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Cada
obra tiene el sello característico de
La Palma, por lo que es conocida en todas partes.
Las manos de Ana Margarita Flores de Rodríguez
son muy hábiles para pintar. Con movimientos suaves, seguros
y muy precisos colorea las artesanías en madera; pero horas más
tarde, esas mismas manos se vuelven rudas y realizan maniobras tímidas
e inseguras cuando manipulan el teclado de una computadora.
A pesar de eso, esta artesana realiza a diario un esfuerzo para manejar
con más destreza la computadora y comprender bien las clases
de informática que recibe en el Centro de Desarrollo Artesanal
(CEDART), ubicado en La Palma, Chalatenango.
Me gustan las clases de computación... Es la primera vez
que toco una computadora y por la necesidad que hay de aprender más
es necesario actualizarse, asegura Margarita mientras termina
de teñir un portalápices en su taller artesanal, minutos
después de estar en la clase de computación.
De igual parecer es don Ángel Remberto Vásquez, un carpintero
que se inició en el mundo de las artesanías con Fernando
Llort, el impulsor de los trabajos típicos de La Palma.
Nosotros hemos dejado ir clientes porque no sabemos hablar inglés,
dice. Por eso Vásquez considera que es importante aprovechar
los cursos que les están dando en el CEDART.
De hecho, de 1,200 artesanos de La Palma y de San Ignacio ya hay 170
de ellos que están recibiendo las capacitaciones, que incluyen
también procesos de producción, calidad de producto, mejoramien
to de equipo de trabajo, comercialización de los productos y
asesoría administrativa, entre otros.
En estas capacitaciones participan los dueños de los talleres
artesanales, sus familias y los trabajadores que deseen aprender más.
Para tener derecho a las asesorías cada microempresa artesanal
debe pagar 114 colones; con ese pago les permiten participar cinco personas
por cada taller.

Muchos
artesanos se capacitan en
los cursos del CEDART.
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CEDART
es la clave
El Centro de Desarrollo Artesanal que se
encuentra en La Palma es apenas uno de cuatro que existen en el país.
Hay en Nahuizalco, uno en Ilobasco y otro en Guatajiagua (Morazán).
Estos dos últimos todavía no han sido inaugurados oficialmente.
En cada uno de estos lugares, los artesanos recibirán capacitaciones
para mejorar su trabajo y por ende aumentar sus ingresos. Esto debido
a que el trabajo artesanal ya no es visto como un simple oficio de subsistencia,
sino como un sector que genera trabajo y divisas para el país.
Bajo la óptica de que el sector artesanal es importante para
el país, el Ministerio de Economía, a través de
la Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (CONAMY
PE), utilizando fondos provenientes de la venta de ANTEL, creó
los CEDART como un mecanismo para tecnificar y hacer competitivos a
los artesanos del país.
Este proyecto ha sido apoyado desde la cúpula del gobierno por
medio de la Secretaría Técnica de la Presidencia, además
del trabajo realizado por la Cámara Salvadoreña de Artesanos
(CASART) y la colaboración de las autoridades municipales de
los pueblos beneficiados.
Esto es el fruto de un trabajo constante realizado por el Comité
Consultivo para el Desarrollo de las Artesanías, una instancia
constituida en el 2000 por medio de un Acuerdo Ejecutivo.

Los
cursos del CEDART capacitan a los artesanos para que aumenten sus ingresos.
Es así como el gobierno espera que los artesanos satisfagan las
exigencias de los clientes nacionales e internacionales, que comercialicen
directamente con los mercanos extranjeros y que abran más fuentes
de trabajo, además de motivarlos para que unan su labor con la
promoción turística de sus municipios.
De hecho el turismo es una ventana para la promoción y la venta
artesanal. En el caso de La Palma y sus alrededores tienen mucho que
ofrecer, como los ríos cristalinos, el bosque de pinos, los sembradíos
de hortalizas, los talleres artesanales, hoteles, así como la
historia sobre la guerra y la paz del país.
No obstante, para que los artesanos disfruten de una bonanza económica
y material, y asimismo beneficien al país, es necesario que antes
se preparen con las enseñanzas de los CEDART, tal como lo hace
Ana Margarita Flores de Rodríguez, para luego competir contra
los artesanos de otros países que utilizan nuevas técnicas
de producción, que hablan dos o más idiomas, y que venden
alrededor del mundo desde sus talleres gracias a internet.
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Artesanía
vista desde arriba

El
trabajo es minucioso, y cada obra
ralla en la perfección.
En el país hay alrededor de 5,000
talleres artesanales según la Cámara Salvadoreña
de Artesanos en donde se produce una gran variedad de artículos,
desde muñequitos de barro hasta jarrones de más de un
metro y medio, así como ropa y artículos decorativos-utilitarios.
Según el informe del año 2000 del Banco Central de Reserva,
los primeros seis productos artesanales que El Salvador vende al extranjero
son hamacas, esponjas de paste, artesanías de tela, de barro,
fundas para corvos y artesanías de madera y copinol, cosas que
se exportan hacia Estados Unidos y Europa principalmente.
Tomando en cuenta estos datos, el ministro de Economía, Miguel
Ernesto Lacayo, asegura que la política del gobierno es
darle una gran importancia a la micro y pequeña empresa; se identificó
una serie de obstáculos que ellos tenían para poder ser
exitosos y se veía como un sector de la economía fundamental
para tener un desarrollo sostenible e incluyente, que pudiera incorporar
a los beneficios de la globalización a un mayor número
de personas.
A los artesanos, como parte de la micro y pequeña empresa, hay
que darles los instrumentos de apoyo para que puedan hacer la transición
de una economía tradicional a una economía moderna, la
que se caracteriza por una mayor competencia, pero hay más necesidad
de diseños, de información, de requerimientos financieros,
de asociarse con otros para competir con el mercado internacional; hay
más necesidad de conocimiento, capacitaciones y técnicas
de producción, asegura Lacayo.
De estas necesidades surgen los Centros de Desarrollo Artesanal, que
brindan asesoría en las áreas de comercialización,
asistencia técnica, capacitación y organización
empresarial, aspectos a los que puede accesar cualquier artesano que
esté interesado en crecer como empresario.

Don
Ángel Vásquez asegura que el inglés les abrirá
mejor mercado para sus obras.
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