29 de julio de 2001


Los griegos creían que Zeus, al crear un corazón, lo partía en dos y que enviaba esas mitades a diferentes puntos de la Tierra. El secreto para ser felicez era que esas dos partes se encontraran. La mitología ha sido superada por una palabra que une al hombre y a la mujer: el amor.


Escríbanos

El sonar del mariachi rompió el sonido del silencio a las cuatro de la madrugada. “Novia mía, cascabel de plata y oro, ¡tienes que ser mi mujer...!”, cantaron con gallardía.
La luz de la habitación se encendió y los mariachis callaron. La figura empijamada de Ethel Turcios salió al balcón y adormitada escuchó a su novio gritar: “Ethel, con los vecinos como testigos, quiero decirte que te amo y pedirte que seas mi esposa”.
Sin vacilar, ella de inmediato le lanzó un “sí” y un beso. Los vecinos aplaudieron y los mariachis resonaron. Al bajar de su habitación, descalza, Ethel recibió un anillo de compromiso y el abrazo de su futuro esposo, Keneth Menjívar.
La familia del novio también madrugó. Para pedir la mano de la novia llevaron chocolate y tamales. Así quedó sellado el compromiso y la cuenta regresiva para la boda comenzó.
Desde esa madrugada, el tiempo se hizo corto hasta llegar a la fecha pautada para el matrimonio, el 14 de julio (día en que se conmemora la Revolución Francesa).

De templo, la naturaleza

La ceremonia nupcial rompió con todos los esquemas tradicionales. Se realizó en un pequeño bosque de Lomas de Altamira, en San Salvador.
Los invitados murmuraban: “Ojalá que no llueva, si no vamos a tener que mojarnos junto a los novios”. Pero la naturaleza parecía que también estaba de fiesta y los rayos de sol se colaban por entre los majestuosos árboles.
Presedida de un pequeño silencio sonó la marcha nupcial y de un carruaje tirado por caballos —como en los cuentos de hadas— bajó la flamante prometida. Un nervioso joven la recibió. Una lluvia de aplausos los envolvió.
Las palabras de apertura las dio el pastor Roberto Bustamante, de la Iglesia “Familia de Jesús”, quien escribe cada semana, en este periódico, la columna “Enfoque Espiritual”.

Acompañado de mariachis, en una madrugada de enero, Keneth pidió la mano de la novia.

 

“Amigos —dijo— para pedir la bendición de Dios por esta boda no es necesario cerrar los ojos. Él está en cada hoja de los árboles que nos rodean, en los rayos del sol y en la frescura del aire que llega a nuestros pulmones”.

Tercera generación

Después de esas palabras de salutación, hubo otro toque fuera de lo común. Quien presidió la ceremonia nupcial fue el pastor Jonathan Mejía, abuelo del novio, quien además casó a los padres de éste.
Pasada la entrega de los anillos, las arras, la colocación del lazo, el abuelo de Keneth dijo: “Siempre pedí a mi Dios que me diera la oportunidad de casar no sólo a mi hijo, sino también a mi nieto. Ahora me doy por satisfecho. El Creador siempre cumple nuestras peticiones”.

Un besó pactó ante Dios y los hombres este matrimonio. Luego los nuevos esposos fueron bañados con pétalos de rosas, en medio de burbujas que se tornaban de color al contacto con los rayos de sol. Seis años de noviazgo llegaron a su fin y una una vida de casados dio inicio hasta que la muerte los separe.

 

Boda de “Rizos y
enredos de juventud”

Durante dos años, Keneth escribe en este diario la columna “Rizos y enredos de juventud”, donde aborda temas que bullen en la mente de los jóvenes.

Las más de 200 invitaciones las hizo la novia con papel reciclado, plantas y listón.

Una de las invitadas, que no pertenece a la Iglesia “Familia de Jesús”, dijo: “Hay que estar preparados. Estas bodas a veces duran hasta tres horas con los sermones”.

Después de la ceremonia, los invitados se embriagaron hasta la saciedad en la fiesta. Sí, se embriagaron, pero de alegría natural, ya que no hubo ni una tan sola gota de licor.

Una de las parejas invitadas, y que también no profesa esa religión, manifestó al oír la música: “¡Nos pican los pies por bailar, pero si lo hacemos vamos a ser el lunar de la fiesta!”.

El pastor Jonathan Salinas casó a su nieto Keneth y también a los padres de éste.

arriba
Visite las demás ediciones publicadas Regrese a la edición mas reciente Nombres de personal que labora en esta revista Envíenos sus consultas a nustro buzón
Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com