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De mesera a propietaria
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De ilegal a la NASA
   
Hablemos
El Diario de Hoy
   
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Comunidad salvadoreña de El Diario de Hoy

 

Aferrados a sus raíces

Con un escaso presupuesto y sin mayores recursos, un grupo de voluntarios salvadoreños en Los Angeles mantienen a flote la primera y única Casa de la Cultura que hay en ese país para así preservar parte de nuestras tradiciones.

Cada tres de mayo y a miles de kilómetros de El Salvador, en una casa ubicada en el centro de la ciudad de Los Angeles, un grupo de salvadoreños construyen una cruz de madera, la adornan con papel de colores y a sus pies depositan frutas.
Ellos mismos y sus hijos integran un grupo de danza que visita universidades o parques de la ciudad de los Angeles para bailar El Torito Pinto o Las Cortadoras.
Son seis salvadoreños, entre ellos una secretaria, una maestra, un escultor y tres estudiantes, que trabajan como voluntarios de la Casa de la Cultura de El Salvador en Los Angeles. Apenas pudimos conocer a su director el único que tiene un salario y él nos explicó la lucha que libran día a día por rescatar nuestras raíces en una ciudad donde vive casi medio millón de compatriotas.
Sin ningún presupuesto asignado por CONCULTURA, entidad encargada de financiar las casas de la cultura en El Salvador y sin mayores recursos, abren a diario este lugar.

 

Allí funciona una biblioteca con más de un centenar de libros de Claudia Lars, Roque Dalton, Salurrué y otros escritores salvadoreños y un mini museo deonde exponen hamacas, petates, figuras propias de La Palma, tecomates y otras artesanías. La venta de algunos de estos artículos, así como de ganancias que dejan conferencias sobre arqueología o sobre la vida de escritores salvadoreños como Salarrué o Roque Dalton impartidas por alguno de los veinte profesionales entre escritores y pintores que colaboran con el proyecto, permiten el pago de alquiler del local y suplir otros gastos.
La meta: “mantener viva nuestra identidad cultural, que los salvadoreños que residen en Estados Unidos no olviden el sabor de las pupusas, sepan reconocer su música y sus tradiciones”, dice Dagoberto.
Según él, este lugar no sólo está abierto para los compatriotas que viven en Los Angeles, sino para mostrar al resto del mundo que El Salvador no es sólo violencia, que también es un país de escritores, pintores, poetas y escultores.
Por eso él y su grupo quieren mayor apoyo de El Salvador, que empresarios o el mismo gobierno vean a la cultura, si no como parte valiosa de nuestra identidad como una inversión.

 
 


OTRAS ACTIVIDADES

Un grupo de escritores voluntarios estudiantes de periodismo o de bachillerato en Los Angeles editan la revista “Cultura ES” en la que se promueve a nuevos valores de la poesía nacional como Otoniel Guevara, Roxana Estrada, entre otros.

La Casa de la cultura está abierta de lunes a viernes de una de la tarde a ocho de la noche y a ella acuden a diario un promedio de doce personas, generalmente antropólogos que estudian la cultura latina o padres salvadoreños que traen de la mano a sus hijos que nacieron en Estados Unidos para que conozcan sobre El Salvador.

Como parte de la cultura en la ciudad de Los Angeles se editan dos periódicos “ El Salvador Día a Día” y “El Salvador USA” que se distribuyen gratis y se convierten también es espacios de promoción de nuestra cultura.

 


Para Dagoberto es precisamente esta identidad la que sostiene nuestras remesas, la que impide que miles de madres, hijos o esposos salvadoreños que viven en Estados Unidos rompan los lazos que los unen a sus familias, es esa identidad la que hace que más de 800 millones de dólares continúen llegando cada año a El Salvador.



DIVERSION Y ESFUERZOS

* Otras Instituciones como la Asociación de Salvadoreños de Los Angeles (ASOSAL) y la Asociación Salvadoreña Americana de Virginia (ASAV) también participan en la promoción de la cultura de nuestro país.

* ASAV por un lado realiza cada año un “Festival Salvadoreño” enfocado a la unión familiar y al acercamiento entre la comunidad salvadoreña que vive tanto en Virginia, como en Maryland y Washington.

* “Es una feria como las salvadoreñas, alquilamos un parque y ponemos una zona de ruedas para niños, juegos para familia, música, orquesta del área y una orquesta de El Salvador, además de venta de comida típica”, cuenta Glenda Alvarez, una de los líderes.
  * Más de siete mil personas se reúnen el segundo domingo de septiembe de cada año, fecha aproximada en la que se realiza el festival, en algún parque de Virginia o Washington, para reencontrarse con amigos, comer pupusas o tamales, bailar cumbia al ritmo de las Nenas del Grupo Caña o de Marito Rivera y su Grupo Bravo.

*Cada centavo que se cobra para entrar al festival es invertido en un fondo destinado a otorgar beca de entre 500 y 1000 dólares a salvadoreños o hijos de salvadoreños que quieran ir a la Universidad en Estados Unidos y no cuentan con suficientes recursos.
 

* Para elegir a los becados, los interesados deben escribir un ensayo sobre un tema en particular. El año pasado escribieron “Qué significa tener sangre latina y vivir en Estados Unidos”.

* 32 estudiantes han sido beneficiados en los cuatro años que ASAV tiene funcionando.
* ASOSAL, por su parte, organiza junto a 30 instituciones más el desfile centroamericano para conmemorar la independencia en la ciudad de Los Angeles, en el que participan unos 100 mil centroamericanos.



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