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¡Qué
su matrimonio no termine como el Titanic!
Cuando nos casamos, los sentimientos son tan
fuertes que creemos que ellos nos sostendrán en los momentos
difíciles. Pero la experiencia y las estadísticas
nos están diciendo lo contrario.
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Nuestro
hogar
Remberto y Roxana Lazo, consejeros matrimoniales.
Tel. 261- 1336.
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Todos posiblemente hemos oído, la historia del Titanic,
el barco más caro y lujoso de hace muchos años,
del cual se hizo una exitosa película, Gary Smalley en
su libro Para que el amor no se apague menciona
que en cierta ocasión llegó a la clínica
de un médico, especialista del corazón, por un
chequeo general, al estar dentro de la clínica, notó
que el doctor tenía un cuadro del Titanic. Para minimizar
la sensación de temor que tenía por los resultados,
le preguntó en forma jocosa, si era el Titanic, el médico
le contestó que sí, y añadió: ¿Sabe
por qué lo tengo ahí? Él contesto que no.
Muy bien, le dijo el doctor. Sabe que en seis
ocasiones el experimentado capitán del barco fue advertido
de bajar la velocidad del barco, cambiar de dirección
y tomar la ruta del sur, debido a los témpanos de hielo
que se habían divisado. Pero pasó por alto todas
esas advertencias específicas debido a que él
era el experimentado capitán y el barco era insumergible.
Luego, el doctor interrogó al señor Smalley: ¿Cuántas
veces ha recibido usted, serias advertencia del estado de su
corazón y no las ha atendido? Muchas personas están
recibiendo advertencias del estado de su corazón pero
no las están atendiendo. El fin será el mismo.
Muchos matrimonios nos parecemos a esa nave o a esa historia
de Gary Smalley. Cuando nos casamos, iniciamos con grandes expectativas
de que todo saldrá bien, los sentimientos son tan fuertes,
que creemos que ellos nos sostendrán en los momentos
difíciles, confiamos en que a través de nuestro
viaje, no importa lo que nos digan, al final llegaremos a nuestro
destino.
Pero la experiencia y las estadísticas nos están
diciendo lo contrario. Los niveles de divorcio, separación
en todos los círculos sociales, nos confirman que la
nave para algunos no está llegando a su destino.
Algunos matrimonios no escucharon las primeras advertencias
de sus padres, amigos, consejeros sobre la pareja por la que
se estaban decidiendo. Fueron más fuertes los gritos
de la emoción, el deseo, la ilusión que la razón
lógica. Algunas creyeron que el cambio sería en
el camino, y se dieron cuenta que las maniobras de cambio eran
tan difíciles que no fue tan fácil realizarlo,
posiblemente para ellos ya vivieron la película del divorcio.
Otros que todavía estamos casados, no estamos escuchando
las advertencias que nuestro propio matrimonio nos está
haciendo, hay algo que no está funcionando muy bien,
hay claras voces de la advertencia, el enojo contínuo
en la esposa, el alejamiento del esposo, la poca involucración
en la educación de los hijos, las pequeñas cosas
que se fueron perdiendo, la falta de una atención concentrada,
están sonando cómo alarmas en nuestras vidas,
si no hacemos algo nosotros podemos ser el siguiente Titanic
que se hunde.
Todos los matrimonios nos vemos en el riesgo de hundirnos otra
vez, aún aquellas personas que se han vuelto a casar,
puede que sufran una vez más de esto. La historia quizás
hubiera sido otra si se hubieran escuchado las advertencias
antes de estar cerca de los témpanos de hielo. La persona
más confiable, el capitán cometió un error
y otros sufrieron. Igualmente, hoy en día, las decisiones
del matrimonio, al divorciarse están dañando el
corazón de los hijos. Lo mejor que podemos hacer las
parejas es entregar la nave total al mejor Capitán que
ha existido, Dios, conoce las naves, los mares de la vida y
solo él puede hacernos llegar al feliz destino.
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