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Hermanos y Rivales

La forma en que se relacionan sus hijos depende mucho de lo que usted les fomenta. No permita las actitudes de dominio, sometimiento o manipulación entre ellos; deje que predomine el amor

Verónica España
El Diario de Hoy
mujer@elsalvador.com

Las relaciones familiares se fortalecen con las buenas actitudes. Por eso, no hay que permitir ciertos comportamientos que en nada benefician a la unión, aunque los cometan los más pequeños del hogar. Los hermanos deben tratarse como tal, teniendo como base el respeto.

Según la psicóloga Sandra de Madrid, las relaciones de poder rompen los lazos de hermandad. Usted debe evitar que uno de sus niños quiera imponerse sobre otro u otros. No importa si el que quiere mandar es el hijo mayor.

Los padres no deben dar demasiada autoridad al primogénito, pues esto genera discordia. Tampoco es correcto hacer lo contrario.

De Madrid manifiesta que existen matrimonios que le dicen al hijo mayor que le tiene que hacer caso al pequeño, sólo porqué es menor. “Dejá que tu hermanito te pegue”, “no lo contradigas”, “no ves que está chiquito”, son frases frecuentes, que se deben evitar a toda costa, pues a la larga repercute negativamente en la relación de los hermanos.

Tener un hijo preferido, porque se parece más a la madre o al padre, porqué es más atento o es más juguetón, o por cualquier otra razón, ocasiona malestar entre los hermanos. Los celos y, peor aún, el rencor pueden hacer estragos en el corazón de cualquier niño, sin importar su edad.

Lazos rotos

Cuando los chicos crecen peleando, discutiendo y con malos entendidos, que nunca se aclaran, pueden llegar a romper sus relaciones cuando son adultos, advierte De Madrid. Si no es así, se pueden dar actitudes que degastan el afecto que tiene que existir entre ellos.

Si los hermanos no se comunican o se disgustan a cada momento, se genera tensión no sólo para ellos, sino en cada uno de los miembros de la familia. “Todos se sentirán como en una batalla campal, donde tienen que tomar partido en cualquiera de los dos bandos”, afirma la Licda. de Madrid

Por otro lado, hay personas que se sienten tan dependientes de determinado hermano, que son incapaces de tomar solos una decisión importante en su vida.

Si han sido manipulados en su niñez, seguirán buscando en su vida de adulto, alguien que también los manipule, y viceversa. Muchas de las personas “mandonas” empezaron a aprender esta actitud en su casa y, precisamente, con un hermano.

Fomente la cooperación, la solidaridad, el respeto, el amor y la igualdad entre sus hijos, para que ellos desarrollen actitudes positivas y nada egoístas, en su vida adulta.

Fraternales

Ejemplo y corrección No pida que su hijo sea considerado, si usted trata de dominar a los demás. El ejemplo siempre es muy importante. Corregir algunos comportamientos también es esencial. La psicóloga Sandra de Madrid explica que, al momento de un pleito entre niños, los padres no deben defender a uno y acusar al otro. Hay que escucharlos y, después, pedir al chico que actuó mal, que se disculpe con el otro; y este tiene que excusarlo.

¡Viva la diferencia! Los progenitores deben aprender que sus hijos no son extensión de ellos y que tampoco tienen porque actuar de la misma manera, aunque sean gemelos. Cada uno tiene sus propias características. Respetar sus decisiones y aceptar a cada uno tal como es, ayuda en gran medida a que los hermanos se lleven bien, asegura la profesional.

Trato similar Los regalos que se les den a los chicos deben tener el mismo valor monetario, aunque no sean iguales. No consentirles los caprichos ni a uno ni al otro, es fundamental para que las relaciones entre ellos sean armoniosas.

 

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