30 de diciembre 2001



Aún están latentes en mi ser aquellos felices días de adolescente, vividos en el
alegre Barrio La Vega.

¡Cómo no recordar cuando llegaba el mes de octubre con sus agradables vientos y cómo poder olvidar las tensiones de muchachos estudiantes preparándonos para nuestros exámenes finales del año escolar!
Yo recuerdo que mi mayor tensión en ese sentido era cuando esperaba el resultado de notas de Álgebra y pedía a Dios ganarla, para no llevarla “chineando” en el año siguiente. En esta materia recuerdo a mi eficiente profesor, el ingeniero Jaime Imbers (el chele Imbers), de quien aprendimos mucho en la rama de matemáticas.
Cuando los resultados nos eran dados a conocer y sabíamos que no habíamos aplazado materias, la vida nos volvía a sonreír y las lindas Calle Cisneros y la Avenida Barberena volvían a recobrar alegría, los jóvenes jugando balompié en la calle y las señoritas planeando la actividad navideña, elaborando nuestros vestidos que luciríamos en las fiestas de fin de año y también de vez en cuando jugamos a la pelota.
También recuerdo los paseos a Los Planes de Renderos a practicar el patinaje, deporte que no pude aprender, pues no tenía habilidades para sostenerme en equilibrio, diferente a mi persona. Mis demás amigos lo hacían con mucha habilidad y entre ellos surgieron algunos campeones en las competencias de patinaje que con frecuencia se llevaban a cabo en la famosa pista de patinaje de Los Planes de Renderos.
Entre estos campeones estaban Cristóbal Escobar Romero, Ernesto Gutiérrez Avilés, Herbert Ellerbrock (QDDG) y Maricela Escobar de Koch.
Recuerdo también que las navidades eran muy alegres y teníamos una casa en donde nos reuníamos a bailar los ritmos de moda, como chachachá, boleros, mambo, etc., y las 12:00 p.m. la pasábamos con nuestros padres y hermanos, en donde nos dábamos los abrazos y nos deseábamos lo mejor en Navidad y año nuevo, y al pito de sirenas y quema de pólvora nos abrazábamos y seguido tomábamos la rica cena con nuestra familia y en cuyo menú no faltaba el pavo, los tamales, ensaladas, arroz y deliciosos postres. Así transcurría esa linda época de adolescentes.

 

Las antiguas calles del Barrio La Vega vieron desfilar a muchas señoritas hermosas, algunas de ellas reinas de belleza.

 

 

 

  De aquella linda y alegre muchachada surgieron con el transcurrir del tiempo dos primeros bachilleres de la República, los hoy ingenieros Mario Andino y Cristóbal Escobar Romero, quienes por sus méritos logrados se marcharon a continuar estudios a Italia y a Suiza, respectivamente.
También tuvimos la dicha de tener como Presidente de la República al ingeniero Mario Andino en una Junta Cívico-Militar allá por la década de los ochenta.
Posteriormente surgió otro talentoso amigo del barrio, Carlos Aguilar, quien por ser un aventajado alumno del Instituto Nacional fue enviado a Francia, en donde se graduó como ingeniero geólogo.
También de esa alegre muchachada del barrio surgieron eficientes profesionales que nos llenan de orgullo, y en el ámbito social, quien narra estas memorias tuvo la satisfacción de ser electa Reina de los Juegos Florales de la ciudad de San Salvador, habiendo sido coronada en el Teatro Nacional, siendo el poeta laureado de dichos Juegos el bien recordado doctor Oswaldo Escobar Velado, quien también residió por un tiempo en nuestro querido Barrio La Vega.
Cuando finalizó el siglo XX, un grupo de amigos de la adolescencia tuvo la idea de reunirnos y dar gracias a Dios por permitirnos, en aquel año, ver el cierre de un siglo y el arribo de otro más. Esto fue maravilloso, volvernos a encontrar, ya convertidos en padres y en abuelos, y ahí sentimos que los años no habían pasado y realmente fueron momentos agradables para todos.
Como esto resultara tan maravilloso, hemos seguido la tradición de reunirnos en cada Navidad y en la presente tendremos dicha celebración.
Se dice que recordar es vivir. Realmente nosotros los amigos del Barrio La Vega hacemos vivas estas palabras y mientras nuestro Padre Celestial nos dé vida seguiremos manteniendo esta amistad bella, como si los años no hubieran transcurrido.
El tiempo no retrocede, los recuerdos perduran y nuestra alma se llena de gozo en estas navidades.
¡Feliz Navidad y año nuevo a todos los amigos del Barrio La Vega!
arriba
Visite las demás ediciones publicadas Regrese a la edición mas reciente Nombres de personal que labora en esta revista Envíenos sus consultas a nustro buzón
Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com