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Nicolás
Shi; Washington
Con la esperanza en mi canasto.
Entre las cualidades por las que somos conocidos los
salvadoreños son por ser trabajadores, tenaces y honrados.
Decidí enfocar dicha cualidad para celebrar el trabajo,
el esfuerzo y los logros de mis compatriotas con una mujer
y su canasto... Lleva ilusiones y esperanzas, las mismas razones
por las que la mayoría de nosotros pusimos pie en tierras
extranjeras.
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Por primera vez un certamen
plástico logra que artistas salvadoreños
en el exterior plasmen en forma masiva, a través
de la pintura, una visión propia sobre los inmigrantes.
La convocatoria, hecha a través de las sedes
diplomáticas, forma parte del programa de intercambio
cultural que promueve el Ministerio de Relaciones Exteriores,
que tiene por meta el rescate de los valores entre unos
dos millones y medio de salvadoreños radicados
en 26 países.
Con esto se busca descubrir el potencial artístico
y cambiar la imagen del inmigrante, a quien casi siempre
se le ve como el hermano lejano generador
de divisas, vinculado a las maras, la violencia y la
droga; pero no como el hombre emprendedor o el artista
que puede ser.
Salvadoreño trabajador de corazón
es el lema del certamen, que surge como homenaje al
hombre emprendedor y laborioso que emigró en
busca de oportunidades, pero también una ventana
de expresión en la que 74 pintores residentes
en el país hablan sobre la problemática.
Ventana de expresión
En cada una de las 114
obras realizadas por salvadoreños en diferentes
partes del mundo, el punto corcordante es la paz, la
laboriosidad y el sacrificio de los ilegales para cruzar
las fronteras.
De los trabajos pictóricos destacan 20 que llegaron
de América del Norte, 11 de Europa, 10 de Sur
y Centro América; el resto son trabajos realizados
por artistas que viven en El Salvador, y aunque los
contextos son diferentes, todos coinciden en que la
principal característica del emigrante es su
fortaleza.

José
Bernardo Pacheco;
San
Francisco California
Golondrinas salvadoreñas.
Tal como las golondrinas y el aire tienen la libertad
de Dios para volar, así emigramos los salvadoreños
buscando mejores primaveras, llevando bajo nuestras
alas nuestra cultura, confiando en Dios para encontrar
acogedor nido. Abrigando siempre en nuestros corazones
el inmenso deseo de volver algún día,
ya sea con la experiencia vivida o la sentencia cumplida.
Los ganadores, cinco experimentados
pintores, podrán dar a conocer su obra a nivel
mundial a través de una emisión de 300,000
sellos postales que serán puestos en circulación
el diciembre, mientras 45 participantes más recibirán
un reconocimiento especial por la calidad de su trabajo.
Óscar Soles ganó con la obra Realización
de un sueño, cuyo mensaje es recordarnos
los peligros que desafían los emigrantes para
llegar a Estados Unidos o a cualquier otra región
lejana, como Australia, el hogar de unos 18 mil compatriotas.
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Ellos ya pertenecen
a la mitología popular. No hay familias que no
tengan un pariente en el exterior, afirma Soles,
un experimentado arquitecto y pintor que ha retornado
al país luego de años de residir en México.
Por
su parte, Nicolás Shi le dedica su obra a la
mujer rural como un símbolo de fuerza y energía
que caracteriza a cada salvadoreño que ha dejado
su tierra natal.
Residente en Washington, Estados Unidos, este arquitecto,
dedicado por completo a las artes plásticas,
ganó uno de los cinco premios principales con
la obra titulada Con la esperanza en mi canasto.
Celebro el trabajo, el esfuerzo, los logros de
mis compatriotas fuera de su tierra natal. La mujer
con un canasto es la mejor forma de hacerlo. Trabajadora
incansable, lleva en su canasto la subsistencia de su
familia, las ilusiones para sus hijos y la esperanza
de una mejor vida, manifiesta.
Shi considera que este tipo de intercambios posibilita
que se involucre cada vez a las comunidades por fomentar
sus valores; aunque piensa que una buena forma de integrar
a los jóvenes es mediante concursos colegiales
para dar oportunidad al muchacho que estudie y aprenda
sobre la cultura de sus padres.
Nicolás Shi, al igual que Óscar Soles,
piensa que la pintura, por ser universal es un valioso
recurso para involucrar a más gente en el rescate
de los valores salvadoreños, sobre todo si el
artista mantiene siempre en cada lienzo elementos que
den a conocer nuestra riqueza.
El tema de la inmigración no es nuevo a nivel
de las artes plásticas, en este caso la innovación
radica que por primera vez se involucra en forma masiva
a salvadoreños en el exterior como una forma
de enrolar a las nuevas generaciones en el rescate de
valores.
Trabajo conjunto
El doctor Mario Roger Hernández
reconoce que es necesario impulsar un encuentro cultural
con los salvadoreños en el exterior, sobre todo
potenciarlo entre las segundas o terceras generaciones
que ni siquiera hablan español como sus padres.
Queremos que estén orgullosos de sus orígenes.
Muchos de ellos reniegan de su origen porque es motivo
de discriminación; muchos ya no hablan el español
porque viven en un ambiente unilingüe, explica
Hernández, a cargo de la Dirección General
de Atención a la Comunidad en el Exterior.
Esta es una de las razones por las cuales se van a establecer
nuevas casas de la cultura en el exterior y la figura
de agregados culturales en consulados y embajadas que
ejercerán el papel de líderes que trabajen
con las comunidades.
La idea es potenciar lugares de encuentro donde se puede
capacitar o crear grupos de apoyo y acción para
el desarrollo de actividades en las diferentes ramas
del arte o minifestaciones culturales.
Las comunidades ejercerán un rol decisivo en
la instalación de las casas de la cultura, retomando
experiencias de México, Taiwan, España
y Portugal y en consideración de que no es un
proyecto propio del gobierno.
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Roberto
Mejía Ruiz; España
Caminante. España.
Una persona que atraviesa tiempo, espacio, dejando recuerdos
y lugares donde le vieron nacer. He aquí geográficamente
El Salvador y su mar Pacífico. Su mochila está
cargada de ideas (mariposas). El tenguereche hace a la vez
cuello y hombro del personaje que va de espladas por el mar
Pacífico. El bicho connota agilidad.
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Los cinco ganadores
recibirán una presea y 25 mil colones de premios,
mientras los 45 finalistas, un diploma de reconocimiento.
La premiación tendrá lugar el 1 de diciembre
en el Museo Nacional David J. Guzmán,
donde las 114 obras participantes serán expuestas
al público durante 15 días.
La exposición se trasladará a los Estados
Unidos, incluyendo la sala de exposiciones de la Organización
de Estados Americanos (OEA).
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Óscar
Soles; San Salvador
Realización de sueños.
Emigrante en dos tiempos, al principio se acompaña
de escasas pertenecencias y al final trae cargamentos de cosas
y dinero. El personaje atraviesa desiertos y ríos en
las fronteras, va sobre el cielo o fondo de azules que simbolizan
distancia y colores nacionales. A la izquierda hay un movimiento
ordenado de pájaros que representan la migración
natural; a la derecha, un ave líder que simboliza los
anhelos de paz.
En menos de un año será
habilitada la primera en Washington para aprovechar los recursos
existentes, como los Centros Culturales de salvadoreños;
luego en Nueva York y en Los Ángeles, donde ya existe
una que se va a integrar al nuevo esquema.
Otras sedes estarán en MIlán y Roma, Italia,
donde viven unos 25 mil salvadoreños y aunque en naciones
distantes, todas funcionarán integradas a la red de
220 casas de la cultura que operan en el país para
un mejor intercambio cultural.
Salvadoreño trabajador de corazón
es sólo el principio de esta cruzada que hará
posible conocer el otro rostro del emigrante que sostiene
la economía del país con un aporte de mil millones
de dólares al año, sino el que hace del arte
y sus valores culturales una riqueza que debe mostrarse.

Alex
Cuchilla; México
Salvadoreño trabajador
de corazón.
Una alegoría a Atlas, con la diferencia de sostener
símbolos y elementos que identifican sobre el planeta
a los salvadoreños en el exterior. El carácter
principal del personaje denota fuerza y empeño, aunque
a su vez su rostro muestra meditación.

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