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Estudios
recientes de UNICEF demuestran que el abuso sexual en las
niñas es más frecuente entre los cinco y los
nueve años de edad.
En Chile, el 57% de las víctimas de violación
tiene entre 5 y 15 años. Una investigación
realizada en Jamaica con 450 escolares también demostró
que el 13% había experimentado intentos de violación.
Estudios hechos en Costa Rica también estiman que
el 94% de las víctimas de agresión sexual
infantil está compuesto por niñas y se estima
que el 25% queda embarazado.
Estas agresiones están ligadas a la explotación
sexual vinculada a la pobreza, al consumo de drogas, al
desempleo y al turismo sexual que existe en la región.
En 1996, un estudio efectuado por UNICEF reveló que
el 47% de las niñas explotadas sexualmente en Centroamérica
fue víctima de abusos y violaciones en sus hogares,
casi la mitad había ingresado a la actividad sexual
comercial entre los nueve y los trece años y el 80%
consumía algún tipo de drogas.
Obligadas a prostituirse e hipotecar su futuro, millares
de niñas alrededor del mundo viven sumidas en este
infierno. Los casos más dramáticos se han
reportado en Tailandia, donde hay 800,000 prostitutas infantiles,
que son abusadas principalmente por turistas que llegan
hasta ahí en busca de sexo con niños.
En otras ciudades asiáticas, como Manila, entregar
una hija a un proxeneta es la única forma de obtener
un ventilador eléctrico o un televisor.
La
Organización Fin a la Prostitución Infantil,
Pornografía y Tráfico de Niños, Niñas
y Adolescentes con Propósitos Sexuales (ECPAT) calcula
que la industria de la prostitución hace circular
unos cinco mil millones de dólares por año
en el mundo.
UNICEF calcula que cada año al menos un millón
de niños se incorporan al mundo del comercio sexual.
En Sudáfrica, según estudios se han dado casos
de niñas de escasos ocho años que son oblgadas
a prostituirse.
América Latina no escapa de este sucio negocio. En
Colombia el gobierno ha encontrado casos de niñas
de ocho años vendiendo su cuerpo en las calles. Y
en Centroamérica, Casa Alianza, una entidad dedicada
la protección de los menores en las calles, ha descubierto
redes organizadas de turismo sexual.
Dos estadounidenses, un australiano y un alemán fueron
capturados por dedicarse a esta horrible práctica.
Se trata casi de una esclavitud de finales de siglo, porque
las niñas no sólo son obligadas a sufrir abusos
sino que además se convierten en víctimas
de la drogadicción y de una cruda violencia que las
puede llevar a la muerte.
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Los
desaparecidos
Desde
inicios de los años ochentas, El Salvador entró
en una guerra civil. Unas 75,000 personas perdieron la vida, entre
ellos un número no contabilizado de niños y niñas.
Otro buen número fue sustraído de sus hogares y
separados de sus padres.
De acuerdo a investigaciones hechas por el sacerdote Jon Cortina,
de la Asociación Pro Búsqueda de Niños Desaparecidos,
un buen número de ellos fue sacado ilegalmente del país
hacia Estados Unidos o Europa.
Según el religioso, estos niños sufrieron claras
violaciones a sus derechos contemplados en la Convención
como la pérdida de su identidad, lenguaje y nacionalidad.
Durante el conflicto, los infantes fueron tratados como
botín de guerra, arrancados de sus madres y vendidos y
sacados ilegalmente de nuestro territorio para ser entregados
a familias extranjeras, dice Cortina.
Pro Búsqueda, creada en 1994 por representantes y padres
de hijos desaparecidos, promueve el reencuentro de niños
salvadoreños que han desaparecido o han sido adoptados
por familias extranjeras para que conozcan a sus padres sanguíneos
y si es posible retornen con ellos. Hasta el momento, esta organización
ha localizado en El Salvador y en el extranjero 98 jóvenes
entre 9 y 28 años de edad.
Sin embargo, hay decenas que continúan desaparecidos y
los que ya fueron encontrados y hoy son adultos enfrentan los
traumas que les dejó la guerra.
Para el padre Cortina, crear una Comisión Nacional para
la Búsqueda de Niños Desaparecidos y deducir responsabilidades
de cómo ellos salieron del país, son tareas pendientes
que el siglo XX dejó y que deben resolverse, pues que esos
niños salvadoreños conozcan su identidad y sus raíces
también es su derecho.
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Víctimas
inocentes
de las guerras
En
este siglo al menos dos millones de niños
han muerto, entre 4 y 5 millones han quedado impedidos,
12 millones han perdido sus hogares y más
de un millón han quedado huérfanos
o han sido separados de sus progenitores debido
a las guerras, según UNICEF.
Entre 1945 y 1992 ha habido 149 guerras que han
matado a más de 23 millones de personas.
Son los niños quienes más sufren esta
violencia, ya sea porque son obligados a entrar
a los ejércitos sólo en 1988,
2000 niños participaron activamente en diferentes
guerras según el UNICEF o cuando escasea
la comida o el agua son ellos los más afectados.
Durante la Segunda Guerra Mundial, Ana Frank, de
13 años, hija de un inmigrante judío,
se convirtió en el símbolo de los
horrores que esa contienda causó a millares
personas en el holocausto judío.

Generaciones enteras han crecido en medio
de brutales conflictos armados. A finales de 1995,
los conflictos cumplían más de 30
años en Afganistán, 11 en Sri Lanka
y 7 en Somalia, según el Estado Mundial
de la Infancia 1996.
Fueron los niños y las niñas serbios
y kosovares quienes más sufrieron los horrores
de una de las última guerras del milenio,
millares perdieron a sus padres y otros miles fueron
obligados a salir de sus lugares de origen.
Las guerras tambien han hecho a los niños
víctimas de minas o bombas. De acuerdo al
documento Panorama Regional, publicado
por UNICEF en 1999, se estima que por los
menos unos 110 millones de minas todavía
están sembradas bajo la tierra en lugares
desconocidos. Estos artefactos han mutilado a unas
26 mil personas cada año.
En Nicaragua la Organización de Estados Americanos,
hasta antes de octubre de 1998 había localizado
la mayoría de minas antipersonales y detonado
más de 50 mil, buscando liberar a este país
de todos estos artefactos antes del 2000.
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