30 de diciembre 2001

Los artesanos adultos, jóvenes e infantiles de La Palma y San Ignacio, en Chalatenango, se están preparando con las capacitaciones del Centro de Desarrollo Artesanal, para que compitan con los artesanos de otros países en la nueva apertura internacional de los mercados.



Cada obra tiene el sello característico de
La Palma, por lo que es conocida en todas partes.

Las manos de Ana Margarita Flores de Rodríguez son muy hábiles para pintar. Con movimientos suaves, seguros y muy precisos colorea las artesanías en madera; pero horas más tarde, esas mismas manos se vuelven rudas y realizan maniobras tímidas e inseguras cuando manipulan el teclado de una computadora.
A pesar de eso, esta artesana realiza a diario un esfuerzo para manejar con más destreza la computadora y comprender bien las clases de informática que recibe en el Centro de Desarrollo Artesanal (CEDART), ubicado en La Palma, Chalatenango.
“Me gustan las clases de computación... Es la primera vez que toco una computadora y por la necesidad que hay de aprender más es necesario actualizarse”, asegura Margarita mientras termina de teñir un portalápices en su taller artesanal, minutos después de estar en la clase de computación.
De igual parecer es don Ángel Remberto Vásquez, un carpintero que se inició en el mundo de las artesanías con Fernando Llort, el impulsor de los trabajos típicos de La Palma.
“Nosotros hemos dejado ir clientes porque no sabemos hablar inglés”, dice. Por eso Vásquez considera que es importante aprovechar los cursos que les están dando en el CEDART.
De hecho, de 1,200 artesanos de La Palma y de San Ignacio ya hay 170 de ellos que están recibiendo las capacitaciones, que incluyen también procesos de producción, calidad de producto, mejoramien to de equipo de trabajo, comercialización de los productos y asesoría administrativa, entre otros.
En estas capacitaciones participan los dueños de los talleres artesanales, sus familias y los trabajadores que deseen aprender más. Para tener derecho a las asesorías cada microempresa artesanal debe pagar 114 colones; con ese pago les permiten participar cinco personas por cada taller.

Muchos artesanos se capacitan en
los cursos del CEDART.

 

CEDART es la clave

El Centro de Desarrollo Artesanal que se encuentra en La Palma es apenas uno de cuatro que existen en el país. Hay en Nahuizalco, uno en Ilobasco y otro en Guatajiagua (Morazán). Estos dos últimos todavía no han sido inaugurados oficialmente.
En cada uno de estos lugares, los artesanos recibirán capacitaciones para mejorar su trabajo y por ende aumentar sus ingresos. Esto debido a que el trabajo artesanal ya no es visto como un simple oficio de subsistencia, sino como un sector que genera trabajo y divisas para el país.
Bajo la óptica de que el sector artesanal es importante para el país, el Ministerio de Economía, a través de la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMY PE), utilizando fondos provenientes de la venta de ANTEL, creó los CEDART como un mecanismo para tecnificar y hacer competitivos a los artesanos del país.
Este proyecto ha sido apoyado desde la cúpula del gobierno por medio de la Secretaría Técnica de la Presidencia, además del trabajo realizado por la Cámara Salvadoreña de Artesanos (CASART) y la colaboración de las autoridades municipales de los pueblos beneficiados.
Esto es el fruto de un trabajo constante realizado por el Comité Consultivo para el Desarrollo de las Artesanías, una instancia constituida en el 2000 por medio de un Acuerdo Ejecutivo.

Los cursos del CEDART capacitan a los artesanos para que aumenten sus ingresos.


Es así como el gobierno espera que los artesanos satisfagan las exigencias de los clientes nacionales e internacionales, que comercialicen directamente con los mercanos extranjeros y que abran más fuentes de trabajo, además de motivarlos para que unan su labor con la promoción turística de sus municipios.
De hecho el turismo es una ventana para la promoción y la venta artesanal. En el caso de La Palma y sus alrededores tienen mucho que ofrecer, como los ríos cristalinos, el bosque de pinos, los sembradíos de hortalizas, los talleres artesanales, hoteles, así como la historia sobre la guerra y la paz del país.
No obstante, para que los artesanos disfruten de una bonanza económica y material, y asimismo beneficien al país, es necesario que antes se preparen con las enseñanzas de los CEDART, tal como lo hace Ana Margarita Flores de Rodríguez, para luego competir contra los artesanos de otros países que utilizan nuevas técnicas de producción, que hablan dos o más idiomas, y que venden alrededor del mundo desde sus talleres gracias a internet.

 

 

 

 

 

Artesanía vista desde arriba

El trabajo es minucioso, y cada obra
ralla en la perfección.

En el país hay alrededor de 5,000 talleres artesanales —según la Cámara Salvadoreña de Artesanos— en donde se produce una gran variedad de artículos, desde muñequitos de barro hasta jarrones de más de un metro y medio, así como ropa y artículos decorativos-utilitarios.
Según el informe del año 2000 del Banco Central de Reserva, los primeros seis productos artesanales que El Salvador vende al extranjero son hamacas, esponjas de paste, artesanías de tela, de barro, fundas para corvos y artesanías de madera y copinol, cosas que se exportan hacia Estados Unidos y Europa principalmente.
Tomando en cuenta estos datos, el ministro de Economía, Miguel Ernesto Lacayo, asegura que “la política del gobierno es darle una gran importancia a la micro y pequeña empresa; se identificó una serie de obstáculos que ellos tenían para poder ser exitosos y se veía como un sector de la economía fundamental para tener un desarrollo sostenible e incluyente, que pudiera incorporar a los beneficios de la globalización a un mayor número de personas”.
A los artesanos, como parte de la micro y pequeña empresa, hay que darles los instrumentos de apoyo para que puedan hacer la transición de una economía tradicional a una economía moderna, la que se caracteriza por una mayor competencia, pero hay más necesidad de diseños, de información, de requerimientos financieros, de asociarse con otros para competir con el mercado internacional; hay más necesidad de conocimiento, capacitaciones y técnicas de producción, asegura Lacayo.
De estas necesidades surgen los Centros de Desarrollo Artesanal, que brindan asesoría en las áreas de comercialización, asistencia técnica, capacitación y organización empresarial, aspectos a los que puede accesar cualquier artesano que esté interesado en crecer como empresario.

Don Ángel Vásquez asegura que el inglés les abrirá mejor mercado para sus obras.

arriba
Visite las demás ediciones publicadas Regrese a la edición mas reciente Nombres de personal que labora en esta revista Envíenos sus consultas a nustro buzón
Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com