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La
iglesia parroquial fue construida en 1957.
Al llegar a San Lorenzo pude percibir un
ambiente de tranquilidad, las calles lucen solitarias y el ajetreo de
otras ciudades es, sin discusión, ajeno a este lugar. Conforme
se avanza hacia el arcaico corazón del municipio se pueden divisar
algunos lugareños, que con su andar lento y sigiloso regalan
una leve sonrisa a los visitantes.
El comercio es escaso, la agricultura constituye la fuente de trabajo
de sus habitantes. Hombres y niños de piel aceitunada recorren
al medio día las calles, luego de finalizar la jornada matutina,
ya sea en el cuido de las hortalizas que es la principal actividad
de la zona, o en la siembra de granos básicos.
Lázaro Latín Corado, alcalde de San Lorenzo, se refiere
a su pueblo natal con orgullo. El 70% de la población se
dedica a la siembra de vegetales, y el otro porcentaje a la siembra
de loroco, maíz, maicillo y frijol, esto gracias a que las tierras
se prestan para esa variedad de cultivos.
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Tierra
de humedad
Una de las características que sobresale de este terruño
es la humedad de sus tierras y la superficialidad con que se puede encontrar
el agua. Jorge Sermeño, agricultor en pequeño, dice con
entusiasmo: aquí uno no puede abrir un hoyo, porque cuando
uno lleva un metro ya se encuentra con el agua.
El agua es lo que más abunda, sostiene Sermeño,
muestra de ello es la existencia de tres ríos: uno que atraviesa
el pueblo y sirve para regar la mayoría de cultivos, llamado
San Antonio. Otro denominado Grande de San Lorenzo que sirve de límite
con Guatemala, y el último que tiene entre sus atractivos las
aguas termales.
Estos afluentes, además de regalar sus aguas para regar los cultivos,
se constituyen en sitios turísticos. Corado dice que para la
época de vacaciones muchas personas se acercan con el propósito
de darse un delicioso baño y de sombrearse bajo la variedad de
árboles que existen en las riberas de los manantiales.
Por todo eso, a este rinconcito coloreado con el cerro Chingo y con
una serie de cordilleras, y habitado en su mayoría con casas
de adobe y teja se le conoce como la tierra donde abunda el agua.

San
Lorenzo se conoce como el municipio de los manantiales.
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Protector
de pobres
Lorenzo fue un hombre originario de Roma que luchó por los
enfermos y desvalidos en el año 258. Llegó para ser
el patrono de este pueblo de tierras húmedas, se quedó
y hoy es exhibido con orgullo en el altar de la iglesia del lugar.
Los archivos que guardan la historia de este manantial de hortalizas
narran la vida de Lorenzo. Fue un hombre dueño de un gran
corazón, amigo del papa Sixto. Desde muy temprana edad sintió
lástima por los mendigos y personas desvalidas.
Él era la conexión entre los prisioneros y el Papa.
Ayudó mucho a los necesitados, daba comida a los sedientos
de pan. Cierto día, mientras departía con el Papa
y los cardenales, unos guardias llegaron y lo apresaron.
Se lo llevaron y le exigieron que entregara los tesoros que tenía
escondidos, caso contrario lo matarían. Lorenzo con pasividad
les contestó que él sólo tenía un tesoro
y si lo liberaban estaba dispuesto a entregárselos al día
siguiente.
La sorpresa de sus captores fue grande cuando este personaje apareció
con varios mendigos y pordioseros, al tiempo que exclamó:
Aquí traigo el mejor de los tesoros.
Esto fue considerado
como una burla para las autoridades de Roma, fue así que
el juez lo entregó al verdugo.
Su muerte fue cruel y despiadada. Los verdugos lo pusieron en una
parrilla y le prendieron fuego.
Cuando un lado de su cuerpo ya estaba quemado, aún tuvo el
valor y la fuerza suficiente para decir que voltearan su cuerpo,
y así quemar el otro lado.
La vida y muerte de este hombre caritativo cautivó a los
habitantes de este lugar, y cuando se fundó la iglesia, en
1957, no dudaron en nombrar a San Lorenzo como patrono del pueblo. |
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