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Traducir la Biblia completa a la lengua
Adja, en Azove, al sur de Benín, África, es el compromiso
de Linda Bottari, una misionera salvadoreña de la Conferencia
Evangélica de las Asambleas de Dios que ha vivido en ese continente
en los últimos dos años.
Con mucho entusiasmo por el proyecto que comenzará en julio próximo
explica que sus estudios en lingüística, en Canadá,
le han ayudado en la traducción de textos bíblicos para
que los pueblos puedan conocer la Palabra de Dios en su misma lengua.
Otras ventajas han sido ser la primera miembro latinoamericana en la
organización de traductores bíblicos Wycliffe
de los Estados Unidos, ser licenciada en Ciencias de la Computación,
dominio de otros idiomas como el francés y el inglés,
así como haberse graduado en Teología.
Indica la misionera que se necesita traducir la Biblia en unas tres
mil lenguas, para que sea leída por 380 millones de personas.
De ahí, dice, la importancia de no sólo traducir, sino
también de enseñar a leer, a escribir, atender enfermos,
ayudar en la autoestima y en el desarrollo comunitario.
Es un sueño bien especial que conozcan el amor de Cristo
Jesús y una manera de hacerlo es entregar la Palabra de Dios
en su vida y en el idioma de su corazón, dice Linda, de
39 años.
Agrega que le ha llenado de mucha alegría ver los rostros de
las personas africanas que se iluminan y llenan de lágrimas cuando
escuchan por primera vez las Escrituras en su propio idioma.
Ella ha vivido en los países africanos Togo y Benín donde
se ha dedicado a la enseñanza en un Instituto Bíblico
y en actividades infanto-juveniles y para señoras en las iglesias
de las Asambleas de Dios.
El clima caliente, la vegetación y algunos patrones de conducta
le recordaron a su país, lo que hacía que hablara en algunos
poblados en español, cuenta.
Ha enfermado de malaria ocho veces, tenido dolores lumbares y del nervio
asiático que la han dejado en cama. Las condiciones higiénicas
son deplorables, el agua tiene muchos parásitos y hay enfermedades
como fiebre tifoidea, meningitis y rabia. Un 80 por ciento de la población
de Togo está infectada con HIV.
Como es de esperarse, ha pasado por momentos de soledad y nostalgia
por su casa e iglesia, pero dice que el cariño brindado por los
togoneses y benineses le ha ayudado a adaptarse a la cultura y sentirse
acogida.
Cincuenta y siete misioneros salvadoreños de la Conferencia Evangélica
de las Asambleas de Dios se encuentran en cinco continentes, explica
el pastor Carlos Velis, coordinador general del Departamento Nacional
de Misiones Foráneas de las Asambleas de Dios.
En total hay unos 145 salvadoreños misioneros en distintas naciones,
cifra que incluye el resto de denominaciones evangélicas del
país, entre ellas Bautista, Misión Centroamericana, Príncipe
de Paz e iglesias independientes.
Hay misioneros salvadoreños en España, Perú, Guatemala,
Ecuador, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Honduras, Nicaragua, Japón,
Estados Unidos, Panamá, Colombia, y en los continentes África,
Asia y Europa, además de las islas del Pacífico.
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Sin
fronteras
Al ir a países y culturas tan distantes, como por ejemplo en
África o en la India, los misioneros deben aprender el idioma
y conocer costumbres como que haya matrimonios arreglados desde edad
temprana y que los contrayentes se llegan a conocer hasta el día
de la boda.
Una salvadoreña que evangeliza en el continente asiático,
y que prefiere el anonimato, dice que el misionero no debe llegar con
la idea de cambiar la tradición y que más bien debe tratar
de adaptarse a la cultura receptora.
Jaime Francovich, estadounidense y misionero en la India, llegó
a ese país junto con su esposa Robin en 1997 para trabajar con
los gitanos.
Dice que comprendió cuál era su misión en ese país
cuando pocos días después de haber arribado, conoció
a Babibhai, de 10 años, quien pocas horas antes de morir a causa
de quemaduras la ayudó a que aceptara al Señor.
Recordar la experiencia lo entristece, al mismo tiempo que ha sido motivo
de fortaleza para ser misionero en esa región.
Vacaciones
con propósito
La Dra. Adela E. Bolaños, salvadoreña y quien ha hecho
más de 12 viajes misioneros a distintas partes del mundo, manifiesta
que el misionero biocupacional es el que pone su talento a disposición
del Señor y de los pueblos.
Así, el cristiano aprovecha su profesión -ya sea medicina,
odontología, ingeniería, enseñanza de idiomas,
agronomía-para realizar una labor evangelizadora y de ayuda social
fuera de su país a corto o a largo plazo. Podría ser durante
una vacación.
El Señor sanaba enfermos y satisfacía necesidades,
además de evangelizar, manifestó.

Explica que el papel del misionero biocupacional
es apoyar la iglesia y misioneros locales en la obra de evangelizar
y plantar nuevas iglesias.
Ella ha brindado atención médica en Kazakistán,
Ecuador, Brasil, India, Albania, Ghana y Ucrania como parte de Operación
Bendición, Club 700.
Recuerda que en 1999 pudo sentir el dolor de la gente en Kosovo en un
campo de refugiados. Había problemas de depresión,
rencor y todo cambiaba al llevarles alivio, dijo.
El misionero biocupacional, dice, debe haber nacido de nuevo, tener
madurez espiritual, ser defensor de la sana doctrina, estar dispuesto
a servir, llamado por el Espíritu Santo al ministerio y ser parte
de un organismo cristiano que lo envía, ya sea una iglesia o
agencia.
También el profesional debe ser humilde, respetuoso y dispuesto
a aprender de una nueva cultura. No debe llevar a la misión sus
problemas emocionales o espirituales y debe tener un amor genuino por
el prójimo.

Los
misioneros ayudan en el desarrollo
local de las comunidades.
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Al
centro, la Dra. Adela Bolaños cuando brindó atención
médica en un campo de refugiados en Kosovo.
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¿Cómo
orar por ellos?
La organización
de traductores bíblicos Wycliffe Américas presenta
siete tipos de oración según el apóstol Pablo:
1) Oremos por puertas abiertas.
Muchos misioneros trabajan en países de acceso restringido.
Aunque haya puertas abiertas, aún puede haber corazones
cerrados.
2) Oremos por valentía en su modo de testificar.
Para que ministren efectivamente en otras culturas e idiomas,
puedan vencer el temor a fracasar y las fuerzas del mal.
3) Oremos que la Palabra de Dios se proclame sin obstáculos.
Puedes sostener los brazos cansados de los misioneros con tus
oraciones.
4) Oremos
por protección.
Para que Dios proteja a los que trabajan en su obra de aquellos
que buscan hacerles mal.
5) Oremos para que haya armonía y aceptación de
parte de los creyentes.
Para que el ministerio y las actitudes del misionero sean dignos
de aceptación, y que sus colegas y otros creyentes le apoyen.
6) Oremos por la dirección y la ayuda de Dios en sus viajes.
Por protección, por condiciones favorables, por visas y
permisos, etc.
7) Oremos por reanimación.
Para que los misioneros busquen al Espíritu Santo y sean
reanimados por medio de El. También para que tengan la
disciplina de estudiar la Biblia y de orar con fidelidad.
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Linda
Bottari traducirá la Biblia a la lengua Adja, en Benín,
África.
Después
de Brasil, Argentina y Venezuela,
El Salvador ocupa el cuarto lugar
en el número de misioneros, como parte de la obra de las Asambleas
de Dios
en Latinoamérica.
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