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Alimentación
sana, fundamental en el embarazo
Llevar un bebé en el vientre
no justifica comer de manera desmedida. Piense en el bienestar
de su hijo y en el suyo, y aliméntese sanamente
durante la gestación.
Verónica
España
El Diario de Hoy
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No
es la cantidad, sino la calidad de lo que consuma durante
el embarazo, lo que determina su salud y la del bebé.
Si usted es de las mujeres que come cualquier cosa,
por tantas obligaciones que tiene en el día,
y de pronto le dan la noticia de que está embarazada,
es hora de que cambie sus hábitos alimenticios.
Antes que nada, si usted llevaba cualquier tipo de dieta,
donde suprimía la grasa o carbohidratos, olvídese
de ella. Según la nutricionista Rocío
Rivera Claros, no es posible que una persona se
encuentre bien alimentada, si se eliminan los carbohidratos,
las grasas o las proteínas de las comidas.
La idea es aprender a comer de forma balanceada y a
escoger todo aquello que, después del parto,
no implique un sobrepeso para la madre. Rivera Claros
manifiesta que las grasas vegetales son más beneficiosas
para el organismo, que las grasas animales.
En el primer grupo se pueden mencionar los aceites o
margarinas hechas a base de maíz, oliva, girasol,
canola y soya. Puede cocinar todos los alimentos con
esos productos, pero sin rociar una gran cantidad sobre
la cacerola. Una o dos cucharaditas bastan, para proporcionarle
al cuerpo la energía que necesita y la capa de
grasa que los órganos requieren para su protección.
La nueva margarina Mirasol con aceite de maíz
-sin colesterol- resulta apropiada para lograr estos
efectos. La nutricionista asegura que, para una embarazada,
es más beneficioso cocinar con margarina de aceites
vegetales que con mantequilla.
Las proteínas son las encargadas de formar tejido.
Por eso, si una embarazada necesita aumentar 300 calorías
diarias, preferentemente que sean de este grupo, aconseja
la profesional. La explicación es sencilla: si
dentro de la mujer se está formando hueso, músculo
y sangre de un nuevo ser, las proteínas juegan
un papel protagónico en dicha función.
Aquí se incluyen los huevos, leche, frijoles,
carne y pollo -sin pellejo-, mariscos, garbanzos y lentejas.
Los carbohidratos también son necesarios, pero
se deben consumir sin abusar. Harinas, pan, tortilla,
arroz, yuca y papa, son algunos ejemplos de alimentos
que pertenecen a este grupo.
Las frutas y verduras son fuente de vitaminas y agua,
por eso, son excelentes para complementar la alimentación
sana.
Su peso
Todas las embarazadas necesitan llevar un control médico,
desde un inicio. Un punto de suma importancia, para
evitar complicaciones en la gestación y en el
parto, es vigilar el peso corporal. La Licda. Rivera
Claros explica que una mujer que tiene su peso normal
-se lo tiene que determinar su doctor o nutricionista-,
debe aumentar un máximo de 24 libras. Estas se
distribuyen de la siguiente manera: el bebé 7.2
lbs, la placenta 1.5 lbs, líquido amniótico
1.7 lbs, útero 2.1 lbs, mamas 1-2 lbs, sangre
2-3 lbs, agua 3 lbs, y depósito de grasa de 5-7
lbs.
Todo este peso se pierde, después de tener al
bebé. Una embarazada que haya aumentado lo adecuado,
no tiene que padecer exceso de grasa al concluir su
gestación.
Una persona obesa está en riesgo de padecer enfermedades
cardiovasculares, independientemente si se encuentra
embarazada o no. Si lo está, otros males también
podrían perjudicarla a ella y al bebé
que espera.
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