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Jugar con límites

Una diversión mal encauzada ocasiona una serie de trastornos en la personalidad de los niños. El tiempo de calidad que le dedique a sus hijos puede hacer la diferencia.

Verónica España
El Diario de Hoy
mujer@elsalvador.com

Equilibrar la vida escolar y el tiempo de juegos de los niños es esencial para asegurarles un adecuado desarrollo como personas independientes. Puede ser que un niño sobrevalore determinada diversión o juguete y que esto le ocasione problemas en la realización de otras actividades y hasta en su salud.

Según la psicóloga Sandra de Madrid, nintendos, videos, álbumes coleccionables u otros entretenimientos modernos, no son peligrosos en sí mismos; el riesgo es que el niño dedique demasiado tiempo a estos, sin orientación de los padres.

La profesional advierte que un infante que permanezca expuesto a escenas violentas del nintendo o la televisión está en peligro de desarrollar conductas agresivas. Las consecuencias de poseer tarjetas con dibujos tenebrosos podrían ser pesadillas, insomnio, temor e inseguridad, en niños de cualquier edad.

Por su parte, la psicóloga Montserrat Facchinetti expresa que, en estos tiempos, los padres han caído en el grave error de ocupar los juegos modernos como una niñera, actitud muy cómoda, que ocasiona que los pequeños bajen su rendimiento académico y se aislen socialmente. “Por lo general, los entretenimientos de la computadora y otros juegos electrónicos, se pueden realizar de manera individual; entonces el niño no aprende a desenvolverse en equipo” afirma.

Las psicólogas coinciden en que si el tiempo que el pequeño le dedica a un juego es mucho, se genera una adicción. Además, si un niño tiene predisposición a las convulsiones o a otro problema neurólogico se puede desencadenar una crisis o tic nervioso, por la ansiedad que tiene de pasar horas con su fuente de entretenimiento.

Reglas claras

Frente a la problemática de que los juegos se vuelvan una moda y obstaculicen el desarrollo de los niños, los padres deben tomar medidas claras.

Hacerles conciencia desde temprana edad, de lo que los beneficia y lo que no, es parte de la educación. “No se trata de evitarles los juegos, sino de equilibrarlos con el estudio y otras actividades”, aclara De Madrid.

Los padres deben estar enterados de qué se tratan los juegos de sus hijos. “Siempre hice tiempo para sentarme con mis hijas y ver con ellas sus programas preferidos y los juegos del nintendo.

Si habían escenas violentas, les explicaba que corrían el riesgo de aprender esas conductas y ellas siempre me obedecieron”, cuenta Cristina de Cienfuegos, madre de dos adolescentes, que siempre han mantenido buen rendimiento académico.

Facchinetti aconseja que el límite de tiempo para que un niño se divierta con un juego, electrónico o no, sea unos 30 minutos . Involucrar al niño con un deporte o una actividad artística puede ser útil para que no practique el juego todos los días.

Si los padres están ausentes de casa, la mayor parte del día, deben asignar a una persona de confianza para que vele por el bienestar de los chicos.

Fijar un horario para que el niño realice sus actividades es indispensable. Por ejemplo, después de almuerzo, tiene que haber un tiempo de descanso, para posteriormente realizar las tareas escolares.

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Otras opciones

Iniciativa y creatividad son las palabras claves para que un chico prefiera jugar con sus padres, antes que con cualquier invento moderno.

Los progenitores pueden hacer que sus niños se diviertan sin necesidad de la tecnología. La Licda. de Madrid, dice que las ingeniosas adivinanzas, salir a caminar a un parque cercano, jugar a la pelota y contar historietas maravillosas, son entretenimientos gratuitos, que estimulan la inteligencia de los infantes, al mismo tiempo que fortalecen el vínculo: padres - hijos.
Si sólo los fines de semana puede compartir con sus pequeños, hágalo. Motivarlos para que enfoquen su atención en los deportes o en las artes, también es beneficioso para la personalidad de ellos, explica Facchinetti.

Recuerde que los niños se pueden divertir hasta con un rompecabezas hecho por ellos mismos, los padres no necesitan invertir gran cantidad de dinero para que sus pequeños se sientan felices.
Ahora bien, un niño enviciado por cierto entretenimiento se puede reeducar poco a poco.

Mostrarle otras opciones y saberle escuchar, sirve de mucho. La comunicación es básica para que él entienda lo dañino que es pasar frente a un juego, ilimitadamente. Pero, si a usted le resulta imposible quitarle tal adicción busque ayuda psicológica, antes de que pase más tiempo.

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