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El rol, la imaginación al poder

Las cartas de magia y fantasía que arrasan entre nuestros escolares son sólo la punta del iceberg de una tendencia, inofensiva, pero con una injusta mala fama, que siguen millones de personas en el mundo, los juegos de actuación.

José Iglesias Etxezarreta
El Diario de Hoy
mujer@elsalvador.com

Cumpliendo con mi misión en el diario, estaba cuadrando un interesante artículo de Mario Posada sobre la moda de las tarjetas intercambiables, juego que está arrasando en las escuelas y entre los menores salvadoreños. Mientras leía las leyendas, las historias de magia y fantasía que relatan me provocaron una impresión de deja vu. Comprendí, extremo confirmado por los responsables de su comercialización en El Salvador, que lo que los niños locales estaban usando como variante autóctona a medio camino de un juego de cartas y de uno de estrategia, era originalmente (en los países en que se producen los naipes) el apoyo físico de un juego de rol.

Mi segunda sorpresa vino al exclamar “ah, son cartas de juego de rol” y verme rodeado por caras de extrañeza. Ya que, a excepción de unos pocos iniciados, lo que es un entretenimiento que millones de personas practican en Norteamérica y Europa resulta un total desconocido aquí. Sólo una de los 800 profesionales del diario estaba familiarizado con la expresión.
Curiosamente, trabaja en los sotanos de la redacción. ¿Por qué curiosamente? Porque el primer juego de rol, Dungeons & Dragons (Dragones y Mazmorras), fue ideado en 1969 en el sótano de Gary Gigax, un joven zapatero de Wisconsin, apasionado de la obra del creador de El Señor de los Anillos, J.R.R. Tolkien.

Leyendas medievales

El rol (entendido como el hecho de meterse en la piel de un personaje) no era un desconocido en EE.UU. Desde el Actor’s Studio a la antropología, pasando por las terapias de grupo o los gabinetes de crisis para altos ejecutivos, usaban esta técnica. Gary Gigax y Dave Arneson partían de un juego de tablero australiano, que consistía en recorrer un laberinto plagado de monstruos y tesoros y que fue comercializado en EE.UU. incorporando a los personajes de Tolkien (humanos, enanos, elfos, hobbits, orcos, trasgos...) y escenarios y leyendas medievales.

Los dos amigos lo hicieron saltar todo a otra dimensión, ya que su juego prescindía del tablero y figuras y se basaba en la actuación. Un Master (árbitro o director) iba dibujando el itinerario a seguir, los acontecimientos a enfrentar y las reglas mágicas a cumplir, añadiendo suspense a una aventura donde el trabajo en equipo (otro rasgo importante de la época) determinaba el éxito en la misión imaginada, y cada papel representado (mago, guerrero, enano, etc) teníasus fortalezas y debilidades.

Los juegos de rol se expandieron por el mundo en los 80 y 90. En los aburridos países del norte, siempre a la búsqueda de nuevas modas, su llegada iba acompañada de una explosión mediática que, si bien al inicio se presentaba en coloridos reportajes de sociedad, derivó en sanguinolentas crónicas de sucesos. El problema radicó en el motor del juego: la imaginación. Se requiere de una capacidad de ensoñación poderosa, ya que los buenos jugadores pueden representar su papel mentalmente y a la vez estar trabajando o en la escuela.

Esta secreta creatividad casan además muy bien con pasiones de la niñez y la adolescencia y que muchos, desgraciadamente, pierden al crecer. Por ello, el rol impacta con fuerza en las mentes de personas inmaduras e introvertidas con un rico mundo interior, aisladas en una sociedad vibrante que premia la efusión y la extroversión. Por esto, se produjo algún episodio en que el rol tuvo un protagonismo macabro, injusta pero sagazmente explotado por la prensa sensacionalista. Jugar soñando es en sí mismo inofensivo.

El problema es que seres desquiciados pueden perderse en el laberinto de sus sueños. Algunos de los casos más famosos de desequilibrados juveniles se han asociado con el rol, sonadas historias como la matanza del Instituto de Columbine, en América, o el asesino de la katana y el de la ballesta, en Europa. Incluso, en España, el joven Javier Rosado pasó a los anales del crimen como el “asesino del rol”, pero al ser juzgado peritos descubrieron el auténtico motivo por el que mató: 43 “personas” diferentes vivían en su cabeza.

El rol, pese a la fama adquirida, no tuvo nada que ver. Así que si ve a sus hijos disfrutando de su continente imaginario, no se preocupe. Recuerde su infancia. ¿Quién no fue cowboy, astronauta o reina de la belleza? Si mantiene una sana comunicación con sus hijos, verá incluso que ambos pueden encontrarse en el territorio de la fantasía y no sólo podrá conocerle mejor, sino que tal vez recupere usted mismo algo del niño que fue.

Cartas importadas

En El Salvador se juega mayoritariamente a las versiones de púntos, más que a las de actuación.

Con la colaboración de Rodolfo Flores (EDH), David Solano (Amazing
Games) y Toche (Internet)

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