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Básicos en exquisitos platillos

Para disfrutar de una rica comida no puede faltar el olor, el sabor y el color de un delicioso aceite. Es el alma de cualquier platillo.

Iliana Colocho
El Diario de Hoy

mujer@elsalvador.com

Para disfrutar de una rica comida no puede faltar el olor, el sabor y el color de un delicioso aceite. Es el alma de cualquier platillo. Foto: EDH
La mayoría de las técnicas culinarias juegan con el aceite como base de cualquier preparación. En el mercado existe una gran variedad de aceites comestibles: de oliva, de girasol, de maíz, de canola y aquellos que mezclan todos los anteriores. Todos son aptos para el consumo, pero hay sensibles diferencias en cuanto a su valor nutritivo, características sensoriales, usos culinarios más adecuados e, incluso, en sus efectos en relación con la salud.

A pesar de que son los alimentos más calóricos, los aceites son productos básicos que deben estar cada día en nuestra dieta, en las cantidades adecuadas.

Lo más conveniente es utilizar en la cocina el aceite de oliva (procedente de la aceituna) y los de semillas, ya que así conseguimos que la proporción de los diversos tipos de grasa (monoinsaturada, poliinsaturada y saturada) se ajuste a lo que requiere una alimentación equilibrada y cardiosaludable.
Además, con el uso adecuado y variado del aceite, usted agrega un toque original a cada uno de sus platillos.

El aceite rey


El aceite de oliva es por su historia, su magia y su propia esencia, el aceite por excelencia en la cocina. Esto se debe a su sabor característico, su aroma y color agradable e hipnótico, su habilidad de modificar texturas e integrar diferentes alimentos de manera especial y, sobre todo, su capacidad de personalizar e identificar a un plato por sí mismo.

El rendimiento de este aceite es mayor que el de otras grasas vegetales, en frío y en caliente. Aderezando ensaladas, verduras, pescados, etc. puede utilizarse en menor cantidad, ya que su sabor y aroma son muy intensos. Si se calienta, se nota un incremento en su volumen, por lo que se usa en menos cantidad que otros aceites, para cocinar o freír.

La conservación y frescura del aceite de oliva, conocido como “producto vivo”, se logra en lugares ventilados con poca humedad y, sobre todo, alejados del calor y de la luz. Este aceite es beneficioso para evitar enfermedades coronarias. Contiene vitamina E, provitamina A y polifenoles (acción antioxidante en el organismo, que favorece la longevidad) y sus extraordinarios aromas y sabores mejoran la palatabilidad de los alimentos.

* El aceite, en general, se ha de preservar de la luz, para conservar su valor nutritivo y sus características particulares: olor, color, etc.
* El aceite envasado en una botella trasparente es mejor cambiarlo a un recipiente de cristal oscuro.
* Otra forma para conservar el aceite es envolver las botellas con papel periódico, hasta su consumo.
* En la Grecia ClásicA, el transporte del aceite de olivo era asegurado por una flota de “barcos aceiteros”.
*Los romanos introdujeron el cultivo del olivo, llegando a descuidar los cultivos autóctonos.


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