|


Estos pequeños seres de bigotes
largos, patas cortas, ojos rojizos y piel cana (albina) son en El Salvador
los mejores aliados de la ciencia, a tal grado de convertirse en el
medio más seguro para controlar la rabia.
Y es que estos roedores son claves para elaborar la vacuna antirrábica,
el antídoto que es utilizado para evitar la muerte de las personas
que han sido mordidas por un animal rabioso.
La rabia es una enfermedad infecciosa mortal. Es transmitida por
aquellos animales infectados con el virus rábico. La fuente más
común de la infección en los humanos son los perros, los
gatos y los mur-ciélagos, explica el doctor Santiago Ghiringhello,
jefe del Laboratorio de Productos Biológicos del Ministerio de
Salud Pública y Asistencia Social.
Según el especialista, las personas contraen el virus a través
del contacto con la saliva del animal enfermo. Es decir, que para estar
contagiado y tener problemas con el sistema ner-vioso central no es
necesario ser mordido: basta una herida o un rasguño profundo
en la piel.
Si bien el perro es catalogado como el mejor amigo del hombre, también
se convierte en su peor verdugo, porque tienen mayor probabilidad de
contagiarse con la enfermedad.
Una investigación realizada por el doctor Ghiringhello en 1995
determinó que la rabia es un problema sociocultural. En ella
se demuestra que la relación humano y perro en las ciudades oscilaba
de un can por cada diez personas, y en el campo, uno por cada seis habitantes.

Vacunas por mayor
Usar animales con fines científicos, para algunas personas significa
un crimen imperdonable, prácticas de laboratorio que deberían
estar vedadas. Sin embargo, los experimentos con ratones albinos en
El Salvador son un mal necesario.
Y es que las mordeduras de los ani-males que transmiten la rabia es
alarmante. Sólo el Ministerio de Salud, desde diciembre del año
pasado hasta mayo de 2002 reportó un aproximado de 8000 personas
mordidas por canes. Cuatro de los pacientes infectados murieron (San
Miguel).
Para contrarrestar este virus que genera un aproximado de 60,000 atenciones
al año, el personal del labo-ra-torio de la entidad pública
está obli-gado a exterminar más de tres mil ratones a
la semana para producir dos tipos de vacunas: las humanas y las caninas.
La primera se obtiene al inocular (contagiar) rabia en el cerebro de
rato-nes lactantes (menores de un día de nacidos); la segunda
vacuna se produce con los roedores de tres a cuatro días de vida.
A nivel de Centroamérica ocupa-mos el primer lugar en producción
de vacunas. Sólo el año pasado fabri-camos 850,000 caninas
y 72,000 humanas. Si estas antirrábicas no se fabricaran en el
país, la aplicación de estas dosis costarían más
de ocho mi-llo-nes de colones al Estado, comenta el doctor Ghiringhello.
El laboratorio de producción surgió a mediados de 1992.
Desde su creación cubre la demanda de morde-duras que existe
en el país (60,000 dosis al año) y se da el lujo de vender
a cinco colones los antivirus a otro países, entre ellos Guatemala,
Honduras y Nicaragua.
Con
los ratones
recién nacidos se
trabaja la vacuna
antirrábica. Ellos no poseen mielina
Dra. Cristina
Campos, encargada del área de producción
lactante.
|
|
Criados en cautiverio
Atrapar la rabia para fabricar la vacuna humana y la canina no es una
tarea fácil, se requiere de un centro especializado llamado bioterio,
que es el sector donde se crían los animales para ser utilizados
en pruebas biológicas.
El laboratorio del Ministerio de Salud es un bioterio con controles
de calidad bien definidos; cuenta con una colonia de 8,000 ratones y
se divide en tres áreas específicas: genética (expansión),
producción e inoculación.
La primera de las áreas, conocida también como pies de
cría, zona donde se verifica la calidad y la potencia del ratón,
aquí también se preparan los roedores que serán
los reproductores. Estos son descen-dientes de la cepa legítima
traída de Estados Unidos.
En este sector se dan dos tipos de cruces genéticos: los monogámicos
(un macho y una hembra) y los poligámicos (un macho con tres
hembras), procesos de los cuales se lleva un re-gistro semanal con el
fin de verificar camadas ideales, peso de animal, defectos (hernia umbilical)
y si son buenos reproductores.
A esta fase la secunda la de producción. Esta es la encargada
de expandir el bioterio. No es para menos. El cruce es a nivel poligámico
y cada rata pare más de ocho crías. De este sector se
extraen la camadas (crías) para crear la vacuna antirrábica.
Las camadas ideales son de ocho ratones lactantes o más.
Esas son las reproductoras aceptables (10, 12). La que tiene menos de
ocho son animales descartables, explica la veteri-naria María
Campos, encargada del sector productor.

Sacrifican las
crías
En ambas áreas (la genética y la productiva), los bigotudos
animalitos son atendidos como reyes: viven en cajas de acero inoxidable
con tapa de rejilla, tienen una cama hecha con viruta (para que jueguen)
que son cambiadas dos veces por semana.
Los ratones tienen alimento balan-ceado y toman agua filtrada en unas
pachas (mamaderas) colocadas sobre la jaula. La comida y el líquido
no les debe faltar. A esto hay que sumarle un ambiente agradable (24º
centígrados).
Los ratones son delicados; no les gusta el ruido y no se les puede
dar ningún medicamento. Si están enfermos se descartan
de inmediato, para que estén puros a la hora de la inoculación
del virus, comenta la doctora Campos.
El proceso de inoculación, sostiene la especialista, consiste
en introducirle a los ratones lactantes (un día de nacidos) virus
de rabia por vía intracerebral. De estos órganos se extrae
la vacuna antirrábica.
La parte inservible del ratón lactante (el cuerpo) es quemado
en las instalaciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería.
En ningún momento se lanzan a la basura, porque tienen virus
rábico.
En el Laboratorio de Pruebas Biológicas del Ministerio de Salud,
los especialistas llevan un control de calidad eficaz y normas de seguridad,
y todo el personal se encuentra debidamente vacunado contra el virus.
¡Qué ironía! que después que han sido tratados
como reyes los roedores, sus crías pagan la cuenta por la atención
brindada. Estas ratas albinas son sacrificadas por la ciencia y por
salvar la vida de las personas.

El
plazo de validez del antivirus tiene como máximo 24 meses a partir
de la fecha de la elaboración
Lic.
Óscar
Bonilla, encargado del área de producción vacuna.
|
|

Fabricación
de la vacuna
Para la elaboración
de las vacunas antirrábicas humanas y caninas, los ratones albinos
son la materia prima. Para obtener el antivirus se requiere de procesos
logarítmicos, mucha precisión, paciencia y controles de
calidad.
1- Cepa
matriz: virus rábico de referencia internacional, CVS (virus
estándar). Es introducido al país desde Argentina.
2- Virus
semilla: con el virus estándar se inocula a ratas adultas. De
ellas dependerá la producción biológica. Por lo
general tiene que pesar entre ocho a once gramos. El virus semilla debe
estar libre de bacterias, micoplasmas, hongos, levaduras, virus adventicios
y de cualquier otro agente biológico contaminante.
3-
Virus trabajo: siendo efectiva la semilla se procede a multiplicar el
bioterio. Se hacen los cruces monogámicos y poligámicos.
De ahí se obtienen los lactantes para ser inoculados por vía
intracerebral con la suspensión viral.
4 -Según
las normas internacionales, para obtener la vacuna humana se requiere
de ratones de 24 a 48 horas de nacidos. Entre menos mielina tenga es
más eficaz para las personas; de lo contrario producirá
alergias.
5 -Para
elaborar la vacuna canina, los roedores deberán tener como máximo
cuatro días de nacidos.
6 -La
inoculación (contagio) del virus se hace vía intracerebral.
Infectado el ratón con rabia se incuba por 72 horas; pasado este
tiempo se contabilizan los vivos. El que está muerto se desecha.
El rango de mortalidad debe estar entre un cinco y diez por ciento.
Esto permite definir si ha funcionado el virus. Luego se colocan en
un recipiente y se les aplica éter para exterminarlos.
7 -Sacrificado
el ratón se procede a extraer el cerebro con unas máquinas
de succión (al vacío) en unas cámaras de flujo
laminar (protegen a las personas de la carga viral y el producto), después
se pesa y pasa a ser congelado. Cosechado el cerebro se licua el producto
para hacerle pruebas de control de calidad, entre ella la de bacterias
y hongos.
8 -Pasadas
las pruebas de calidad se muelen los cerebros a 18,000 revoluciones
por minuto. El resultado se centrifugará, luego se diluye y se
inactiva con betapropiolactona y se deja a granel al 20%. El producto
final es envasado y sellado con mucho cuidado. Las dosis se diferencian
por medio del etiquetado; los rojos para el humano y los celestes para
los animales.
Control
de calidad
Este
control es un conjunto de actividades llevadas a cabo en el laboratorio
para certificar que las características del producto cumplen
con las especificaciones vigentes.
Esterilidad: para asegurar que un producto está libre de microorganismos
viables contaminantes. Aquí se desarrolla el análisis
bacteriológico: usando medios para gérmenes aeróbicos
y anaerobios; se debe comprobar que el producto está exento de
cualquier contaminación bacteriana, de hongos y levaduras.
Potencia: garantiza que un producto biológico es capaz de producir
una respuesta inmune y proteger, lo que se expresará en Unidades
Internacionales o porcentaje de protección.
Pureza: esta prueba consiste en demostrar que el producto vacunal está
libre de cualquier contaminante y que contiene únicamente el
microorganismo que se indica.
|