura tradicional sólo que, en esta ocasión, no lo sostiene el brazo de la madre sino que se apoya en una almohada.

La última posición de este grupo es la “de caballito”, se hace con los niños más grandes, de seis meses hasta el año de edad. La madre coloca al niño sobre una pierna y de frente al pecho en que alimentará a su hijo.

La otra variante para amamantar a su hijo es cuando la madre está acostada, de lado. Puede usar almohadas en su espalda y entre sus rodillas, para ponerse más cómoda.

Una almohada detrás del bebé lo mantiene de lado, sin que se ruede de espaldas. Puede sostener al bebé en el ángulo que forma su codo al doblar el brazo, con su espaldita contra su brazo.

No importa la postura que se elija, lo importante es la comodidad de la madre y que el bebé se nutra correctamente. Por eso es conveniente que la madre mantenga una estrecha comunicación con su médico o promotor de salud.

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