30 de junio 2002


Los ratones blancos, esos pequeños roedores de dientes grandes y de aspectos
amigables, provocan diferentes emociones en las personas: un buen susto, asco,
temor y hasta sirven de mascotas. Pero ¿sabía usted que pueden salvar vidas?


Estos pequeños seres de bigotes largos, patas cortas, ojos rojizos y piel cana (albina) son en El Salvador los mejores aliados de la ciencia, a tal grado de convertirse en el medio más seguro para controlar la rabia.
Y es que estos roedores son claves para elaborar la vacuna antirrábica, el antídoto que es utilizado para evitar la muerte de las personas que han sido mordidas por un animal rabioso.
“La rabia es una enfermedad infecciosa mortal. Es transmitida por aquellos animales infectados con el virus rábico. La fuente más común de la infección en los humanos son los perros, los gatos y los mur-ciélagos”, explica el doctor Santiago Ghiringhello, jefe del Laboratorio de Productos Biológicos del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.
Según el especialista, las personas contraen el virus a través del contacto con la saliva del animal enfermo. Es decir, que para estar contagiado y tener problemas con el sistema ner-vioso central no es necesario ser mordido: basta una herida o un rasguño profundo en la piel.
Si bien el perro es catalogado como el mejor amigo del hombre, también se convierte en su peor verdugo, porque tienen mayor probabilidad de contagiarse con la enfermedad.
Una investigación realizada por el doctor Ghiringhello en 1995 determinó que la rabia es un problema sociocultural. En ella se demuestra que la relación humano y perro en las ciudades oscilaba de un can por cada diez personas, y en el campo, uno por cada seis habitantes.



Vacunas por mayor

Usar animales con fines científicos, para algunas personas significa un crimen imperdonable, prácticas de laboratorio que deberían estar vedadas. Sin embargo, los experimentos con ratones albinos en El Salvador son un mal necesario.
Y es que las mordeduras de los ani-males que transmiten la rabia es alarmante. Sólo el Ministerio de Salud, desde diciembre del año pasado hasta mayo de 2002 reportó un aproximado de 8000 personas mordidas por canes. Cuatro de los pacientes infectados murieron (San Miguel).
Para contrarrestar este virus que genera un aproximado de 60,000 atenciones al año, el personal del labo-ra-torio de la entidad pública está obli-gado a exterminar más de tres mil ratones a la semana para producir dos tipos de vacunas: las humanas y las caninas.
La primera se obtiene al inocular (contagiar) rabia en el cerebro de rato-nes lactantes (menores de un día de nacidos); la segunda vacuna se produce con los roedores de tres a cuatro días de vida.
“A nivel de Centroamérica ocupa-mos el primer lugar en producción de vacunas. Sólo el año pasado fabri-camos 850,000 caninas y 72,000 humanas. Si estas antirrábicas no se fabricaran en el país, la aplicación de estas dosis costarían más de ocho mi-llo-nes de colones al Estado”, comenta el doctor Ghiringhello.
El laboratorio de producción surgió a mediados de 1992. Desde su creación cubre la demanda de morde-duras que existe en el país (60,000 dosis al año) y se da el lujo de vender a cinco colones los antivirus a otro países, entre ellos Guatemala, Honduras y Nicaragua.

“Con los ratones
recién nacidos se
trabaja la vacuna
antirrábica. Ellos no poseen mielina”

Dra. Cristina Campos, encargada del área de producción
lactante
.

 


Criados en cautiverio


Atrapar la rabia para fabricar la vacuna humana y la canina no es una tarea fácil, se requiere de un centro especializado llamado bioterio, que es el sector donde se crían los animales para ser utilizados en pruebas biológicas.
El laboratorio del Ministerio de Salud es un bioterio con controles de calidad bien definidos; cuenta con una colonia de 8,000 ratones y se divide en tres áreas específicas: genética (expansión), producción e inoculación.
La primera de las áreas, conocida también como pies de cría, zona donde se verifica la calidad y la potencia del ratón, aquí también se preparan los roedores que serán los reproductores. Estos son descen-dientes de la cepa legítima traída de Estados Unidos.
En este sector se dan dos tipos de cruces genéticos: los monogámicos (un macho y una hembra) y los poligámicos (un macho con tres hembras), procesos de los cuales se lleva un re-gistro semanal con el fin de verificar camadas ideales, peso de animal, defectos (hernia umbilical) y si son buenos reproductores.
A esta fase la secunda la de producción. Esta es la encargada de expandir el bioterio. No es para menos. El cruce es a nivel poligámico y cada rata pare más de ocho crías. De este sector se extraen la camadas (crías) para crear la vacuna antirrábica.
“Las camadas ideales son de ocho ratones lactantes o más. Esas son las reproductoras aceptables (10, 12). La que tiene menos de ocho son animales descartables”, explica la veteri-naria María Campos, encargada del sector productor.



Sacrifican las crías

En ambas áreas (la genética y la productiva), los bigotudos animalitos son atendidos como reyes: viven en cajas de acero inoxidable con tapa de rejilla, tienen una cama hecha con viruta (para que jueguen) que son cambiadas dos veces por semana.
Los ratones tienen alimento balan-ceado y toman agua filtrada en unas pachas (mamaderas) colocadas sobre la jaula. La comida y el líquido no les debe faltar. A esto hay que sumarle un ambiente agradable (24º centígrados).
“Los ratones son delicados; no les gusta el ruido y no se les puede dar ningún medicamento. Si están enfermos se descartan de inmediato, para que estén puros a la hora de la inoculación del virus”, comenta la doctora Campos.
El proceso de inoculación, sostiene la especialista, consiste en introducirle a los ratones lactantes (un día de nacidos) virus de rabia por vía intracerebral. De estos órganos se extrae la vacuna antirrábica.
La parte inservible del ratón lactante (el cuerpo) es quemado en las instalaciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería. En ningún momento se lanzan a la basura, porque tienen virus rábico.
En el Laboratorio de Pruebas Biológicas del Ministerio de Salud, los especialistas llevan un control de calidad eficaz y normas de seguridad, y todo el personal se encuentra debidamente vacunado contra el virus.
¡Qué ironía! que después que han sido tratados como reyes los roedores, sus crías pagan la cuenta por la atención brindada. Estas ratas albinas son sacrificadas por la ciencia y por salvar la vida de las personas.

 

“El plazo de validez del antivirus tiene como máximo 24 meses a partir de la fecha de la elaboración”

Lic. Óscar
Bonilla, encargado del área de producción vacuna.

 


Fabricación de la vacuna

Para la elaboración de las vacunas antirrábicas humanas y caninas, los ratones albinos son la materia prima. Para obtener el antivirus se requiere de procesos logarítmicos, mucha precisión, paciencia y controles de calidad.

1- Cepa matriz: virus rábico de referencia internacional, CVS (virus estándar). Es introducido al país desde Argentina.

2- Virus semilla: con el virus estándar se inocula a ratas adultas. De ellas dependerá la producción biológica. Por lo general tiene que pesar entre ocho a once gramos. El virus semilla debe estar libre de bacterias, micoplasmas, hongos, levaduras, virus adventicios y de cualquier otro agente biológico contaminante.

3- Virus trabajo: siendo efectiva la semilla se procede a multiplicar el bioterio. Se hacen los cruces monogámicos y poligámicos. De ahí se obtienen los lactantes para ser inoculados por vía intracerebral con la suspensión viral.

4 -Según las normas internacionales, para obtener la vacuna humana se requiere de ratones de 24 a 48 horas de nacidos. Entre menos mielina tenga es más eficaz para las personas; de lo contrario producirá alergias.

5 -Para elaborar la vacuna canina, los roedores deberán tener como máximo cuatro días de nacidos.

6 -La inoculación (contagio) del virus se hace vía intracerebral. Infectado el ratón con rabia se incuba por 72 horas; pasado este tiempo se contabilizan los vivos. El que está muerto se desecha. El rango de mortalidad debe estar entre un cinco y diez por ciento. Esto permite definir si ha funcionado el virus. Luego se colocan en un recipiente y se les aplica éter para exterminarlos.

7 -Sacrificado el ratón se procede a extraer el cerebro con unas máquinas de succión (al vacío) en unas cámaras de flujo laminar (protegen a las personas de la carga viral y el producto), después se pesa y pasa a ser congelado. Cosechado el cerebro se licua el producto para hacerle pruebas de control de calidad, entre ella la de bacterias y hongos.

8 -Pasadas las pruebas de calidad se muelen los cerebros a 18,000 revoluciones por minuto. El resultado se centrifugará, luego se diluye y se inactiva con betapropiolactona y se deja a granel al 20%. El producto final es envasado y sellado con mucho cuidado. Las dosis se diferencian por medio del etiquetado; los rojos para el humano y los celestes para los animales.

Control de calidad
Este control es un conjunto de actividades llevadas a cabo en el laboratorio para certificar que las características del producto cumplen con las especificaciones vigentes.

Esterilidad: para asegurar que un producto está libre de microorganismos viables contaminantes. Aquí se desarrolla el análisis bacteriológico: usando medios para gérmenes aeróbicos y anaerobios; se debe comprobar que el producto está exento de cualquier contaminación bacteriana, de hongos y levaduras.

Potencia: garantiza que un producto biológico es capaz de producir una respuesta inmune y proteger, lo que se expresará en Unidades Internacionales o porcentaje de protección.

Pureza: esta prueba consiste en demostrar que el producto vacunal está libre de cualquier contaminante y que contiene únicamente el microorganismo que se indica.

arriba
Visite las demás ediciones publicadas Regrese a la edición mas reciente Nombres de personal que labora en esta revista Envíenos sus consultas a nustro buzón

Copyright 1995 - 2002. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com