|

Arrancarle secretos a la naturaleza a través
de las plantas para luego coleccionarlas en los herbarios no es nada
fácil, conocer cuáles son los organismos que las componen,
cuál es la materia viva que existe en ellos, cómo es y
cómo funciona es tarea de biólogos y curadores especialistas
en flora.
Con las colecciones de David J. Guzmán, Salvador Calderón
y Félix Choussy ,obras extraviadas El Salvador fue
considerado como pionero de las investigaciones botánicas en
el área centroamericana durante la década de los veinte
y treinta.
En la actualidad sólo dos centros se encargan de almacenar y
hacer investigaciones sobre la flora. Uno de ellos se encuentra ubicado
en el Jardín Botánico La Laguna, que funciona como una
institución privada.
El otro está ubicado en la Escuela de Biología de la Facultad
de Ciencia Naturales y Matemáticas de la UES. Posee un aproximado
de 33,000 muestras de vegetación y figura como el más
antiguo, pues data de los años 50.
Se dice que este último lugar existe desde la época del
Instituto Tropical de Investigaciones Científicas (ITIC) fundado
en 1947. Es un banco de datos que ha sido catalogado de acuerdo con
Dalla & Harmas, con agregados de Engler & Diels (en orden alfabético,
por género y especie, entre otros).
Un herbario no es una simple colección de plantas disecadas,
sino una base de datos educativa y cultural, que requiere de un buen
financiamiento para el desarrollo de las investigaciones en la flora
de cada región, explica la licenciada Nohemy Ventura, curadora
del herbario de la UES.
Estas son colecciones de ejemplares disecados, identificados, clasificados,
intercalados y ordenados de manera alfabética por familia y dentro
de ésta de igual manera por géneros. Son catalogados con
base a la evolución de cada grupo taxonómico.
Nosotros, pese a que fuimos los pioneros con relación a
la región centroamericana y latinoamericana. No tenemos estudios
de flora ni inventarios fidedignos que demuestren lo que poseemos,
refiere la licenciada Ventura.

En el país, afirma, hay una gran variedad de plantas con propiedades
curativas, pero no las conocemos, porque no hay un inventario ni investigaciones
que nos expliquen qué hacer con ellas, todo por falta de un financiamiento
local.
La bióloga viajó hace seis meses a Londres para identificar
un estudio que realizó sobre la biodiversidad de helechos en
los cafetales, un proyecto aún en marcha que espera culminar
este año.
El simple hecho de estar con los mejores científicos y
en el museo más grande del mundo es una experiencia gratificante,
expresa con aire orgullo la curadora Ventura.
A lo que secundó que es interesante como otros países
le dan importancia a la flora de El Salvador y lo mejor de todo es que
estén adiestrando a científicos nacionales para desarrollar
las investigaciones que tanta falta hacen para formar una enciclopedia
de flora del país.
El proyecto se da a partir de la degradación ambiental extrema
que posee el país. Sólo el 2% de los bosques de cobertura
originales permanece bajo condiciones naturales, y la mayoría
de las tierras restantes está erosionada.

Investigaciones
recientes
Más del 90% del café
de El Salvador crece en plantaciones con sombra y más del 80%
de los bosques del país está asociado a este monocultivo,
por lo que ambos porcentajes dieron paso a investigaciones de la biodiversidad
en los cafetales.
Este proyecto, que comenzó en mayo de 1999 y culminó
en abril del 2000, fue apoyado por la Iniciativa Darwin del Gobierno
del Reino Unido, explica Jesús Reyes, biólogo de
la UES y encargado de realizar parte de la investigación.

|
|
En él participaron PROCAFE, el Jardín
Botánico La Laguna, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos
Naturales y la UES, continúa el biólogo, quien funge como
colaborador del reservorio de esta última institución.
A nosotros nos tocó investigar sobre la biodiversidad de
árboles y helechos que se encuentran en los bosques de sombra
en cafetales. Los resultados fueron excelentes. Encontramos especies
nuevas, expone Reyes.
En cuanto a árboles colectaron 3,000 muestras y para sorpresa
se encontraron con una diversidad de especies maderables, frutales,
medicinales no registradas en el país. La información
fue trasladada al Museo de Historia Natural en Londres para su clasificación.
Uno de los avances que se tiene en este proyecto es la aparición
de nuevas especies frutales. Por ejemplo se detectaron ocho del género
ingas (pepetos). En cuanto a los helechos sólo se
identificaron 36; seis aún no han sido clasificadas por los especialistas
extranjeros.
Según Jesús Reyes, esta investigación reveló
que los cafetales de sombra, además de representar el 3% del
producto interno bruto y que generan un aproximado de 134,000 empleos,
son rentables para el medio ambiente, por lo que dice que de no desplazados
por cultivos de café de sol, terminarán con la diversidad
de especies en el agroecosistema, aumentarán la erosión,
habrá menor fertilidad y estructura del suelo.
Como producto directo de este estudio estará la publicación
de dos libros que seran guías de identificacion de campo, uno
sobre árboles de sombra en los cafetales y otro sobre los helechos.
Ambas ediciones han sido trabajadas por científicos salvadoreños
e ingleses.

Colectar y procesar
Los herbarios son resguardos del patrimonio
cultural. En ellos se tiene la riqueza de biodiversidad vegetal, de
ahí que es estudiada, archivada y documentada. Pero ¿cuál
es el mecanismo y las herramientas que se necesitan para tener uno e
incrementarlo?
El primer paso a dar es la colecta de las muestras de plantas, que según
la licenciada Ventura deben tener como requisitos indispensables hojas,
flores o frutos, con un tamaño no menor de 30 centímetros.
El número a pepenar deberá ser no menos de cinco. Esto
se da criterio del investigador.
Enseguida se deben tomar los datos en una libreta, información
que deberá contener lugar, fecha, nombre del colector y planta,
forma de vida (árbol, hierba, bejuco, epífita, entre otros),
clima, color de la flor, fruto y condición del suelo.
Al recoger estos datos de la pieza debe ser etiquetada y enviada para
su respectiva identificación. En el caso de las recientes investigaciones
se remitieron todas las muestras al Museo de Historia Natural de Londres,
que determina por medio de un experto a qué categoría
taxonómica pertenece (familiar, género y especie).
Según los biólogos, las plantas entre más frescas
estén es más fácil identificarlas. Como se toman
varias muestras de la misma especie, las sobrantes se someten a una
prensa artesanal, para ser apretadas y amarradas para su secado.

En 1996, el libro Index Herbariorum
registró 2,677 herbarios distribuidos en 147 países del
mundo, entre ellos se incluye al ITIC de la Universidad de El Salvador.
Atribución en
tiempo y espacio.
Tomando lo anterior como base, estos estudios
permiten conocer mejor la composición de comunidades vegetales
y son también información de primera mano para estudios
en el medio terrestre sobre aspectos ecológicos, de ordenación
territorial e impacto ambiental.
En la actualidad, ambos lugares pertenecen a la Asociación Red
de Herbarios de Mesoamérica y del Caribe, que promueve políticas
y estrategias para el conocimiento y el aprovechamiento de la diversidad
florística de la región.
Sin embargo, la necesidad de conocer la composición vegetal de
un determinado grupo de plantas en el país para ser inventariadas
es poco. Existen logros, pero la expansión de estos se determina
con apoyo financiero, el cual en estas tierras es muy escaso.

|
|

Con este proceso de extracción de
líquido se pretende preservar las estructuras del material botánico
para su futura identificación y almacenamiento. Las muestras
son colocadas en papel periódico, separadas cada una por un pliego
de cartón corrugado, luego atadas con fuerza y colocadas en la
secadora.
Posterior a esto se ubican en una fuente de calor, que puede ser la
luz solar, lámpara de gas o por medio de energía eléctrica.
Esto para secar la planta y quitarle la clorofila o el agua.
Ya identificadas las plantas y procesadas se almacenan en un mueble
metálico, el cual es sujeto de revisiones constantes, porque
no se descarta que aún secos sean atacados por insectos, polillas
y hongos.
De mucha importancia
Los herbarios son indispensables para la
conservación y el aprovechamiento de los recursos naturales.
Con ellos se forma un listado de las especies vegetales que están
presentes en una área o región.
El de la UES y el Jardín Botánico, según el Convenio
sobre la Biodiversidad Biológica en la Cumbre de la Tierra, en
Río de Janeiro (1992), contribuyen a establecer estrategias para
definir el uso y el aprovechamiento sostenible de los recursos biológicos
de las naciones.
La finalidad de estos reservorios es tener la representación
sistematizada de la biodiversidad vegetal con el fin de estudiar con
precisión la variabilidad taxonómica y su distribución
en tiempo y espacio.
Tomando lo anterior como base, estos estudios permiten conocer mejor
la composición de comunidades vegetales y son también
información de primera mano para estudios en el medio terrestre
sobre aspectos ecológicos, de ordenación territorial e
impacto ambiental.
En la actualidad, ambos lugares pertenecen a la Asociación Red
de Herbarios de Mesoamérica y del Caribe, que promueve políticas
y estrategias para el conocimiento y el aprovechamiento de la diversidad
florística de la región.
Sin embargo, la necesidad de conocer la composición vegetal de
un determinado grupo de plantas en el país para ser inventariadas
es poco. Existen logros, pero la expansión de estos se determina
con apoyo financiero, el cual en estas tierras es muy escaso.
¿Curador vegetal?
Los curadores de la flora son taxónomos,
científicos que poseen un entrenamiento en algún campo
de la botánica. Ellos buscan por medio de sus investigaciones
respuestas a los siguientes cuestionamientos ¿cómo pueden
ser reconocidos los vegetales? (identificación), ¿con
qué nombre deben ser llamadas las plantas para que la información
sobre ellas pueda ser libremente intercambiada sin ambigüedad?
(nomenclatura), ¿cuáles son sus parientes más cercanos?
¿Hay alguna otra planta parecida o tiene propiedades similares
o sistema genético compatible? (clasificación), ¿en
dónde y cómo se encuentra? (ecología-biogeografía),
¿presentan alguna propiedad aprovechable? (manejo de recursos).
El curador debe tener habilidades para colectar, preservar sus muestras,
recabar información y analizar los datos para lograr la adecuada
identificación. El nombre del organismo es la clave para todo
lo que tenga que decirse o escribirse sobre la especie a la que pertenece.
Debido a la complejidad de la nómina se creó el Código
Internacional de Nomenclatura Botánica que reglamenta este aspecto.
Las herramientas esenciales de los taxónomos son los especímenes
del herbario, un microscopio y una dotación de literatura botánica.
Nuevos
pepetos
Calderonni
(Fabaceae): zapato de mico, zapato de verde de mico, caito de
mico.
Laurina
(Fabaceae): pepeto, caspirol, nacaspilo.
Oerstediana
(Fabaceae): cujepurito, pepeto purito, cujinuil, pepurito.
Paterno
(Fabaceae): paterno, nacaspilo.
Pavoniana
(Fabaceae): pepeto guano, pepeto siniquil, cujinicuil, cuje,
cujín.
Punctata
(Fabaceae): pepeto, pepeto guamito, pepeto negro, cuje, cuje
guamito.
Vera
(Fabaceae): pepeto chumayo, pepeto de río.

|