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Cuatro enormes calderas arden día
y noche en el ingenio de caña de azúcar Central Izalco
de Sonsonate, las cuales impulsan el andar de las máquinas que
procesarán, al término de la presente temporada de zafra,
más de tres millones de quintales.
En este ingenio se muelen diariamente diez mil toneladas de caña,
de las cuales extraen unas 2,700 toneladas de bagazo que en su mayoría
sirven de combustible para las calderas. Aquí no se usa
otro combustible, sólo bagazo de caña. El petróleo
lo usamos para casos de emergencia, cuando surge algún desperfecto
en las calderas, señala el ingeniero Carlos Roberto Consani,
responsable del área de cogeneración de la Central Izalco.
Según el ingeniero Consani, el bagazo tiene un alto poder calorífico
para producir energía, pues cada libra con un 50% de humedad
alcanza las 3,000 btu (medida calórica británica). Al
usarlo como combustible les permite ahorrar cada mes dos millones 800
mil colones.
En la Central Izalco se destina a las calderas el 80% del bagazo; del
resto se vende una parte al sector ganadero y la otra se guarda para
generar energía durante un mes después de la zafra.
El ingeniero Consani dice que durante la zafra la quema del bagazo les
genera 8,700 kilovatios hora diariamente, de los cuales 1,500 venden
a la Central Eléctrica de Sonsonate (CLESA), cantidad que aumenta
a 5,000 fuera de la temporada.
La Central Izalco, la más grande procesadora de caña en
el país, extrae energía eléctrica a partir de la
quema del bagazo desde muchas décadas atrás. Por eso aquí
nadie lo desecha. Mientras la mayor parte alimenta las calderas, afuera
de las instalaciones se acumulan montañas de este desecho molido,
a la espera para ser quemado al final de la zafra o ser vendido como
alimento para el ganado.

Por
su potencial energético, la cascarilla
de café es guardada para quemarla en las calderas.
Deshacerse de este desecho orgánico
y aprovechar su poder calorífico es un beneficio ecológico.
Lamentablemente esto sólo es por un tiempo corto. Hemos
identificado en las empresas que utilizan biomasa un déficit
de la misma. No pueden ellos suplir para todo el año su capacidad
de generar energía con biomasa, más que todo los ingenios
azucareros, señala el licenciado Mauricio Ayala, coordinador
de la División de Desarrollo Limpio del Ministerio de Medio Ambiente.
Si pudiera aprovecharse, además del bagazo de caña, otras
biomasas (materias orgánicas) disminuiría el uso de petróleo
para generar energía eléctrica, donde se originan grandes
cantidades de CO2, el principal enemigo de la capa de ozono.
A juicio del ingeniero Consani, la cantidad de energía que la
Central Izalco produce con bagazo bastaría para iluminar a la
mitad de la ciudad sonsonateca. Pero esta capacidad se agota un mes
después de la temporada de caña de azúcar. Esto
mismo parece ocurrir a nivel de los beneficios de café
El poder de la
cascarilla

Café
en pergamino de donde se extrae
la cascarilla.
Se ha estimado que los cafetales tienen
un alto valor energético, comenzando por la madera que de ellos
se extrae. Solo la poda anual de árboles de sombra y cafetos
genera unos dos millones de metros cúbicos de leña, lo
que satisface la demanda energética total o parcial del 77.3%
de la población salvadoreña.
Pero además de la leña, la cascarilla del café
pergamino tiene, además de su virtud como abono orgánico
porque ayuda al reciclaje de nutrientes del suelo, un alto valor energético.
Se ha determinado que cada año el beneficiado del café
genera unos seis millones de quintales de pulpa y 0.7 millones de quintales
de cascarilla, cuyo alto poder de combustión ahorraría
la utilización de petróleo durante el secado del grano.
En el beneficio de café la cooperativa ATAISI de R.L., del cantón
San Isidro, en Sonsonate, conocen ese poder, pero el gerente general,
licenciado Antonio López Rivera, reconoce que no le sacan el
provecho necesario.
El ingeniero Mauricio Orellana, administrador del referido beneficio,
dice que en vista de que los precios internacionales del café
siguen inestables no han tenido que echar a andar las calderas para
apresurar el secado del grano, proceso que dura unas treinta horas.
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Mientras este proceso no llega, una bodega
alberga enormes cantidades de cascarilla. Proyectamos beneficiar
unos 33,000 quintales de café en esta temporada, de los cuales
resultarían más de 6,000 quintales de cascarilla que sería
utilizada en gran parte para alimentar las calderas porque levanta rápido
el vapor. Es buena como combustible, afirma el ingeniero Orellana.
Ellos
también venden una parte de este desecho orgánico al sector
avícola, donde es utilizado para aplacar el mal olor de las granjas;
sin embargo, el año anterior estas empresas no han demandado
cascarilla porque fueron afectadas por los terremotos.
Los beneficios de café y los ingenios azucareros son apenas dos
ejemplos de empresas con potencial de biomasa para generar energía
eléctrica.
Pero la biomasa no es aprovechada para producir energía
en El Salvador, afirma la licenciada Ana Delmy Garay, coordinadora
del Programa Iberoamericano para la Ciencia, la Tecnología y
el Desarrollo (CYTED), que a través del CONACYT impulsa en el
país un subprograma de Biomasa como fuente de productos
químicos y energía.
En el marco de este programa, San Salvador fue la sede de dos días
de conferencia donde científicos extranjeros presentaron los
resultados de sus investigaciones sobre el aprovechamiento de biomasas,
entre ellas de caña de azúcar, café, banano y bambú.
Pero son pocas las instituciones que han mostrado interés
en esto, afirma la licenciada Garay.
El aprovechamiento de la biomasa abonaría a la reducción
de emisiones de dióxido de carbono (CO2), una factura que además
pagarían los países industrializados que más contaminan,
como el caso de Estados Unidos, que ha emitido hasta el momento 186.1
mil millones de toneladas. El compromiso es reducir en por lo menos
un 5% sus emisiones para el período 2008-2012

Las
calderas de la Central Izalco generan unas 400,000 libras de vapor por
hora. Cada una tiene una ventanilla (ver recuadro) por donde se controla
el ingreso de la cantidad adecuada de bagazo para ser quemada.
Venta
de reducciones
Este compromiso se ha logrado en el marco de la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y más
específicamente en el Protocolo de Kioto, ratificados por El
Salvador.
Uno de los tres mecanismos de flexibilidad creados para apoyar en esta
empresa a los países industrializados es el Mecanismo de Desarrollo
Limpio, que permite comercializar los CERS (Certificados de Reducción
de Emisiones) entre un país desarrollado y uno en desarrollo.
Para esto se han elegido proyectos de energías renovables (cogeneración
de energía con biomasa, hidroeléctricos, geotérmicos,
solares, eólicos, etc.), así como proyectos de eficiencia
energética y uso de combustibles más limpios, entre otros.
El licenciado Mauricio Ayala dice que El Salvador se ha embarcado ya
en este proyecto y que han puesto sus ojos en los ingenios azucareros,
en las centrales hidroeléctricas y en los beneficios de café,
entre otros, quienes al crear y desarrollar nuevos proyectos de generación
eléctrica con biomasa obtendrían la oportunidad de que
algún país desarrollado les compre sus reducciones.
Actualmente la eliminación de la tonelada de CO2 anda por
los $3 y $5. Por ahora estamos gestionando con el gobierno de Finlandia
la venta de 10,000 toneladas de CO2 que durante diez años lograría
una empresa salvadoreña, afirma el licenciado Ayala.
Según el funcionario, existen otras gestiones de venta con gobiernos
de Suiza, Holanda, Japón y Canadá, así como con
el Fondo Prototipo de Carbono del Banco Mundial.
El MARN también dice estar impulsando un proyecto de Electrificación
con base en recursos de energía renovable, con el apoyo
del PNUD y del GEF, que beneficiaría aquellas zonas rurales donde
no llega la red.
El licenciado Ayala reconoce que este es un proceso con muchos retos,
pero hay factibilidad de llegar a competir con la generación
térmica y llevarla a lugares aislados donde sea costo-efectivas.
Pero parte del éxito que puedan tener las energías renovables
radica en la concientización de la población para que
participe en este proceso de cambio.
Falta concienciarse
Según un documento presentado el
año pasado en la reunión de representantes de organizaciones
centroamericanas de ciencia y tecnología convocados por el CYTED,
la mayor parte de la población mundial no está consciente
de la necesidad de modificar el actual sistema de energía.
La relación entre el uso de combustibles fósiles,
el incremento de la concentración de dióxido de carbono
en la atmósfera, el calentamiento progresivo del planeta y el
concomitante cambio climático no es entendido o al menos tomado
con la seriedad que se debiera, reza parte del informe.
El documento también señala la necesidad de alertar a
la sociedad sobre las ventajas de las energías renovables (costos
económicos) y de los peligros de la energía fósil.
El informe de la CYTED afirma que la leña y las estaciones hidroeléctricas
constituyen las mayores fuentes de energía de la región
centroamericana, y que a pesar de que los residuos a
grícolas (cáscara de café, arroz, tallos de maíz
y bagazo, entre otros) representan un 10% del suministro total de energía
y un 5% del consumo, ésta no se explota como debiera.
El débil aprovechamiento que se hace de la biomasa debe ser considerado
como un problema por resolver en países como El Salvador, donde
se busca sanear el medio ambiente.
Según la CYTED en Centroamérica hace falta un marco regulatorio
para hacer uso racional de la biomasa, campañas informativas,
métodos sustentables de explotación de biomasa y el fomento
de la diversificación de cultivos agrícolas como una vía
efectiva para conservar el agua y el suelo, y aumento de empleo en la
zona rural que permita una mejor calidad de vida.
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La
molienda de la caña es el primer paso para obtener azúcar
y bagazo.
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Otras
biomasas
Es biomasa toda aquella materia orgánica de origen vegetal
o animal, incluyendo los materiales procedentes de su transformación
natural y artificial. Entre estos pueden mencionarse:
Residuos forestales
provenientes de entresacas, podas o limpieza de matorrales, cultivos
leñosos como olivos, vides y frutales, así como
de cereales (maíz, sorgo, arroz, etc.) y de cultivos herbáceos
(remolacha, algodón y girasol).
Residuos industriales forestales que proceden en su mayoría
de industrias de tratamiento de madera, chapa de madera, corcho
o papel.
Residuos biodegradables de industrias agroganaderas y agroalimentarias,
como también los resultantes de actividades urbanas como
el biogás y los residuos sólidos.
Cultivos energéticos y biocarburantes.
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Uno de los
tres generadores que suman 17,500 kilowatts
Demanda
energética
Entre 1997-2020, las dos terceras partes del incremento de la demanda
de energía provendrá de los países pobres,
por lo que éstos deberán desarrollar y emplear derivados
de la biomasa para calefacción y alimentación.
Hasta 1997, El Salvador ocupaba los productos de caña de
azúcar para producir un 10.8% de energía frente a
un 54.1% originado por la leña, un 20% por el sistema geotérmico
y un 14.8% por hidroenergía.
Según el último Censo Nacional Población y
Vivienda, en El Salvador, el 58.3% de energía primaria proviene
de la leña y alrededor del 60% de los hogares queman leña
para cocinar.
El documento Estrategia Nacional del Medio Ambiente
(1994) estimaba en 2.9 millones de metros cúbicos el volumen
total de la oferta anual de madera de los bosques y cafetales.
En el sector industria y comercio, el consumo anual total de leña
es de 270,000 toneladas. Los mayores consumideros de este recurso
son las panaderías, las ladrilleras, las tejerías,
los beneficios de café y las caleras.
El consumo de leña constituye casi el 50% en la región
centroamericana donde habitan 46 millones de personas.
La Comunidad Europea ha considerado en serio el desarrollo energético
a partir de la biomasa, tanto que prevé el cultivo de 20
millones de hectáreas agrícolas y de 10 a 20 millones
de hectáreas de tierras marginales en el corto plazo. |
Beneficiado
de café
Parte del proceso que se sigue es el
despulpe primario del grano (1) clasificación del café
según su calidad o peso (2) transporte de la pulpa que se
utiliza como abono (3) y la extracción de la cascarilla (4) |
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