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Para quienes sólo han visto aves
de rapiña detrás de las rejas del zoológico, ahora
hay algo más emocionante que puede experimentar: ver cómo
un gavilán en pleno vuelo se acerca a usted, y sentir cuando
el ave se posa suavemente sobre su brazo extendido.
O si lo prefiere puede ir en una noche de cacería a la zona costera
de La Paz y ver hasta dónde puede llegar la agresividad natural
de un ave de rapiña, que se lanza velozmente sobre su presa,
sin importarle salir lastimada al atravesar ramas y arbustos, hasta
atrapar el conejo que ingenuamente se le cruza en su camino.
La idea de compartir un poco de su tiempo con la cetrería suena
muy interesante, y lo mejor de todo es que en un día podrá
conocer qué se siente ser cetrero, como caminar entre la espesura
de un bosque o en el campo abierto, y ver cómo el ave sigue sus
pasos en pleno vuelo, la que estará atenta a que usted extienda
su brazo en señal de llamada, para que en cuestión de
segundos se apresure a poner sus garras en su brazo protegido con un
guante especial para cetreros, que no permite que las garras del animal
le dañen.
Cuando ya tenga el animal en su brazo, y a una distancia de menos de
50 centímetros, podrá apreciar lo imponentes que son sus
colores y su figura, con sus garras afiladas y fuertes, así como
un pico duro y filoso, y si se anima también le podrá
acariciar, sin que ella le tenga miedo o le agreda.
Este es el nuevo concepto de turismo de cetrería, que la empresa
Cadejo Eco-Aventures ha establecido en El Salvador desde
hace apenas cuatro meses. Un servicio turístico que junto al
surf, los paseos con bicicletas de montaña y el buceo,
entre otros, forman la reciente modalidad en el país del turismo
de aventuras.
Gavilanes
de ataque
La cetrería se le conoce como un
arte y un deporte de cacería utilizando aves de rapiña
en cautiverio; con ellas se puede cazar otras aves y algunos mamíferos,
como conejos y liebres.
En la cetrería se utilizan diferentes especies de rapaces, como
águilas, halcones, gavilanes y azores, por mencionar algunos.
En este tipo de cacería dos son los protagonistas: la rapaz y
la presa. El hombre es un mero espectador, que muy escasamente interviene.
Cuando se sale a cazar con las aves de Cadejo Eco-Adventures,
prepárese para disfrutar la compañía de gavilanes
de Harries, una especie fácil de reproducir en cautiverio, pero
difícil para adaptarse al cetrero, o sea la persona que la amansa
y las entrena para cazar.
Uno de los gavilanes utilizados es una hembra bautizada Chita,
comprada en Portland, Oregon, Estados Unidos. En su pata izquierda tiene
un anillo de registro que la acredita como ave de cautiverio.

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Esta bella rapaz tiene cuatro años
de edad, pesa casi dos libras y tiene un temperamento tranquilo, lo
que permitió entrenarla en tres meses; mientras tanto su compañero
macho, Chucky, que es muy nervioso, se tardó siete
meses, asegura Roy Beers, uno de los promotores de esta nueva modalidad
de turismo.
Por el momento, este servicio turístico ha sido dirigido hacia
los extranjeros que visitan El Salvador, a un precio que oscila entre
los $75 y $80 por persona; también hay precios para los turistas
mochileros, aquellos que visitan el país en buses. Para ellos
el valor es de $50.
Si estos precios le parecen caros, en la ciudad de Manchester, en Vermont,
Estados Unidos, el mismo servicio turístico le cuesta $140 por
persona, asegura Roy Beers.
No obstante, los turistas nacionales también podrán disfrutar
del mismo entretenimiento, pero a un precio más cómodo,
con una tarifa que todavía no ha sido definida y que actualmente
están estudiando.
Cómo
los entrenan
El amansamiento, en forma general, consiste
en que el ave tenga familiaridad con su amo, inculcándole la
confianza de que él no le hará ningún daño
y que puede comer en su mano sin correr peligro, además de acostumbrarla
a su presencia.
Cada vez que el ave se pose en su brazo, el cetrero le proporciona un
pedazo de carne, como recompensa por haber llegado hasta ahí;
de esta manera, cuando el ave mira un brazo extendido se lanza hacia
él para obtener el trozo de carne a la que ya está acostumbrada.
Después de lograda su confianza,
incia el entreno diario de una hora para enseñarles a cazar.
La preparación consiste en ponerles un muñeco que semeja
a un conejo, que estará amarrado con una cuerda a un rin de bicicleta.
Colocan el peluche en un lugar escondido, cerca o alejado del ave. Luego
con los pedales de la bicicleta halan al muñeco con mucha velocidad.
Cuando el ave mira que el muñeco se mueve como que va corriendo,
se lanza con rapidez y fuerza hacia lo que supone es su preza, y al
atraparlo sumerge sus potentes garras y extiende sus alas para cubrirlo
de otras rapaces. Después pasa a desgarrarlo con su pico.
De esta manera el ave se mantiene con su instinto natural para emprender
una cacería. Ya en la realidad, cuando logra capturar una presa
su recompensa es comérsela, y lo que sobre es llevado a sus demás
compañeros que quedaron enjaulados.
Aunque la cetrería pareciera algo cruel, la verdad es que el
ave no caza para su amo, sino para ella misma, tal como lo haría
si viviera libremente. Y lo mejor de todo es que esta actividad no riñe
con la ley, porque la cacería deportiva es permitida por la Ley
de Conservación de Vida Silvestre.
Por lo tanto, si se anima, ahora ya puede disfrutar el arte de cazar
con aves, en una actividad emocionante y diferente, tal como lo hacían
los antiguos reyes y príncipes del Viejo Mundo.
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Entrenados
para cazar
Para que los gavilanes de Harries
se mantengan como expertos cazadores, es necesario que entrenen
con un peluche que parezca un conejo.
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Roy Beers con su gavilán
Chita en un sesión de entreno en San Salvador.

En contraluz vemos a chita
en un vuelo silencioso, lista para capturar a su preza.
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Aves
en cautiverio
El Club y Escuela de Cetrería
de El Salvador es miembro de la Federación Internacional
de Cetrería y Conservación de Aves de Presa (su
página electrónica es www.i-a-f.org).
En la actualidad, la mayoría de cetreros trabaja
con aves en cautiverio.
Los gavilanes Harris en cautiverio tienen un precio que
oscila entre 600 y 800 dólares. En cautiverio pueden vivir
hasta 40 años.
Para información sobre el servicio turístico
o sobre el club de cetreros llame a los teléfonos 223-4934
y 223-4728; escriba al correo info@cadejoadventures.com
o visitar su página electrónica www.cadejoadventures.com.
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El cascabel
en las patas lo utiliza el cetrero para saber en todo momento en dónde
está el ave.

Las aves
son pesadas para mantenerlas en forma para la cacería.
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