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Salsa y... ¡sabor!

Las salsas bases representan la puerta de entrada a la preparación de salsas más complejas, que imprimen un exquisito sabor a los alimentos

Verónica Ferrufino
El Diario de Hoy

mujer@elsalvador.com

Ya sea en géneros musicales o en historias culinarias, la salsa es sinónimo de... ¡sabor! Es el acento ideal para cualquier tipo de carne, mariscos o vegetales.

En Francia, y por consiguiente en la comida estilo gourmet, las salsas son casi indispensables en la mayoría de platillos. Aquí, en El Salvador, tienen también mucha relevancia, sino imagínese unas pupusas humeantes sin la deliciosa salsa de tomate: todo un crimen.

Las principales

Como un origen, un tronco común, también las salsas necesitan de una base para nacer, crecer y desarrollarse. En este sentido, las salsas básicas que se necesitan tener a mano para elaborar otras salsas más completas son la Demiglasse, Bechamel y Holandesa.

La idea es que usted las prepare una vez y las conserve para usarlas cuando desee o cuando las recetas que le proporcionamos lo requieran.

La salsa Demiglasse es una salsa roja, en principio, para acompañar carnes rojas, aunque agregándole otros ingredientes, se puede utilizar a la perfección en pollo o pescados (dependerá de la creatividad del cocinero). Con ella se puede hacer una salsa de vino tinto o una salsa de pimienta.

Según el chef Santos Gavidia, del Hotel Real Inter Continental, se puede almacenar en una bolsa doble o en un recipiente hermético, colocado dentro del congelador. Es importante que no le entre aire, porque afecta su sabor. “Se recomienda sólo calentar el poquito que utilizará, pues mientras más se caliente, más se reduce y el sabor se concentra más”, dice Gavidia.

La Bechamel es la salsa blanca que acompaña a las carnes blancas o a los platillos de vegetales. Puede ser base para una salsa de queso o una crema de pollo. Esta salsa se espesa con mantequilla clarificada. Si utiliza maicena, no podrá calentarla después de congelada, porque se cortará.

La salsa holandesa es la que se utiliza en los benedictinos, pero también es una salsa base de otras preparaciones. Esta es más delicada que las anteriores y no se puede congelar. Dura dos días, a temperatura ambiente.

Para que le queden exquisitas

El chef Santos Gavidia sugiere algunos factores a tomar en cuenta:
- El almacenamiento es fundamental. Congele la Demiglasse y la Bechamel. Mantenga a temperatura ambiente la Holandesa.
- No recaliente mucho la salsa, porque cambiará su sabor (más concentrado).
- El sabor de la salsa debe estar asociado con el producto al que acompañará: para un pollo, jamás una salsa sabor a res.


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