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A
lo largo de mil años desaparecieron grandes exponentes
de las artes y nacieron otros; se descubrieron joyas
arqueológicas y se inventaron corrientes literarias
y pictóricas. Una herencia invaluable para posteriores
generaciones.
Sin
duda los hallazgos arqueológicos causaron asombro
y enriquecieron la larga investigación sobre nuestros
antepasados milenarios y su legado. Uno importante fue
la Venus de Willendorf, una figurilla de piedra
que representa a un antiguo ídolo de la fertilidad
de hace unos 30 mil años. |
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Fue
encontrada en 1908 en la Villa Willendorf en las cercanías
de la Baja Austria. Pertenecía a una cultura
que floreció entre 28,000 y 12,000 años
antes de Cristo en el territorio euroasiático
que va desde la Siberia a la costa Atlántica.
El 7 de diciembre de 1912 arqueólogos alemanes
descubren el busto de la reina egipcia Nefertiti en
la vieja ciudad de Tell al-Amarna, en estado casi perfecto
de conservación. Esta reina fue esposa del faraón
Amenofis IV que gobernó Egipto entre 1364 y 1347
a.C.
En
1914 finalizan las excavaciones en el templo asirio
de Ishtar, que alberga diversos objetos que se remontan
a distintos periodos del cuarto milenio antes de Cristo.
Este hallazgo abrió posibilidades para estudiar
la antiquísima historia asiria y babilónica.
En 1922 ocurre un descubrimiento sin precedentes. El
arqueólogo británico Howard Carter, junto
a su equipo de trabajo, descubre en el Valle de los
Reyes a escasos metros de la tumba de Ramsés
II la de Tutankhamon, el faraón niño.
Este rey pertenecía a la 18» dinastía
faraónica y se supone que fue asesinado hace
33 siglos cuando tenía 19 años. Junto
a su cuerpo momificado dentro de un sarcófago
de oro puro se hallaban jarrones, cofres, estatuillas
y un variado instrumental de oro macizo. En América
también se excavan valiosos tesoros. El 21 de
marzo de 1933 se descubren en Perú ruinas pertenecientes
a una ciudad anterior a la civilización Inca.
El hallazgo fortaleció la hipótesis de
varios arqueólogos sobre la existencia de grandes
imperios que precedieron a los Incas.
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El 9 de octubre de 1942 se encuentra en el sur de México,
cerca de Oaxaca, un importante tesoro de metales y piedras
preciosas, los que servirían para comprender
más sobre el imperio azteca. Pero en El Salvador
se descubría algo más que templos y plazas.
En 1976 se descubre Joya de Cerén, una aldea
indígena con varias estructuras (entre ellas
una especie de baño sauna) y en su interior vasijas,
restos de animales y plantas (milpa y frijoles).
Este sitio arqueológico, por siglos soterrado
(y conservado) bajo las cenizas que produjera la erupción
del volcán Caldera en el año 595 d.C.,
contaba al mundo la idiosincrasia de una antiquísima
aldea indígena.
Algunos la compararon con Pompeya, la ciudad italiana
que sepultó el Vesubio, otros dicen que Joya
de Cerén la supera porque arroja detalles más
reveladores de la vida cotidiana de antiguos aldeanos,
supuestamente mayas.
La UNESCO reconoce su valor el 11 de diciembre de 1993
al declararla Patrimonio de la Humanidad.
El gobierno desarrolla desde hace años trabajos
de preservación y últimamente de mejoramiento..
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1901
El
Nobel y la literatura
Este
premio nació en la mente del industrial sueco Alfred
Nobel, inventor de la dinamita, que amasó una fortuna.
Al
morir destinó fondos para estimular cada año,
a través de la Fundación Nobel, a científicos,
escritores y pacificadores cuyo trabajo significara un
importante legado a la humanidad.
El 10 de diciembre de 1901 se entrega por primera vez
el Premio Nobel en Estocolmo y Oslo (Suecia) en distintas
ramas, entre ellas la de literatura, otorgada a René
Francoise Armand Sully Prudhomme, célebre poeta
francés, entre cuyas principales obras figuran
Las soledades e Impresiones de la guerra.
A partir de entonces, muchos otros novelistas, cuentistas,
poetas y ensayistas se han consagrado con este prestigioso
galardón. Algunos europeos que se lo han adjudicado
son Romain Rolland (1915), Jacinto Benavente (1922), sir
George Bernard Shaw (1925), Luigi Pirandello (1935), Jean
Paul Sartre (1964) y John Steinbeck (1964).
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Estadounidenses
como Eugene O´Neill, autor de El deseo bajo
los olmos, y Ernest Hemingway, con sus inolvidables
Adiós a las armas, ¿Por
quién doblan las campanas? y El viejo
y el mar se adjudicaron el prestigioso Nobel.
Muchos latinoamericanos también se consagraron, entre
ellos Pablo Neruda, Gabriela Mistral, ambos poetas chilenos,
y más recientemente el colombiano Gabriel García
Márquez y el mexicano Octavio Paz, fallecido este
año.
En la historia de los Nobel de literatura figura Winston
Churchill, quien en 1953 fue galardonado por sus Memorias
de la guerra, editada en seis volúmenes en
1948 y alegórica a los tormentos de la Segunda Guerra
Mundial.
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¿Un
Nobel negado?
Una de las
grandes críticas que suele hacerse a la Fundación
Nobel es no haber reconocido a Jorge Luis Borges por su intensa
obra literaria, su sentido de la metáfora, su conocimiento
cabal de la expresión verbal y sus razonamientos filosósficos.
Borges, autor de La luna de enfrente, El Aleph
y Cuaderno de San Marín, entre otras, es considerado
el más importante de los escritores argentinos. Fue galardonado
en 1980 con el Premio Cervantes, considerado el Nobel
de las letras castellanas. Falleció en 1986.

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