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Básicos
en exquisitos platillos
Para
disfrutar de una rica comida no puede faltar el olor, el sabor
y el color de un delicioso aceite. Es el alma de cualquier
platillo.
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| Para disfrutar de una
rica comida no puede faltar el olor, el sabor y el color
de un delicioso aceite. Es el alma de cualquier platillo.
Foto: EDH |
La mayoría de las técnicas culinarias juegan con
el aceite como base de cualquier preparación. En el mercado
existe una gran variedad de aceites comestibles: de oliva, de
girasol, de maíz, de canola y aquellos que mezclan todos
los anteriores. Todos son aptos para el consumo, pero hay sensibles
diferencias en cuanto a su valor nutritivo, características
sensoriales, usos culinarios más adecuados e, incluso,
en sus efectos en relación con la salud.
A pesar de que son los alimentos más calóricos,
los aceites son productos básicos que deben estar cada
día en nuestra dieta, en las cantidades adecuadas.
Lo más conveniente es utilizar en la cocina el aceite
de oliva (procedente de la aceituna) y los de semillas, ya que
así conseguimos que la proporción de los diversos
tipos de grasa (monoinsaturada, poliinsaturada y saturada) se
ajuste a lo que requiere una alimentación equilibrada
y cardiosaludable.
Además, con el uso adecuado y variado del aceite, usted
agrega un toque original a cada uno de sus platillos.
El aceite rey
El aceite de oliva es por su historia, su magia y su propia
esencia, el aceite por excelencia en la cocina. Esto se debe
a su sabor característico, su aroma y color agradable
e hipnótico, su habilidad de modificar texturas e integrar
diferentes alimentos de manera especial y, sobre todo, su capacidad
de personalizar e identificar a un plato por sí mismo.
El rendimiento de este aceite es mayor que el de otras grasas
vegetales, en frío y en caliente. Aderezando ensaladas,
verduras, pescados, etc. puede utilizarse en menor cantidad,
ya que su sabor y aroma son muy intensos. Si se calienta,
se nota un incremento en su volumen, por lo que se usa en
menos cantidad que otros aceites, para cocinar o freír.
La conservación y frescura del aceite de oliva, conocido
como producto vivo, se logra en lugares ventilados
con poca humedad y, sobre todo, alejados del calor y de la
luz. Este aceite es beneficioso para evitar enfermedades coronarias.
Contiene vitamina E, provitamina A y polifenoles (acción
antioxidante en el organismo, que favorece la longevidad)
y sus extraordinarios aromas y sabores mejoran la palatabilidad
de los alimentos.
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El aceite, en general, se ha de preservar de la luz,
para conservar su valor nutritivo y sus características
particulares: olor, color, etc.
* El aceite envasado
en una botella trasparente es mejor cambiarlo a un recipiente
de cristal oscuro.
* Otra forma para
conservar el aceite es envolver las botellas con papel
periódico, hasta su consumo.
* En la Grecia ClásicA,
el transporte del aceite de olivo era asegurado por
una flota de barcos aceiteros.
*Los romanos introdujeron
el cultivo del olivo, llegando a descuidar los cultivos
autóctonos.
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