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Jugar
con límites
Una diversión mal encauzada ocasiona una
serie de trastornos en la personalidad de los niños.
El tiempo de calidad que le dedique a sus hijos puede hacer
la diferencia.
Equilibrar
la vida escolar y el tiempo de juegos de los niños
es esencial para asegurarles un adecuado desarrollo como personas
independientes. Puede ser que un niño sobrevalore determinada
diversión o juguete y que esto le ocasione problemas
en la realización de otras actividades y hasta en su
salud.
Según la psicóloga Sandra de Madrid, nintendos,
videos, álbumes coleccionables u otros entretenimientos
modernos, no son peligrosos en sí mismos; el riesgo
es que el niño dedique demasiado tiempo a estos, sin
orientación de los padres.
La profesional advierte que un infante que permanezca expuesto
a escenas violentas del nintendo o la televisión está
en peligro de desarrollar conductas agresivas. Las consecuencias
de poseer tarjetas con dibujos tenebrosos podrían ser
pesadillas, insomnio, temor e inseguridad, en niños
de cualquier edad.
Por su parte, la psicóloga Montserrat Facchinetti expresa
que, en estos tiempos, los padres han caído en el grave
error de ocupar los juegos modernos como una niñera,
actitud muy cómoda, que ocasiona que los pequeños
bajen su rendimiento académico y se aislen socialmente.
Por lo general, los entretenimientos de la computadora
y otros juegos electrónicos, se pueden realizar de
manera individual; entonces el niño no aprende a desenvolverse
en equipo afirma.
Las psicólogas coinciden en que si el tiempo que el
pequeño le dedica a un juego es mucho, se genera una
adicción. Además, si un niño tiene predisposición
a las convulsiones o a otro problema neurólogico se
puede desencadenar una crisis o tic nervioso, por la ansiedad
que tiene de pasar horas con su fuente de entretenimiento.
Reglas claras
Frente a la problemática de que los juegos se vuelvan
una moda y obstaculicen el desarrollo de los niños,
los padres deben tomar medidas claras.
Hacerles conciencia desde temprana edad, de lo que los beneficia
y lo que no, es parte de la educación. No se
trata de evitarles los juegos, sino de equilibrarlos con el
estudio y otras actividades, aclara De Madrid.
Los padres deben estar enterados de qué se tratan los
juegos de sus hijos. Siempre hice tiempo para sentarme
con mis hijas y ver con ellas sus programas preferidos y los
juegos del nintendo.
Si habían escenas violentas, les explicaba que corrían
el riesgo de aprender esas conductas y ellas siempre me obedecieron,
cuenta Cristina de Cienfuegos, madre de dos adolescentes,
que siempre han mantenido buen rendimiento académico.
Facchinetti aconseja que el límite de tiempo para que
un niño se divierta con un juego, electrónico
o no, sea unos 30 minutos . Involucrar al niño con
un deporte o una actividad artística puede ser útil
para que no practique el juego todos los días.
Si los padres están ausentes de casa, la mayor parte
del día, deben asignar a una persona de confianza para
que vele por el bienestar de los chicos.
Fijar un horario para que el niño realice sus actividades
es indispensable. Por ejemplo, después de almuerzo,
tiene que haber un tiempo de descanso, para posteriormente
realizar las tareas escolares.
Otras opciones
Iniciativa y creatividad son las palabras claves para que
un chico prefiera jugar con sus padres, antes que con cualquier
invento moderno.
Los progenitores pueden hacer que sus niños se diviertan
sin necesidad de la tecnología. La Licda. de Madrid,
dice que las ingeniosas adivinanzas, salir a caminar a un
parque cercano, jugar a la pelota y contar historietas maravillosas,
son entretenimientos gratuitos, que estimulan la inteligencia
de los infantes, al mismo tiempo que fortalecen el vínculo:
padres - hijos.
Si sólo los fines de semana puede compartir con sus
pequeños, hágalo. Motivarlos para que enfoquen
su atención en los deportes o en las artes, también
es beneficioso para la personalidad de ellos, explica Facchinetti.
Recuerde que los niños se pueden divertir hasta con
un rompecabezas hecho por ellos mismos, los padres no necesitan
invertir gran cantidad de dinero para que sus pequeños
se sientan felices.
Ahora bien, un niño enviciado por cierto entretenimiento
se puede reeducar poco a poco.
Mostrarle otras opciones y saberle escuchar, sirve de mucho.
La comunicación es básica para que él
entienda lo dañino que es pasar frente a un juego,
ilimitadamente. Pero, si a usted le resulta imposible quitarle
tal adicción busque ayuda psicológica, antes
de que pase más tiempo.
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