29 de abril de 2001

Ríos, bosques y fauna silvestre son parte de los atractivos con los que ha sido privilegiado el norte de Morazán, los que son utilizados ahora como un recurso turístico que sirve como ejemplo para otras poblaciones.


Escríbanos

sLa oferta turística de los pueblos norteños de Morazán es una verdadera tentación: montar a caballo y correr por los bosques cubiertos de pinos y robles; respirar aire fresco y libre de contaminación mientras sube y baja montañas, o bañarse en las cristalinas y heladas aguas de los ríos con paisajes encantadores.
Al caer la noche tendrá varias opciones: alquilar una tienda de campaña para dormir alejado del pueblo, quedarse en posadas sencillas, pero con mucho calor humano, o descansar en un hotel de primera clase, donde puede disfrutar su bebida preferida junto al fuego de una chimenea.
Esto que menciono es tan solo una parte de toda la oferta que se encuentra en el proyecto turístico "Ruta de la Paz", llamado así el recorrido que pueden hacer los turistas en los pueblos que durante 12 años sufrieron las atrocidades de la guerra, pero que ahora viven en traquilidad.
A la "Ruta de la Paz" le da vida el trabajo conjunto que hacen los pobladores de Perquín, Arambala, Villa El Rosario, Joateca, Cacaopera y Corinto. Esta ruta, además de incluir la belleza natural de sus paisajes, ofrece la historia contemporánea, las tradiciones populares y la cultural ancestral.
Como destinos complementarios, la ruta está rodeada por un variado conjunto de pueblos típicos, entre los que destacan Meanguera, Jocoaitique, San Fernando, Torola y Guatajiagua, todo un recorrido preparado no sólo para los visitantes extranjeros, sino también para los mismos salvadoreños que en muchas ocasiones no conocen su propio terruño.

Paso a paso

Después de la firma de la paz, el 16 de enero de 1992, los pueblos morazánicos entraron a una nueva vida, y como parte de la euforia por la tranquilidad conseguida, Perquín organizó en agosto de ese mismo año un festival cultural y artístico, al que bautizaron "Festival de Invierno".
El éxito de esa celebración se vio con la multitud de personas que llegó. Esto dio la pauta para que sus pobladores visualizaran un proyecto turístico con dos objetivos: que Morazán no se perdiera dentro de la agenda nacional, y el mejoramiento de los ingresos económicos de sus pobladores.
Es así como nació un primerizo trabajo con el fin de desarrollar las potencialidades turísticas sólo de Perquín, tomando en cuenta los recursos con los que contaba el municipio y el fracaso que ya habían tenido con los proyectos agropecuarios que intentaron establecer, menciona Luis Isaac Díaz Martínez, coordinador del proyecto ecoturismo, historia y tradición cutlural de Morazán, el cual forma parte de la Asociación Pro-Desarrollo Turístico de Morazán (PRODETUR).
Con el "Museo de la Guerra", el "Festival de Invierno", los ríos y el pintoresco paisaje, poco a poco Perquín se fue ganando la reputación como un lugar con interés turístico. Ese logro obtenido permitió que Arambala, Villa El Rosario, Joateca, Cacaopera y Corinto formaran parte del sueño de Perquín.
En la actualidad, PRODETUR está constituido por 40 personas ligadas al servicio turístico, como dueños de comedores, hostales, guías para excursiones, artesanos, propietarios de hoteles y comerciantes, quienes han recibido asesoría y capacitación de la Corporación Salvadoreña de Turismo (CORSATUR) y apoyo logístico y hasta financiero para los microempresarios con la Comunidad Económica Europea, asegura Díaz Martínez.

 

La presidenta de PRODETUR, Marisol Galindo, asegura que para aumentar la afluencia de más turistas es necesario la reparación de la calle, dañada desde que se deja la Ruta Militar.
Además es necesario una mayor atención a la ecología y el aumento de la presencia de la Policía Nacional Civil, división Medio Ambiente, para contrarrestar los cazadores de venados; asismismo es necesaria una política bancaria dirigida especialmente para los micro y los pequeños empresarios de turismo, y el otorgamiento de incentivos fiscales.

Compromiso ciudadano

Durante las pasadas vacaciones de Semana Santa, la zona fue visitada por más de seis mil personas, según datos calculados por Luis Isaac Díaz. Esta cantidad podría crecer en los próximos meses o en temporada de vacaciones.
Frente a esto, los encargados del quehacer turístico de la zona están conscientes de que es necesario proteger y evitar cualquier destrucción de la riqueza natural. Por ese motivo hasta el momento existen seis guías, cantidad que aumentará en los próximos meses, para orientar a los visitantes dónde pueden caminar, dónde acampar, que dejen los ríos limpios tal como los encuentran e impedir los incendios forestales.
Esta preocupación es porque los recursos naturales del lugar no sólo les proporciona una buena forma de ganarse la vida, sino porque aquí habita una rica flora y fauna silvestre. Ejemplo de esta última son los animales que se pasean en los bosques, como tigrillos, osos hormigueros, venados cola blanca, más 80 especies diferentes de aves, tepezcuintles y hasta coyotes.
Recuerde que si usted quiere alejarse de las ciudades contaminadas, el norte de Morazán lo espera con una temperatura promedio de 19 grados centígrados, ríos de agua helada, aire limpio, bosques de pinos y robles, pero ante todo, hay varios pueblos que luchan sin las armas para tener una mejor vida.

Museo de la Revolución

Ubicado en el propio Perquín, este museo fue inaugurado el 13 de diciembre de 1992. En este lugar hay una exhibición permanente de armas, objetos, imágenes, información y testimonios de momentos históricos relacionados con la guerra civil que vivió El salvador durante la década de los años ochenta.
El museo ha sido dividido en cinco salas, donde muestran los antecedentes del conflicto armado, cómo era la vida en los campamentos guerrilleros, las armas utilizadas, restos de helicópteros derribados y una recreación de la sala de transmisión de "Radio Venceremos" en la clandestinidad.
Este lugar recibe mensualmente un promedio de 1,600 personas, según datos de Mario Cáceres, director del museo.
Para visitarlo puede ir de martes a domingo, de 8:30 a.m. a 4:00 p.m. El costo para entrar es extranjeros ¢10 y nacionales ¢5; niños menores de 10 años entran gratis. A estudiantes con carné y operadores turísticos les hacen un descuento especial.
Teléfono (503) 680-4053.


Hotel de Montaña Perkín Lenca

Este lugar fue inaugurado en mayo de 1999. Consta de cuatro manzanas de terreno con siete cabañas totalmente acondicionadas, con baño completo e individual; son higiénicas y finamente decoradas. Tiene además parqueo privado y seguridad las 24 horas.
El precio de las cabañas oscila entre los ¢455 (individuales) hasta ¢1,225 las de seis camas; todas incluyen desayunos. Cuando la temporada es alta, los precios tienen un recargo del 20 por ciento.
El hotel cuenta también con servicio de bar y restaurante, un salón para eventos, como seminarios, talleres o negocios. Teléfono y fax (503) 680-4046 y (503) 680-4080. También tiene página y correo electrónicos: www.perkinlenca.com (perkin@navegante.com.sv).

 

Pero si usted quiere quedarse en un lugar más barato puede visitar la Casa de Huéspedes El Gigante, ubicada en el caserío Arenales, a la entrada de Perquín, o contactar con los pobladores para quedarse en la casa de algunos de ellos a un precio promedio de ¢30.

"Llano del muerto"

Esta es una extensa área de pinares y praderas, con muchos nacimientos de agua que corren sobre imponentes formaciones rocosas. En esta zona ha sido construido un complejo turístico que cuenta con cabañas, piscina y las aguas del río Negro.
Para visitar este lugar se recomienda utilizar un vehículo 4X4, aunque también se puede realizar una caminata de aproximadamente una hora dentro del bosque.

 

Río Sapo

Entre los municipios de Arambala y Joateca se encuentra una amplia zona silvestre, caracterizada por sus bosques de chaparro, roble negro, roble y pino, que protegen la cuenca del río Sapo y a sus dieferentes pozas que son el atractivo para los nadadores.
En las proximidades del afluente funciona el Ecoalbergue Río Sapo, que tiene capacidad para 50 personas. Consta de diez cubículos para acampar, lque incluyen cocina, mesa, espacio para la tienda de campaña. En el sitio hay seguridad, baños y servicio sanitarios con un sistema que evita la contaminación.
Para poder entrar a la zona del río Sapo, el precio es de cinco colones, y en el Ecoalbergue el costo es el siguiente: derecho a acampar ¢25; alquilar de una tienda de campaña ¢40; equipo para "rapel" (descenso en paredes rocosas usando cuerdas y equipo de alpinismo) ¢30; canoas ¢20 la hora y binoculares para observar aves ¢50, entre otros implementos.

 

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