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¿Por
qué llora mi niño?
El llanto de los bebés
es su única forma de comunicación en los
primeros meses de vida. Sin embargo, hay que asegurarse
de que no sean síntomas de alguna dolencia física.
Muchos
niños en su primer y segundo año de vida,
lloran por todo, como si fuera su única forma
de comunicarse. Ante cualquier actividad, su respuesta
son las lágrimas.
Si éste es tu problema, es fundamental que acudas
donde el pediatra para asegurarte que el llanto no es
un síntoma de alguna dolencia física.
Una vez que esto se descarta viene lo difícil.
Cuando el niño sano llora y llora, se hace necesario
revisar el entorno familiar. Hay que descubrir qué
es lo que molesta al infante: las relaciones entre los
padres, las relaciones de los padres con él,
las relaciones con hermanos si las hay, o con las personas
que lo cuidan.
Si no hay alguna situación extraña que
pueda estar causando la angustia del niño, hay
que hacerle saber que debe buscar otra forma de expresarse,
pues con sólo llanto no se le entiende. Se requiere
que el pequeñín entienda que no está
solucionando nada para que cuente lo que le pasa, y
diga cómo se siente. Eso sí, es importante
que cuando se le explique no sea durante el ataque de
llanto, pues sino él no captará el mensaje.
Para lograr un cambio de actitud, él debe sentir
que es importante para quienes lo rodean, debe tener
claro que se preocupan por él y que hay una verdadera
cercanía. De esta manera, se sentirá seguro
para decir lo qe lo tiene incómodo, sin necesidad
de llorar tanto.
Por otra parte, es igual de básico que él
sienta la imposibilidad de comprensión. Cuando
empieza el ataque de lágrimas, no se debe perder
la paciencia, ni agrederlo ni asustarse, si el niño
observa que sus padres le prestan mucha atención,
entenderá que digan lo que digan su llanto funciona,
e inconcientemente se estará fomentando el llanto.
Inevitablemente, el niño creerá que todo
lo puede conseguir llorando, y se acostumbrará
a llorar para cualquier cosa. Y ese camino lleva a que
el niño aprenda la manipulación emocional,
lo cual no es recomendable para su desarrollo psíquico.
En esto es importantísimo que los padres sean
firmes ante el llanto infantil y no se dejen suavizar.
Es así como debe quedar totalmente establecido
que nadie le entiende si llora. Es muy posible que se
tenga que llegar a una actitud inflexible, y que aunque
se haya comprendido qué lo quiere no se le dé,
o no se le haga. Esto puede parecer demasiado cruel
pero el no complacerlo es la única manera para
que busque otra forma de comunicar sus deseos.
Por eso, si se le estimula la capacidad de comunicación
oral a la misma vez que se le explica, en términos
claros para él, que no logra nada llorando, hablará
más y se fortalecerá el aprendizaje del
lenguaje. Así se le estará ayudando a
ampliar sus formas de expresión, y se irá
poco a poco eliminando el hábito del llanto injustificado.
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