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Oliverio
Rivas, Andrés Ayala, Sonia de Guzmán, Gilberto Vassiliu
y César Melara,
de Nahutec.
Si esta página tuviera el don de
producir música, entonces disfrutaría y entendería
las estrofas siguientes: Era un hombre, sin nombre, sus compañeros
de oficina le llamaban García; Y García sonreía,
se reía, y volvía a encender la máquina de hacer
pájaros....
Los que eran jóvenes y adolescentes allá por 1984 quizás
recuerden esta canción que fue uno de los mejores éxitos
de Nahutec, un grupo artístico universitario que quería
transmitir mensajes en sus canciones, pero sin interpretar música
de protesta y revolucionaria.
Nahutec nació en los recintos de la Universidad Tecnológica
a finales de 1982 gracias a la iniciativa estudiantil y el apoyo de
la Unidad de Cultura de ese centro de estudios superiores, recuerda
César Edgardo Melara, pionero en la formación del grupo
artístico.
En un principio, cuando se hizo la convocatoria, llegaron decenas de
aspirantes con variadas ideas sobre la formación de un conjunto
artístico-cultural; había quienes querían formar
un grupo de marimba, otros una orquesta para cumbias y algunos, un grupo
folclórico.
Pero como no había nada definido, poco a poco los interesados
se fueron retirando hasta que quedaron aquellos que sí tenían
un sentimiento e iniciativa para el canto.
A paso lento se fue definiendo lo que sería un grupo que cantaría
con un estilo cercano al de Mocedades, aunque utilizando instrumentos
musicales. Es así como fue creado el grupo que al final bautizaron
Nahutec.
Camino exitoso
Por ser un grupo artístico que representaba a la Universidad
Tecnológica (UTEC), el interés de los integrantes de Nahutec
era más cultural que obtener fama y riqueza. En realidad este
grupo musical es el producto del
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esfuerzo y el sacrificio de sus miembros,
porque la mayoría de ellos trabajaba, algunos ya tenían
familia, estudiaban y debían
ensayar para luego presentarse en público.
Era el caso de César Melara, quien debía de madrugar para
vender pan en diferentes zonas del país, llegar a tiempo a sus
clases de administración de empresas, ensayar, asistir a las
presentaciones y atender a su familia.
La primera presentación fue el 26 de abril de 1983, en la celebración
del día de la secretaria. Sin música original interpretaban
canciones de grupos internacionales.
No obstante, la armonía de sus voces y el buen trabajo que presentaban
les valió la invitación para presentarse en otras actividades
de la universidad y luego fuera de ella.
El cambio llegó cuando otro estudiante, Jaime Jimmy
Huete, que trabajaba en la productora discográfica Dicesa, los
invitó a una audición. A los ejecutivos les gustó
el canto que decidieron grabar un disco sencillo.
Pero como no tenían canciones originales grabaron la balada Bajo
el asfalto,de la argentina Sandra Meanovich. Al otro lado del
disco grabaron la canción Así soy yo, otorgada
por Dicesa.
Con el éxito de Bajo el asfalto, Nahutec se convirtió
en el grupo representativo y de la UTEC, y es invitado a diferentes
medios de televisión y radial, así como a participar en
diferentes actividades artístico-culturales con función
social y de beneficencia, como teletones.
El trabajo artístico duró alrededor de cinco años,
tiempo durantel el cual grabaron ocho canciones, y el grupo tuvo presencia
a nivel nacional, con una música que ahora causa añoranza.
La llama sigue
viva
Dejar la vida de estudiantes para dedicarse
a sus profesiones hizo que Nahutec entrara en descanso, y aunque dejaron
de presentarse en la vida pública, a nivel familiar, los miembros
del grupo siempre se han estado reuniendo.
En esos encuentros salen a flote los recuerdos, pero también
han descubierto que cada uno de los cinco nahutec mantiene
la llama encendida de seguir con el grupo, a tal grado que César
Melara ha escrito varias canciones que ya fueron grabadas.
Esta nueva producción verá la luz poco a poco a partir
de mediados del próximo mes. Son canciones originales con temas
ecológicos y sociales principalmente, con las que no persiguen
el afán de lucro, sino el de ayudar a niños de la calle
e invertir en proyectos ecológicos por medio de una fundación.
Y es que Nahutec quiere dejar una huella en el país, no sólo
en el campo musical, sino también en lo social, tal como el mismo
grupo marcó a sus integrantes para siempre.
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Sus
presentaciones siempre fueron
sin fines de lucro.
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La
máquinade hacerpájaros
Era un hombre, sin nombre, sus compañeros de oficina
le llamaban García.
Era otro, de miles, de personas sin rostro en las que nadie se
fija.
Pero en las noches cuando llegaba de trabajar, en la inmensa soledad
de su
pequeño hogar,
García no dormía sino que comenzaba a soñar
con
(Coro)
La máquina de hacer pájaros, pájaros
Pero un día, García, en medio de su locura y con
tres cajas vacías.
Por la tarde, en el parque, pobló el cielo de pequeñas
aves sorprendidas.
Y de punta a punta la ciudad se inundó, de aves que la
gente simple no podía ver.
Y García sonreía, se reía y volvía
a encender
(Coro)
La máquina de hacer pájaros, pájaros
Hemos soñado alguna vez
con la Máquina de hacer pájaros, pájaros
Ven con nosotros a encender
la máquina de hacer pájaros, pájaros
Letra: Daniel
Rucks
Arreglos
musicales: Nahutec y Daniel Rucks
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