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Humus, una suave pasta hecha de garbanzos,
y falafel, unas bolitas fritas de garbanzo molido, servidos dentro o
junto con una pita es una comida tradicionalmente asociada con Israel.
Pero durante la última década, las influencias occidentales
causaron un descenso en su consumo, en favor de las hamburguesas y de
las papas fritas.
No obstante, es muy probable que esta tendencia cambie dentro de poco
como resultado de los hallazgos de cuatro años de investigación
del doctor Ram Reifen, un gastroenterólogo y experto en nutrición,
y el doctor Shájal Abbo, un experto en genética de las
plantas de la Facultad de Ciencias de la Agricultura, la Alimentación
y la Calidad Ambiental de la Universidad Hebrea de Jerusalem.
De acuerdo con ambos científicos, los garbanzos son increíblemente
saludables. Experimentos conducidos en animales indican que el contenido
de minerales y proteínas en los garbanzos es de un nivel tan
alto que de hecho pueden reducir el riesgo de cáncer y las enfermedades
cardiacas e incluso pueden postergar la aparición de arrugas
en la piel.

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Aunque no pueden patentar
el jumus, Reifen y Abbo están en proceso para obtener la patente
de los dos nuevos híbridos de plantas de garbanzo que han desarrollado.
Estos avanzados tipos contienen niveles mucho más altos de antioxidantes,
proteínas y minerales como calcio y hierro, en comparación
con las plantas comunes.
Ricos
en antioxidantes
Otra legumbre, la soja, también
contiene considerables cantidades de antioxidantes y algunos minerales,
pero no se acerca a las cantidades del garbanzo.
Los porotos de soja, los tomates y las verduras crucíferas
como el brócoli y la coliflor así como las frutas
con betacarotenos también son ricos en antioxidantes, pero
carecen de las proteínas de las sustancias beneficiosas, llamadas
saponinas, que tienen los garbanzos, explica Reifen.
Más aún, los porotos de soja contienen fitoestrógenos
(compuestos similares al estrógeno que aparecen en las plantas)
y por lo tanto no se recomiendan en grandes cantidades a niños
pequeños.
Investigadores europeos y firmas comerciales están cooperando
en el desarrollo de una leche artificial en polvo actualmente
basada en la soja para bebés que no toleran la leche de
vaca. Los garbanzos no contienen fitoestrógenos y hasta ahora
no se ha encontrado que produzcan algún tipo de reacción
alérgica.
Reifen y Abbo han descubierto que las saponinas del garbanzos promueven
el crecimiento en ratas jóvenes y un equipo de colegas verificó
el mismo efecto en las cabras. Estos hallazgos pueden llevar a un equivalente
inocuo de las hormonas de crecimiento desarrolladas por medio de la
ingeniería genética.
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Evitan
las arrugas
De acuerdo con los investigadores, el garbanzo
contiene además elementos que evitan las arrugas de la piel.
Compañías cosméticas en Alemania y Francia ya están
trabajando en el desarrollo de una crema antiarrugas basada en los garbanzos,
mientras tanto, en Israel y en el Instituto Norwich de Investigación
de Alimentos en Inglaterra se llevan a cabo experimentos clínicos
sobre los efectos antioxidantes del garbanzo y sus beneficios no alergénicos.
La Unión Europea ya ha reconocido la importancia de estos descubrimientos
asignando más de US $1,5 millones al financiamiento de estudios
adicionales en la universidad, pero los nuevos avances son buenas noticias
también para los agricultores locales.
Mientras que hoy en día todos los porotos de soja empleados en
la fabricación local de alimentos son importados, el garbanzo
requiere poca agua para su cultivo. En la actualidad se están
utilizando 6,000 hectáreas de tierra semiárida en el Néguev
para el cultivo de esta planta.
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