16 de junio 2002



El entusiasmo juvenil motivó a la creación de Nahutec, un grupo musical que en la década de los ochenta deleitó con melodías de ritmos suaves y pegajosa.


Oliverio Rivas, Andrés Ayala, Sonia de Guzmán, Gilberto Vassiliu y César Melara,
de Nahutec.

Si esta página tuviera el don de producir música, entonces disfrutaría y entendería las estrofas siguientes: “Era un hombre, sin nombre, sus compañeros de oficina le llamaban García”; Y García sonreía, se reía, y volvía a encender la máquina de hacer pájaros...”.
Los que eran jóvenes y adolescentes allá por 1984 quizás recuerden esta canción que fue uno de los mejores éxitos de Nahutec, un grupo artístico universitario que quería transmitir mensajes en sus canciones, pero sin interpretar música de protesta y revolucionaria.
Nahutec nació en los recintos de la Universidad Tecnológica a finales de 1982 gracias a la iniciativa estudiantil y el apoyo de la Unidad de Cultura de ese centro de estudios superiores, recuerda César Edgardo Melara, pionero en la formación del grupo artístico.
En un principio, cuando se hizo la convocatoria, llegaron decenas de aspirantes con variadas ideas sobre la formación de un conjunto artístico-cultural; había quienes querían formar un grupo de marimba, otros una orquesta para cumbias y algunos, un grupo folclórico.
Pero como no había nada definido, poco a poco los interesados se fueron retirando hasta que quedaron aquellos que sí tenían un sentimiento e iniciativa para el canto.
A paso lento se fue definiendo lo que sería un grupo que cantaría con un estilo cercano al de Mocedades, aunque utilizando instrumentos musicales. Es así como fue creado el grupo que al final bautizaron Nahutec.

Camino exitoso

Por ser un grupo artístico que representaba a la Universidad Tecnológica (UTEC), el interés de los integrantes de Nahutec era más cultural que obtener fama y riqueza. En realidad este grupo musical es el producto del

 

esfuerzo y el sacrificio de sus miembros, porque la mayoría de ellos trabajaba, algunos ya tenían familia, estudiaban y debían
ensayar para luego presentarse en público.
Era el caso de César Melara, quien debía de madrugar para vender pan en diferentes zonas del país, llegar a tiempo a sus clases de administración de empresas, ensayar, asistir a las presentaciones y atender a su familia.
La primera presentación fue el 26 de abril de 1983, en la celebración del día de la secretaria. Sin música original interpretaban canciones de grupos internacionales.
No obstante, la armonía de sus voces y el buen trabajo que presentaban les valió la invitación para presentarse en otras actividades de la universidad y luego fuera de ella.
El cambio llegó cuando otro estudiante, Jaime “Jimmy” Huete, que trabajaba en la productora discográfica Dicesa, los invitó a una audición. A los ejecutivos les gustó el canto que decidieron grabar un disco sencillo.
Pero como no tenían canciones originales grabaron la balada “Bajo el asfalto”,de la argentina Sandra Meanovich. Al otro lado del disco grabaron la canción “Así soy yo”, otorgada por Dicesa.
Con el éxito de “Bajo el asfalto”, Nahutec se convirtió en el grupo representativo y de la UTEC, y es invitado a diferentes medios de televisión y radial, así como a participar en diferentes actividades artístico-culturales con función social y de beneficencia, como teletones.
El trabajo artístico duró alrededor de cinco años, tiempo durantel el cual grabaron ocho canciones, y el grupo tuvo presencia a nivel nacional, con una música que ahora causa añoranza.

La llama sigue viva

Dejar la vida de estudiantes para dedicarse a sus profesiones hizo que Nahutec entrara en descanso, y aunque dejaron de presentarse en la vida pública, a nivel familiar, los miembros del grupo siempre se han estado reuniendo.
En esos encuentros salen a flote los recuerdos, pero también han descubierto que cada uno de los cinco “nahutec” mantiene la llama encendida de seguir con el grupo, a tal grado que César Melara ha escrito varias canciones que ya fueron grabadas.
Esta nueva producción verá la luz poco a poco a partir de mediados del próximo mes. Son canciones originales con temas ecológicos y sociales principalmente, con las que no persiguen el afán de lucro, sino el de ayudar a niños de la calle e invertir en proyectos ecológicos por medio de una fundación.
Y es que Nahutec quiere dejar una huella en el país, no sólo en el campo musical, sino también en lo social, tal como el mismo grupo marcó a sus integrantes para siempre.

 

 

Sus presentaciones siempre fueron
sin fines de lucro.

La máquinade hacerpájaros

Era un hombre, sin nombre, sus compañeros de oficina le llamaban García.
Era otro, de miles, de personas sin rostro en las que nadie se fija.
Pero en las noches cuando llegaba de trabajar, en la inmensa soledad de su
pequeño hogar,
García no dormía sino que comenzaba a soñar con

(Coro)
La máquina de hacer pájaros, pájaros

Pero un día, García, en medio de su locura y con tres cajas vacías.
Por la tarde, en el parque, pobló el cielo de pequeñas aves sorprendidas.
Y de punta a punta la ciudad se inundó, de aves que la gente simple no podía ver.
Y García sonreía, se reía y volvía a encender

(Coro)
La máquina de hacer pájaros, pájaros

Hemos soñado alguna vez
con la Máquina de hacer pájaros, pájaros
Ven con nosotros a encender
la máquina de hacer pájaros, pájaros


Letra: Daniel Rucks
Arreglos musicales: Nahutec y Daniel Rucks

 

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