31 de diciembre de 2000

La contaminación atmosférica en El Salvador sigue encontrando en el humo vehicular su principal fuente. Hasta hoy no hay un verdadero reordenamiento del tráfico ni control de emanaciones.


Pequeñas cantidades de partículas suspendidas en el aire que miden menos de un quinto de espesor de un cabello humano son suficientes para aumentar la tasa de muertes. Así de contundente fue el resultado de una investigación realizada recientemente en las 20 ciudades más grandes de Estados Unidos por la Escuela John Hopkins de Salud Pública.
En El Salvador no hay estudios similares, pero según expertos, sus niveles de contaminación atmosférica por humo de vehículos están incidiendo en el desarrollo de enfermedades respiratorias.
El riesgo que representa para la salud ha motivado a algunas entidades como la Fundación Suiza de Cooperación para el Desarrollo Técnico (Swisscontact) a monitorear desde 1996 la calidad del aire en el gran San Salvador y los resultados no han sido tan satisfactorios.
“El aire en la zona metropolitana de San Salvador está bastante contaminado; aún no se puede decir cómo es la tendencia para este año. No ha aumentado, pero tampoco disminuido”, afirma Benjamín Lang, encargado regional del monitoreo de aire de Swisscontact.
Lang dice que afortunadamente no hemos alcanzado niveles de contaminación como el de la capital mexicana, pero considerando el millón de habitantes y unos 250,000 vehículos en circulación y en mal estado en el área metropolitana de San Salvador (AMSS) el problema se debe resolver con urgencia.

Los contaminantes

En nuestro país es sabido que la principal fuente de contaminación atmosférica proviene en un 70% de los vehículos, los cuales se concentran en el AMSS en un 40% —según el Viceministerio de Transporte— y congestionan vías importantes como las del centro capitalino, donde convergen 160 rutas de autobuses del transporte colectivo.
En el primer trimestre de este año la compañía israelita Tajal, que trabajaba en el estudio para la reestructuración del transporte colectivo, reveló que solo en el AMSS circulan entre 3,000 y 3,500 unidades que diariamente realizan más de dos millones de viajes.
Y si a este parque le agregamos los automóviles particulares que superan los 150,000 y otros tipos de transporte, las cantidades de emanaciones son realmente alarmantes. Se cree que solo en la capital, los automóviles emiten niveles arriba de los permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (PEA).
Se ha estimado que el 75% de los vehículos en el país constituye modelos viejos que sobrepasan los diez años, y más del 90% carece de mecanismos de control o reducción de emisiones.
El resumen de la calidad del aire en Centroamérica para 1999 de Swisscontact refiere que el problema de las partículas menores a 10 micras (PM10) sobrepasó en el centro urbano del AMSS los niveles permisibles que sugiere la EPA.

 

Impacto en la salud

“Las partículas PM10 están cargadas de otras sustancias como metales pesados e hidrocarburos con potencial cancerígeno que se abrigan en el pulmón y éste las expulsa o aísla (porque) el ser humano no esta diseñado para un ambiente urbano donde hay un montón de estas partículas”, afirma Benjamín Lang.
Para este experto suizo, el problema en todo esto es que cuando la defensa está ocupada en luchar contra los contaminantes alojados en el pulmón, el organismo se torna muy sensible a otro tipo de molestias y ya no puede combatir en defensa de otros sistemas del cuerpo.
“La autodefensa de mucha gente que permanece en el centro capitalino anda constantemente alterada. La exposición continua a un cierto nivel de gases contaminantes puede dañar. Se sabe poco sobre esos efectos, pero obviamente estamos en riesgo. Esto se puede estudiar, pero nadie lo puede pagar”, apunta Lang.
El neumólogo Víctor Manuel Castro Gómez dice que han intentado estudiar con médicos del Hospital Bloom el impacto ambiental en los casos bronquiales, pero se han visto frustrados porque no hay fondos para la investigación que requiere, entre otras cosas, comprar equipo especial para hacer las mediciones de gases y partículas contaminantes.
“No hay estudios en el país que demuestren la relación entre polución y enfermedades respiratorias, pero la hay”, afirma el neumólogo.
Para el doctor Víctor Manuel Castro Barahona, también neumólogo, la contaminación ambiental produce un mayor daño en el epitelio respiratorio porque contiene plomo y otras sustancias nocivas, que se ha demostrado que pueden disminuir el coeficiente intelectual de las personas.
Por eso el control ambiental es primordial en la prevención de las enfermedades respiratorias, en este caso de las alergias. “La incidencia de las alergias va en aumento porque la contaminación ambiental está incidiendo en su desarrollo, especialmente el humo de vehículos que actúa como irritante primario”, afirma el doctor Carlos Armando Rubio, alergista del ISSS.

Medidas y proyectos

El Viceministerio de Transporte dice proyectar para el primer trimestre del próximo año un reordenamiento a nivel operativo con la ruta 29 que hace su recorrido entre San Bartolo (Ilopango) y el centro comercial Metrocentro.
El Ministerio de Medio Ambiente (MARN) también habla de un ordenamiento ambiental, como el que implementará a partir de junio de 2001, con la revisión de las emanaciones vehiculares, aparte de la Revisión Técnica Vehicuar (RTV) que ha estado impulsando y el sistema de evaluación ambiental que incluye una adecuación de tecnologías para minimizar la emanaciones nocivas al aire de las fuentes fijas (fábricas y otras empresas).
Benjamín Lang cree que si bien se ha progresado con estas medidas y el haber retirado la gasolina con plomo falta mucho por hacer.

 

“De nada sirven reglamentaciones y leyes si se sigue importando grandes cantidades de vehículos en mal estado. Es como querer arreglar una situación que está mal desde el origen. (Hay que) motivar a la gente para que compre carros nuevos y no usados mediante instrumentos fiscales como el que suban los impuestos para carros usados y bajen para los nuevos”, afirma Lang.
El Partido de Conciliación Nacional ha propuesto reformar la Ley de Tránsito Terrestre para que se prohíba la importación de vehículos con más de cinco años de fabricación y que los importadores obtengan un cuarenta por ciento de disminución en los impuestos, entre otros incentivos.
Habrá que esperar cuán concretas serán las medidas que se tomen para sanear el aire que respiramos o al menos disminuir sus niveles de contaminación.

Salud en riesgo

lLos riesgos de exposición a algunos de componentes presentes en el aire metropolitano de San Salvador:

Partículas Totales Suspendidas (PTS): se originan en el polvo de construcciones y quema de combustible, entre otros. Aunque no ingresan al pulmón irritan las cavidades nasales e inciden en el desarrollo de enfermedades respiratorias.

Partículas menores a 10 micras (PM10): Son tan finísimas que ingresan y se alojan en el pulmón y sirven de transporte de sustancias altamente peligrosas para la salud, como metales pesados e hidrocarburos.

Dióxido de nitrógeno (NO2): es emitido principalmente por los vehículos; exponerse directamente a este gas incrementa la susceptibilidad a infecciones respiratorias y disminuye la función pulmonar en asmáticos.

Lea la tercera parte de este reportaje

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