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El
Hombre araña tuvo que ser re-editado porque en una
secuencia aparecía sobre las Torres Gemelas de Nueva York.
El 11 de septiembre cambió el curso
de la historia. Más que la caída del símbolo de
la bonanza de una nación se realizó uno de los grandes
actos de genocidio del último siglo. Hollywood debía cambiar.
Toda la industria entró en un proceso revisionista. No faltaron
golpes de pecho de mea culpa por tanta violencia en la pantalla. De
hecho Hollywood había convertido a Willis, Stallone y Scharzenegger
en baluartes de la violencia. Antes que Osama, Hollywood ya había
estrellado aviones y derribado torres.
Como primer paso, todas las cadenas de televisión cancelaron
las películas que tenían programadas transmitir y que
presentaran cualquier tipo de violencia o actos de terrorismo: ABC detuvo
The peacemaker, y Fox, Día de la independencia.
Los estudios se apresuraron a reeditar las cintas que estaban por estrenarse
y que mostraran escenas desarrolladas o con las Torres Gemelas de fondo.
Repetidamente, como imitación de lo que se veía en televisión
una y otra vez, las torres gemelas quedaron tiradas en las salas de
edición de Hollywood. Aceras de Nueva York, con Ed
Burns y Heather Graham.
Para atender el deseo de estar con sus familiares y aumentar la seguridad
en los estudios, producciones como las de Hombres de negro II,
de Columbia, e Ice age, de Fox, se detuvieron. De todas,
solo The tuxedo, con Jackie Chan, siguió su curso
en Toronto, Canadá.
La acción más memorable fue el retiro de TODA la campaña
de expectación de una de las dos grandes cintas del 2002, El
hombre araña.
Afiches fueron retirados del mercadado porque en los lentes del héroe
arácnido se reflejaban las Torres Gemelas. De todos los sitios
de internet se eliminó la extra donde las Torres Gemelas de Nueva
York eran las protagonistas junto al héroe de las caricaturas.
Ahora una nueva campaña de expectación calienta el entusiasmo
por esta gran producción.
Contrario a lo que otros medios han reportado de que esta cinta ya no
será estrenada, realmente es el gran estreno del 2002. Lo único
que se retiró y cambió fue la campaña de expectación.
A nuestro país llegará en mayo, a tan solo una semana
de su estreno en Estados Unidos.
Los estudios también comunicaron que producciones relacionadas
con actos similares a los de septiembre 11 serían archivadas.
Una de ellas, Daño collateral, en la que Arnold Schwarzenegger
es un bombero de Los Ángeles en busca de venganza cuando su esposa
e hijo mueren durante un atentado terrorista que destruye un edificio
con una bomba. Luego de un acto de contracción ha sido recalendarizada
para febrero once.
Big trouble, con Tim Allen y Renne Russo, de los Estudios
Disney, ha sido puesta en la bodega debido a que en el final, un avión
se encuentra en problemas debido a una bomba nuclear a bordo. Aún
no ha sido recalendarizada.
Como en los mejores años de la época dorada de Hollywood,
todas las estrellas se han unido para realizar teletones con el objeto
de recuadar fondos para las familias afectadas por el siniestro atentado.
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Las estrellas de la cinta
Oceans eleven, entre ellas Julia Roberts, realizarán
una gira para animar a los combatientes en Medio Oriente.
También
celebraciones de premios de diversos campos han sufrido. El ambiente
no estaba para celebrar. Los Grammys latinos se cancelaron. Los Emmys
se postergaron por tres ocasiones y terminaron en una ceremonia muy
sobria.
Según estándares de Hollywood, los premios Blockbuster
también se cancelaron. Solo siguen en pie los Globos de Oro y
los Óscares. Habrá que esperar hasta el último
momento. Yo creo que después de la serie mundial de béisbol
se demostró que los estadounidenses pueden controlar la seguridad
en ambientes abiertos. Espero que así sea.
Por el contrario, cintas donde los
soldados norteamericanos luchan con heroísmo han sido adelantadas
de fecha, aprovechando los acontecimeintos del actual conflicto y, según
versión de los estudios, persiguen levantar la moral del pueblo
norteamericano y de los soldados en el frente.
De enero a noviembre fue adelantada la cinta de Gene Hackman y Owen
Wilson, Detrás de las líneas enemigas, historia
dramática del rescate de un piloto abandonado durante un bombardeo
en Bosnia. Y Ridley Scott, que originalmente debía esperar hasta
marzo para que el público viera Black hawk down,
la verdadera historia de una ataque a Somalia que dejó dieciocho
soldados muertos.
Al final todo fue golpes de pecho. Hollywood no piensa abandonar esa
mina de oro que se llama violencia.
Estrellas
en ascenso
Dreamworks
Los primeros verdaderos estudios fundados
en Hollywood en los últimos tiempos es la culminación
del sueño de tres nombres reconocidos en la industria: Steven
Spielberg, Jeffrey Katzemberg y David Geffen.
Spielberg de señas conocidas. Katzemberg salido por un pleito
encarnizado con Michael Eisner de las mismas entrañas de Disney
y Geffen, empresario genio del mundo discográfico.
Dreamworks inició con la cinta The peacemaker,
con George Clooney y Nicole Kidman, siguiendo con Impacto profundo.
Poco a poco han ido construyendo una librería baluarte
de los estudios impresionante que incluye éxitos como El
príncipe de Egipto, Hormiguitas, Belleza
americana, Inteligencia artificial, por citar algunas.
Pero no es sino hasta el estreno del éxito animado Shreck
que convierte a Dreamworks en una estrella en ascenso.
No solo le quitó la supremacía a Disney dentro del campo
de la animación, sino que le ganó en taquilla a Atlantis
y es el contendiente más fuerte para llevarse el Óscar
a mejor película animada, en la primera edición de ese
premio que tiene programada la Academia. Hay que agregar que durante
toda la cinta hay burlas presentes al tradicionalismo mercadológico
de los estudios de Mickey Mouse y una mofa subliminal a Eisner mismo,
encarnado por el villano Faquad.
Estudios
Disney
La guillotina de los Estudios Disney se
llama Dreamworks. Desde la muerte de su creador, Walt Disney,
dichos estudios no vivían grandes momentos como los que les hizo
vivir el genio Jeffrey Katzemberg. Él tomó la división
de animación poco antes de que en un suceso histórico
fuera cerrada y se comprometió a que si La sirenita
era un fracaso, él mismo despediría a todos los empleados.
Nunca sucedió, y Disney volvió a reinar.
Los éxitos de taquilla impresionantes, las toneladas de premios
y las reseñas unánimes de los críticos para La
bella y la bestia, Aladdin y El rey León
colocaron a Disney, Katzemberg y a su jefe Michael Eisner en el número
dos de las listas de poder por años.
Luego, con la muerte accidental del Presidente de la Disney Corp., Frank
Wells, las disputas del poder del reino mágico hicieron que en
1994, Katzemberg saliera de Disney en una amarga batalla legal que ganó
con un acuerdo de recibir $77 millones. Con ese dinero se unió
a Spielberg y David Geffen para fundar su propio estudio. Les pidió
a los mejores animadores de Disney a que esperaran a que el estudio
se estableciera para seguirle con mejores beneficios de los que el señalado
tacaño reino de Mickey les otorgaba.
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"Shreck"
fue una producción de
los estudios "Dreamworks"
La mayoría le siguió cuando
inició la producción de El príncipe de Egipto.
En lo que a Disney respecta, el último proyecto que el genio
de Katzemberg dejó encaminado, aunque ya no lo supervisó
él fue Pocahontas. Éxito modesto. Pero a partir
de ahí todo ha sido cuesta abajo. En taquilla, crítica
y premios.
El jorobado de Notre Dame, Hércules,
Atlantis, Emperor new groove, Dinosaurs,
aunque lograron sobrepasar por escaso margen los cien millones de dólares
en taquilla, la venta de artículos y toda la parafernalia que
ha rodeado a grandes éxitos, no despertó el furor.
Tarzán ha sido la sala de cuidados intensivos. Un
gran éxito en medio de mediocres resultados.
Penélope
Cruz
Ni Mujeres arriba ni la Mandolina
del capitán Corelli, que por el estrepitoso fracaso en
Estados Unidos ha sido postergado su estreno en el país, han
hecho que los estadounidenses se enamoren locamente de la bella española.
Pero creo que poco le importa, pues logró atrapar el corazón
de Tom Cruise en el set de Vainilla sky, de
Cameron Crowe.
Ninguna película la ha mantenido en la cima. Han sido las portadas
en revistas sensacionalistas y del corazón. Más le valdría
regresar pronto a rodar con Almodóvar, o deberá conformarse
con ser la señora de Cruise. No es que haya algo malo en ello.
El escándalo del año
A partir de febrero, Hollywood se estremeció cuando
supo que su pareja dorada rompía. Tom Cruise demandaba a Nicole
Kidman por la custodia de sus hijos y ponía fin a un matrimonio
de diez años. Recién en diciembre habían renovado
votos matrimoniales en la paradisíaca Hawaii, pero ante rumores
de romance entre Kidman y el niño malo, Russell Crowe, y de Kidman
con su coestrella de Amor en rojo, Ewan McGregor, su matrimonio
terminó hecho vinagre.
Previo a los Óscares en marzo se conoció del aborto accidental
de Nicolle, quien pronto afirmó que el hijo era de Cruise. Las
lenguas viperinas de la meca del cine recordaron los rumores
de esterilidad que por años han rodeado al actor de Misión
imposible.
Kidman respondió con una contrademanda pidiendo la custodia de
sus hijos adoptivos compartida. Cruise la pedía para él.
El temor suyo era que ella se los llevara a vivir a Australia.
Rápidamente iniciaron los rumores de romance y su coestrella
Penélope Cruz.
La publicista del actor lo negó. Llegó el día de
los Óscares. Toda la atención estaba sobre la alfombra
roja. Llegaría Kidman. ¿Con quién? ¿Llegaría
Cruise de la mano de Penélope?
Al final, Nicole se quedó en casa. Tom entró por la puerta
trasera y presentó un premio. Su participación no figuraba
en los programas de la Academia y no había sido anunciada previamente.
Mil millones de televidentes alrededor del mundo vieron a un Cruise
demacrado y triste.
En noviembre, Tom Cruise y Nicolle Kidman llegaron a un acuerdo amigable
respecto a la custodia de los hijos. Falta definir la situación
de la fortuna del matrimonio.
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