31 de diciembre de 2000

Algunos médicos estiman que entre un quince y un treinta por ciento de la población salvadoreña padece alergias respiratorias y en cuya incidencia interviene claramente la contaminación atmosférica.


Rinitis alérgica, sinusitis, a lo mejor sean términos médicos desconocidos para muchos, pero lo cierto es que son algunas de las enfermedades respiratorias que nos afectan sin que a veces lo advirtamos.
Se estima que un quince por ciento de la población mundial es afectado por rinitis alérgica (alergia de la nariz) y entre cuatro o cinco por ciento por asma.
En El Salvador no existen reportes epidemiológicos sobre las enfermedades alérgicas, pero el neumólogo Víctor Manuel Castro Barahona dice que si extrapolamos esos cálculos mundiales, podrían haber unas 300,000 asmáticos y unos 900,000 afectados por la rinitis alérgica.
Para el doctor Carlos Armando Rubio, las alergias más frecuentes en nuestro medio son las respiratorias, el asma y las relacionadas con la piel, pero las más comunes son las rinitis alérgicas, tanto que cree que “quizá andemos por un 30% o más de la población afectada por rinitis alérgica”.
El doctor Rubio dice que la cantidad de pacientes alérgicos que se atienden en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) va en aumento. Cada día reciben 18 referencias nuevas y solo entre 1998 y 1999 se entregaron unas 3,000 vacunas más.
El ISSS reportó hasta la primera quincena de diciembre de 2000, 9,713 pacientes alérgicos, el hospital de niños “Benjamín Bloom” 9,696 consultas hasta noviembre y unas cinco visitas al año al hospital por cada pequeño.
Luis Alberto Parada, de cinco años, fue uno de esos pacientes que viajó al Bloom desde Cojutepeque a causa de su rinitis que no parece mejorar, pese al tratamiento de vacunas al que se le ha sometido desde hace dos años.

Origen y tratamiento

Según el doctor Rubio, las alergias tienen tendencias hereditarias y nada va a cambiar que una persona que lo sea. “La inmunoterapia (vacunas) modifica la respuesta en la personas a ciertos alergenos, pero no podemos quitar la información genética de responder al síntoma... porque su organismo responde naturalmente a ciertos estímulos”, explica.
También asegura que nadie es alérgico al humo del cigarro o de vehículos, un insecticida, un perfume de olor fuerte o el frío, porque éstos solo actúan como irritantes primarios y desencadenan síntomas en los alérgicos produciéndoles inflamación en la nariz que casi siempre pasa desapercibida.
El neumólogo Víctor Castro dice que la rinitis no siempre es alérgica; puede haberla por medicamentos, alimentos, estacionaria (según el estado del tiempo) o perenne, que tienen una respuesta exagerada de la nariz a ciertos alergenos.

 

Jonathan Mendoza, de tres años, tuvo que aprender a sufrir su rinitis perenne casi desde que nació y al cumplir un año inició su tratamiento de vacunas contra los colorantes de golosinas y los ácaros que habitan en el polvo, pero los cambios de clima, el humo de los vehículos y de la pólvora son algunos de sus enemigos ambientales.
Curarse de una alergia no es fácil; por eso es importante acudir al médico cuando se presenten síntomas que muchas veces se confunden con catarros comunes. En el caso de las rinitis se presenta como goteo nasal, tos, estornudos y va acompañado de picazón o ardor en constante en las fosas nasales, garganta, ojos y oídos.
En cambio, cuando se siente dolor en la parte frontal y a ambos lados de la nariz, a lo mejor se ha desarrollado una sinusitis, que es un estado peor que la rinitis. Los alergenos o agentes externos que pululan en el ambiente se convierten en estímulos o irritantes que según médicos inflaman el tejido nasal.
El alérgico produce anticuerpos específicos contra un alergeno cuando la persona hace inmunoterapia (vacunas) con ese alergeno, la respuesta se revierte, produce una serie de cambios en el sistema inmune que al final deja de producir ese anticuerpo especifico y produce otro anticuerpo que le da protección.
La importancia de someterse a un tratamiento (sea natural o químico) y cumplirlo es que el problema de la alergia se controla. El doctor Rubio dice que descuidar el tratamiento de una rinitis, por ejemplo, se le puede desencadenar una sinusitis crónica y origine una fibrosis o asma y hasta perder el olfato.
“Su calidad de vida se deteriora porque la población alérgica es con más frecuencia blanco de infección viral respiratoria que el resto de la población”, afirma el doctor Rubio Márquez.
Hasta noviembre de este año, las infecciones respiratorias agudas encabezaron las estadísticas nacionales de salud con 1,483,663 consultas. Algunos médicos creen que estos problemas pueden prevenirse con adecuado saneamiento del aire.

Control ambiental

Además de la inmunoterapia, los médicos recomiendan medidas ambientales para evitar el alergeno que puede esconderse en las almohadas, colchones, muñecos de felpa (peluches), muñecos de trapo, animales o ser suspendidos en el aire; también se deben evadir los humos irritantes y productos tóxicos, entre otros.
“La inmunoterapia y el control ambiental son dos únicos tratamientos que pueden afectar el curso natural de la alergia”, opina el doctor Rubio Márquez, porque nadie nace alérgico al polen o el polvo, sino con la predisposición a ser alérgico, lo que se agudiza con la contaminación ambiental porque aumenta el acceso a los agentes alérgicos que sensibilizan el sistema inmune.
Benjamín Lang, encargado regional del monitoreo del aire de Swisscontact, dice que el aumento terrible de alergias en zonas urbanas de países incluso industrializados es una consecuencia de que estamos viviendo en un ambiente cargado de sustancias nocivas.
Para el neumólogo Víctor Manuel Castro es necesario manejar el área preventiva para minimizar los problemas respiratorios mediante la educación ambiental a todos los sectores, comenzando con los empresarios de autobuses y con los dueños de vehículos particulares para que tomen conciencia de contribuir en el saneamiento del aire. “Debe prevalecer el interés público”, opina.

 

Según un documento de la UNES, solo entre enero a agosto de 1999, el Ministerio de Salud había invertido ¢250 millones de colones en la atención de casi 950,000 consultas externas por enfermedadess respiratorias que tienen relación directa con la polución y que pueden prevenirse si se invirtiera en el saneamiento del aire.

Costos del tratamiento

* El ISSS asegura haber invertido ¢640 por cada paciente al que se le hizo una prueba de vacuna, se le aplicó un frasco de vacuna y el valor de una consulta.
* El Hospital Bloom tampoco tiene estimaciones de los gastos, pero Esmeralda Mendoza, madre de Jonathan, paga por cada frasco de vacunas, que le dura unos tres meses, ¢85, aparte del valor de la consulta.
* A nivel privado solo la prueba de vacuna vale más de ¢1,200 y cada frasco para dos meses, casi los ¢300. El doctor Rubio Márquez calcula que aliviar la alergia con antihistamínicos o desinflamatorios puede llegar a desembolsar mensualmente más de ¢600.
* Un tratamiento natural puede llegar costar unos ¢5,000, pero esto depende de la condición del paciente y el procedimiento a seguir.
Efectos secundarios
* La médico naturópata Claudia de Calderón, “los esteroides (químicos) suprimen congestionamientos, picazón y demás molestias, pero transitoriamente; además vuelven al paciente un dependiente y se le desencadenan osteosporosis, inmunodepresión y retención de líquidos. Yo puedo catalogarlos como veneno”.
* Algunos neumólogos se defienden y aseguran que solo un abuso de estos medicamentos pueden dañar, aunque reconocen que los broncodilatadores aerosoles producen leves temblores de manos y dolor de cabeza, pero no muerte súbita como se pensaba.
* El doctor Rubio Márquez acepta que por ejemplo los esteroides solo desinflaman y que al interrumpirlos, la alergia sigue activa; por eso eso aboga por la inmunoterapia, que puede durar entre tres y cinco años, y el debido control médico.

Lea la segunda parte de este reportaje

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