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Tal para cual
El
postre debe estar acorde con lo que los comensales han
degustado de platillo fuerte. Las opciones cambian según
el tipo de comida.
Pastas
Con esta clase de comida, nunca combine postres que lleven
chocolate, porque caerá muy pesado al estómago
del comensal
Las pastas son platillos difíciles de digerir por
las personas. Por lo que, necesita de un postre liviano
que sea digestivo y que no resienta el paladar.
El chef José Luis Arriaga, recomienda compotas
de frutas (como los melocotones en almíbar y las
peras en vino tinto). El chef Jesús Rivas dice
que, en este caso, son ideales los mousses más
livianos (especialmente, el de yogur) y que los sorbetes
no son opción, ya que llevan huevo, leche y azúcar.
En la sala de té Teokal, el consejo son los postres
livianos que lleven jalea o una salsa dulce, como los
Cardenalitos (espumillas).
Aves
Este es un platillo suave, en el que
la versatilidad del postre a utilizar se hace manifiesta.
En las aves, se pueden utilizar postres dulces
porque no hay un sabor que se desee neutralizar,
dice el chef Rivas.
Linda de Gálvez afirma que, tal vez, los que
no combinan son los cakes muy secos (son mejores los
húmedos, como los de licor o el tres leches).
Los expertos concluyen en que, si tiene dudas a la hora
de comer fuera, no dude en preguntar al mesero o al
chef.
Carnes
rojas
Los cakes no deben ser nunca el postre
de una comida con carnes rojas. Peor aún, los
cakes llamados atoradores (muy secos), porque
también son opciones muy pesadas.
La carne es, tal vez, la comida a la que el organismo
más tarda en digerir. Necesita de postres frescos,
refrescantes y dulces. Aquí, la combinación
ideal está en los postres que utilizan frutas
de estación.
Linda de Gálvez, de Teokal, sugiere los mousses
de frutas y las copas de frutas de estación combinadas
con semillas (almendra o nueces). Además, dice
que el secreto está en balancear lo que se comerá.
Por ejemplo, un platillo típico requiere de un
postre típico y no de uno internacional, como
las crepas.
Mariscos
Estos platillos necesitan un contraste,
como los postres elaborados con cítricos, para
matar sabores y dar tranquilidad al estómago.
Jamás combine con pescados, camarones o langosta
un postre muy dulce, por ejemplo los que llevan cajeta.
El chef Arriaga recomienda aquellos que llevan licor
de naranja o los que sean de limón. El chef Rivas
dice que un pie de limón queda de maravilla.
Y, en Teokal, hablan de postres como el pie de higo,
pastel de manzana, peras al licor, frutas de estación,
nieves o los flanes.
El licor y el sabor ácido en el postre serán
los que darán ese contraste tan exquisito a la
hora de comer mariscos.
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Tipos de merengue
El baile se le da de maravilla y en la
cocina no se queda atrás. Su faceta de cocinero
surgió de la necesidad y no se rige por ninguna
dirección: inventa, crea platillos sencillos
con sabores dictados por su paladar.
El merengue se hace con claras de huevo
batidas a punto de nieve y azúcar. Se usa en
múltiples ocasiones, ya que sirve tanto para
decoración de pasteles como para añadir
volumen y ligereza a mousses y souflés.
Los merengues pueden ser suaves o duros y esto lo determina
la proporción de azúcar a claras de huevo.
Esta proporción es clave dependiendo del uso
que se le va a dar al merengue.
Hay tres tipos de merengues: el merengue Francés
(merengue común), el merengue Italiano y el merengue
Suizo.
El Francés es el más fácil de hacer.
Se utilizan las claras de huevo a temperatura ambiente
y se baten con el azúcar.
Este merengue pierde su volumen después de 10
minutos y no es muy estable. Se le conoce también
como merengue común por sus múltiples
usos. Ejemplos de este son las espumillas, pavlonas
(bases de merengue horneadas que luego se rellenan de
fresas) y las bases de pasteles.
El merengue Italiano es el favorito de los chefs. Este
es elaborado con un almíbar de agua con azúcar
y añadido en forma de hilo a las claras una vez
están a punto de nieve.
Es el más estable de los tres, pues las claras
se cocinan con el calor del almíbar. Puede ser
hecho con ocho horas de anticipación siempre
y cuando se refrigere. Este es el más indicado
para decorar pasteles o para confeccionar mousses, souflés
y otras preparaciones aireadas.
El merengue Suizo es el de consistencia más dura.
Éste se hace calentando las claras y el azúcar
a baño maría mientras se baten, lo que
le da volumen y estabilidad.
Para la elaboración de cualquier tipo de merengue
debe tomar en cuenta varios aspectos como que las grasas
no permiten que las claras crezcan, por lo que es importante
tener limpios los recipientes que usará.
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