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Hermanos
y Rivales
La forma en que se relacionan sus hijos depende
mucho de lo que usted les fomenta. No permita las actitudes
de dominio, sometimiento o manipulación entre ellos;
deje que predomine el amor
Las
relaciones familiares se fortalecen con las buenas actitudes.
Por eso, no hay que permitir ciertos comportamientos que en
nada benefician a la unión, aunque los cometan los
más pequeños del hogar. Los hermanos deben tratarse
como tal, teniendo como base el respeto.
Según la psicóloga Sandra de Madrid, las relaciones
de poder rompen los lazos de hermandad. Usted debe evitar
que uno de sus niños quiera imponerse sobre otro u
otros. No importa si el que quiere mandar es el hijo mayor.
Los padres no deben dar demasiada autoridad al primogénito,
pues esto genera discordia. Tampoco es correcto hacer lo contrario.
De Madrid manifiesta que existen matrimonios que le dicen
al hijo mayor que le tiene que hacer caso al pequeño,
sólo porqué es menor. Dejá que
tu hermanito te pegue, no lo contradigas,
no ves que está chiquito, son frases frecuentes,
que se deben evitar a toda costa, pues a la larga repercute
negativamente en la relación de los hermanos.
Tener un hijo preferido, porque se parece más a la
madre o al padre, porqué es más atento o es
más juguetón, o por cualquier otra razón,
ocasiona malestar entre los hermanos. Los celos y, peor aún,
el rencor pueden hacer estragos en el corazón de cualquier
niño, sin importar su edad.
Lazos rotos
Cuando los chicos crecen peleando, discutiendo y con malos
entendidos, que nunca se aclaran, pueden llegar a romper sus
relaciones cuando son adultos, advierte De Madrid. Si no es
así, se pueden dar actitudes que degastan el afecto
que tiene que existir entre ellos.
Si los hermanos no se comunican o se disgustan a cada momento,
se genera tensión no sólo para ellos, sino en
cada uno de los miembros de la familia. Todos se sentirán
como en una batalla campal, donde tienen que tomar partido
en cualquiera de los dos bandos, afirma la Licda. de
Madrid
Por otro lado, hay personas que se sienten tan dependientes
de determinado hermano, que son incapaces de tomar solos una
decisión importante en su vida.
Si han sido manipulados en su niñez, seguirán
buscando en su vida de adulto, alguien que también
los manipule, y viceversa. Muchas de las personas mandonas
empezaron a aprender esta actitud en su casa y, precisamente,
con un hermano.
Fomente la cooperación, la solidaridad, el respeto,
el amor y la igualdad entre sus hijos, para que ellos desarrollen
actitudes positivas y nada egoístas, en su vida adulta.
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Fraternales
Ejemplo y corrección No pida que su hijo sea
considerado, si usted trata de dominar a los demás.
El ejemplo siempre es muy importante. Corregir algunos
comportamientos también es esencial. La psicóloga
Sandra de Madrid explica que, al momento de un pleito
entre niños, los padres no deben defender a uno
y acusar al otro. Hay que escucharlos y, después,
pedir al chico que actuó mal, que se disculpe
con el otro; y este tiene que excusarlo.
¡Viva la diferencia! Los progenitores deben aprender
que sus hijos no son extensión de ellos y que
tampoco tienen porque actuar de la misma manera, aunque
sean gemelos. Cada uno tiene sus propias características.
Respetar sus decisiones y aceptar a cada uno tal como
es, ayuda en gran medida a que los hermanos se lleven
bien, asegura la profesional.
Trato similar Los regalos que se les den a los chicos
deben tener el mismo valor monetario, aunque no sean
iguales. No consentirles los caprichos ni a uno ni al
otro, es fundamental para que las relaciones entre ellos
sean armoniosas.
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