Edición especial
Hablemos del milenio

Artículos de este especial

El ocaso de un milenio
Ingeniería genética.
El desafío del nuevo siglo.
La epidemia mortal
El Salvador.
Segundo con más casos en C.A.
Ciudad del recuerdo
Centro histórico de San Salvador
Cien años de logros y retrasos
Medio ambiente vulnerable
Desertificación
Crisis con el agua
Valioso legado cultural
El despertar de las artes
El Salvador en lienzos
Edad de oro para la ciencia
Peligrosa energía atómica
Un mensajero llamado "Internet"
La última década.
Más desafíos que logros
Tratado universal.
Convención de los Derechos del Niño
Niñas del mundo.
Una dramática explotación sexual
Promesas que aún no se cumplen
Animales excepcionales
Hazañas y aventuras
Desgracias, infidelidades y mitos
Subidos de tono
Por el derecho al voto
La era de la reivindicación
   
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Millares de niñas alrededor del mundo están expuestas a sufrir abusos sexuales e incluso a ser explotadas para fines comerciales. Abusadas y golpeadas se convierten en esclavas de fin de siglo.

 

Estudios recientes de UNICEF demuestran que el abuso sexual en las niñas es más frecuente entre los cinco y los nueve años de edad.
En Chile, el 57% de las víctimas de violación tiene entre 5 y 15 años. Una investigación realizada en Jamaica con 450 escolares también demostró que el 13% había experimentado intentos de violación.
Estudios hechos en Costa Rica también estiman que el 94% de las víctimas de agresión sexual infantil está compuesto por niñas y se estima que el 25% queda embarazado.
Estas agresiones están ligadas a la explotación sexual vinculada a la pobreza, al consumo de drogas, al desempleo y al turismo sexual que existe en la región.
En 1996, un estudio efectuado por UNICEF reveló que el 47% de las niñas explotadas sexualmente en Centroamérica fue víctima de abusos y violaciones en sus hogares, casi la mitad había ingresado a la actividad sexual comercial entre los nueve y los trece años y el 80% consumía algún tipo de drogas.
Obligadas a prostituirse e hipotecar su futuro, millares de niñas alrededor del mundo viven sumidas en este infierno. Los casos más dramáticos se han reportado en Tailandia, donde hay 800,000 prostitutas infantiles, que son abusadas principalmente por turistas que llegan hasta ahí en busca de sexo con niños.
En otras ciudades asiáticas, como Manila, entregar una hija a un proxeneta es la única forma de obtener un ventilador eléctrico o un televisor.

La Organización Fin a la Prostitución Infantil, Pornografía y Tráfico de Niños, Niñas y Adolescentes con Propósitos Sexuales (ECPAT) calcula que la industria de la prostitución hace circular unos cinco mil millones de dólares por año en el mundo.
UNICEF calcula que cada año al menos un millón de niños se incorporan al mundo del comercio sexual. En Sudáfrica, según estudios se han dado casos de niñas de escasos ocho años que son oblgadas a prostituirse.
América Latina no escapa de este sucio negocio. En Colombia el gobierno ha encontrado casos de niñas de ocho años vendiendo su cuerpo en las calles. Y en Centroamérica, Casa Alianza, una entidad dedicada la protección de los menores en las calles, ha descubierto redes organizadas de turismo sexual.
Dos estadounidenses, un australiano y un alemán fueron capturados por dedicarse a esta horrible práctica. Se trata casi de una esclavitud de finales de siglo, porque las niñas no sólo son obligadas a sufrir abusos sino que además se convierten en víctimas de la drogadicción y de una cruda violencia que las puede llevar a la muerte.



Los desaparecidos

Desde inicios de los años ochentas, El Salvador entró en una guerra civil. Unas 75,000 personas perdieron la vida, entre ellos un número no contabilizado de niños y niñas. Otro buen número fue sustraído de sus hogares y separados de sus padres.
De acuerdo a investigaciones hechas por el sacerdote Jon Cortina, de la Asociación Pro Búsqueda de Niños Desaparecidos, un buen número de ellos fue sacado ilegalmente del país hacia Estados Unidos o Europa.
Según el religioso, estos niños sufrieron claras violaciones a sus derechos contemplados en la Convención como la pérdida de su identidad, lenguaje y nacionalidad. ”Durante el conflicto, los infantes fueron tratados como botín de guerra, arrancados de sus madres y vendidos y sacados ilegalmente de nuestro territorio para ser entregados a familias extranjeras”, dice Cortina.
Pro Búsqueda, creada en 1994 por representantes y padres de hijos desaparecidos, promueve el reencuentro de niños salvadoreños que han desaparecido o han sido adoptados por familias extranjeras para que conozcan a sus padres sanguíneos y si es posible retornen con ellos. Hasta el momento, esta organización ha localizado en El Salvador y en el extranjero 98 jóvenes entre 9 y 28 años de edad.
Sin embargo, hay decenas que continúan desaparecidos y los que ya fueron encontrados y hoy son adultos enfrentan los traumas que les dejó la guerra.
Para el padre Cortina, crear una Comisión Nacional para la Búsqueda de Niños Desaparecidos y deducir responsabilidades de cómo ellos salieron del país, son tareas pendientes que el siglo XX dejó y que deben resolverse, pues que esos niños salvadoreños conozcan su identidad y sus raíces también es su derecho.

 




Víctimas inocentes
de las guerras

En este siglo al menos dos millones de niños han muerto, entre 4 y 5 millones han quedado impedidos, 12 millones han perdido sus hogares y más de un millón han quedado huérfanos o han sido separados de sus progenitores debido a las guerras, según UNICEF.
Entre 1945 y 1992 ha habido 149 guerras que han matado a más de 23 millones de personas.
Son los niños quienes más sufren esta violencia, ya sea porque son obligados a entrar a los ejércitos —sólo en 1988, 2000 niños participaron activamente en diferentes guerras según el UNICEF— o cuando escasea la comida o el agua son ellos los más afectados.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Ana Frank, de 13 años, hija de un inmigrante judío, se convirtió en el símbolo de los horrores que esa contienda causó a millares personas en el holocausto judío.


“Generaciones enteras han crecido en medio de brutales conflictos armados. A finales de 1995, los conflictos cumplían más de 30 años en Afganistán, 11 en Sri Lanka y 7 en Somalia”, según el Estado Mundial de la Infancia 1996.
Fueron los niños y las niñas serbios y kosovares quienes más sufrieron los horrores de una de las última guerras del milenio, millares perdieron a sus padres y otros miles fueron obligados a salir de sus lugares de origen.
Las guerras tambien han hecho a los niños víctimas de minas o bombas. De acuerdo al documento “Panorama Regional”, publicado por UNICEF en 1999, “se estima que por los menos unos 110 millones de minas todavía están sembradas bajo la tierra en lugares desconocidos. Estos artefactos han mutilado a unas 26 mil personas cada año”.
En Nicaragua la Organización de Estados Americanos, hasta antes de octubre de 1998 había localizado la mayoría de minas antipersonales y detonado más de 50 mil, buscando liberar a este país de todos estos artefactos antes del 2000.







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