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Desde el terremoto, Juan Francisco Pineda
y sus cuatro niños no regresaron más al lago de Ilopango
por temor a que una catástrofe los sorprenda fuera de casa.
Mejor permanecer en su casa que nada nos va a pasar, dice
el acongojado padre, cuya disposición desde que ocurrió
la catástrofe fue mantener unida a la familia en su vivienda, ubicada
en la colonia La Cima de San Salvador.
Leticia, de 9 años, la mayor de los cuatro, extraña aquellos
paseos en lancha que realizaban con toda la familia los fines de semana
antes del terremoto. Yo no tengo miedo, además me aburro
en la casa, dice la pequeña.
El ingreso de visitantes a los centros turísticos del ISTU se redujo
en un 90 por ciento en las últimas tres semanas; aunque la realidad
es que sólo dos de los 16 sitios están cerrados al público,
ya que el resto está en perfecto estado.
La jefa de Mercadeo de la institución, Jackeline Borea, estima
que el miedo de la gente es normal; pero por salud mental, sobre todo
de los niños, es necesario que la población comience a retomar
sus actividades normales y el turismo es una de esas opciones.

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Por el momento sólo el
balneario Los Chorros y el Parque Nacional Cerro Verde están fuera
de servicio debido a los graves daños que sufrieron a causa del
terremoto; pero se espera que sean reabiertos al turista a mediados del
2001.
Restauración de
¢16 millones
Con casi medio siglo de vida, el balneario
Los Chorros fue el más popular de los centros turísticos.
Por un lado, le beneficia su cercanía a la capital y, por el otro,
garantiza una auténtica aventura ecoturística a lo largo
de 40 manzanas de terreno. Sólo en abril del año pasado
recibió casi 60 mil visitantes.
Aparte de la belleza natural con sus helechos gigantes y sus aguas frías
que bajaban de las montañas cercanas, Los Chorros es una de las
reservas de agua más importantes del departamento de La Libertad.
Irónicamente fue el más dañado
por el terremoto. Parte de los cerros que antes le daban vida y gracia
cayeron sobre las piscinas, dejándolo fuera de servicio. El año
pasado, el ISTU invirtió casi millón y medio de colones
para embellecerlo.
La licenciada Celina Meardi, directora-presidenta del ISTU, dijo que se
necesitarán unos seis meses para retirar los escombros, reconstruir
las piscinas y asegurar los cerros aledaños donde, según
un estudio técnico preliminar, se encontraron grietas.
Ese mismo tiempo será necesario para abrir el Parque Nacional Cerro
Verde de Santa Ana que funciona desde 1977, el cual también está
cerrado ya que la calle de acceso se agrietó, existen todavía
derrumbes de tierra no retirados y colapsó parte del hotel de montaña.
El arquitecto Carlos Zelaya dijo que en esta zona será necesario
realizar un estudio técnico de suelos para establecer las condiciones
reales, así como levantar muros de contención o gaviones
que eviten nuevos desprendimientos de tierra.
El ISTU invertirá unos 14 millones de colones en la restauración
de ambos sitios, cuya apertura se espera realizar a mediados del presente
año como una opción más de esparcimiento.
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Aún
sin recursos
Aunque los daños en otros turicentros
como Apulo, Costa del Sol, Agua Fría, Atecozol y Amapulapa, son
menores, la Dirección del ISTU estima una inversión de dos
millones de colones más para dejarlos como antes del 13 de enero.
Según la licenciada Meardi, este año tenían asignados
tres millones de colones para remodelación de aquellos centros
en mal estado, pero dada la emergencia, dichos fondos serán reasignados
a Los Chorros y Cerro Verde.
El resto de planes, por el momento, quedan
suspendidos a excepción de los proyectados para los centros turísticos
de Apastepeque, Agua Fría y Apulo, pendientes del año pasado
y cuyas licitaciones de ejecución ya fueron realizadas.
Los gobiernos del Japón y España también podrían
unirse a la cruzada en favor del sistema de centros turísticos
fundados por el poeta Raúl Contreras, en cuyo honor y de otros
literatos salvadoreños fue creado el Parque de los Poetas en el
balneario Los Chorros.
El licenciado Antonio Macall, Jefe de la Unidad de Turicentros y Parques
Nacionales del ISTU, dijo que además en el Parque Balboa se va
a restringir el paso de unidades del transporte colocando plumas en los
accesos para evitar accidentes con los visitantes.
Esto permitirá restablecer los cobros para los visitantes que acuden
al lugar en busca de sano esparcimiento y que no llegan hasta el parque
de La Familia, ya que por el momento se deja de percibir medio millón
de colones que serán invertidos luego en el embellecimiento del
Balboa.
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