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En la historia quedaron los piratas de otrora,
caracterizados por llevar el garfio en su mano y un parche en el ojo.
Ahora los del siglo XXl son anónimos y sus batallas corsarias están
dirigidas a un solo objetivo: espiar información en el altamar
del ciberespacio.
Los nuevos piratas de la red son conocidos como "hackers" y
"crackers". Sus únicas armas son una computadora, una
línea telefónica y un vasto conocimiento en el área
de la informática.
Un "hacker" es capaz de manejar con gran habilidad un ordenador
a través del cual accesa a otros sin autorización del dueño
de un sitio en la "web". Cuando más difícil sea
violentar el paso, más lo disfruta.
El objetivo primordial de estos hurgadores de la red no es convertirse
en delincuentes, sino en pelear, según ellos, contra un sistema
injusto que cobra por un servicio que debería ser gratuito.
"Leyenda" es uno de ellos. No pasa de los 30 años y desde
1994 se dedica a "hackear" el mundo de internet y sus servidores.
¿El fin? Medir fuerzas con el "monstruo" de la red para
demostrarle que es posible vencerle cuando se tienen amplios conocimientos
en informática.
"Soy un 'hacker', pruebo mi capacidad al romper la seguridad de cualquier
empresa, persona e institución y lo disfruto. En el país
ingresé a Casa Presidencial, pero en ningun momento entré
a destruir información", dice con aire de satisfacción.
Este navegador que se define como compulsivo, dice no estar satisfecho
con los sitios nacionales, por la facilidad que tienen para violentarlos
debido a su escaza seguridad.
Sus predilectos son los internacionales como Yahoo, Hotmail y páginas
"web" con protección de "password", que en
más de alguna ocasión ha "hackeado" utilizando
como arma el propio sistema de red.
Opuestos a los "hackers"
están los "crakers", una especie de vándalos que
rompen la seguridad de un sistema operativo de una computadora, los saquean
y lo dañan por completo.
Cerrajeros:
buenos y malos
Los "hackers"
y los "crakers" no son gente común, han desarrollado
habilidades y capacidades, leen e investigan acerca de los mecanismos
para quebrantar las barreras protectoras en los ordenadores de una persona
y empresas sin estar autorizados.

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"Es la misma
actividad, pero en teoría unos tiene intenciones buenas y otros,
malas. Son como los cerrajeros. Cuando éstos nos sacan de apuros
al dejar las llaves dentro de la casa, ellos abren la puerta, aquí
se convierte en 'hacker'. Lo contrario sucede cuando este mismo cerrajero
se aprovecha de su habilidad e ingresa a la casa a robar; es cuando le
calza a la perfección el nombre de 'cracker' ", explica el
ingeniero Rafael Ibarra, de SV.net, empresa que administra los nombres
de dominios y las direcciones IP (protocolos de internet) en El Salvador.
Sv.Net ya fue víctima de estos piratas, comenta el entrevistado.
Ingresaron dos veces, sin causar menor daño; sólo dejaron
mensajes obscenos a los usuarios de la administradora.
Ibarra está convencido de que los ataques a esta compañía,
que cuenta un aproximado de 65 mil direcciones registradas, fueron hechos
por "hackers" salvadoreños conectados a proveedores locales.
Se estima que en El Salvador existe una aproximado de 19 "hackers"
y 10 "crackers". Ambos grupos se describen a ellos mismos como
una élite, donde los méritos se ganan por la habilidad para
poder echar al suelo los muros protectores ("firewalls") de
las computadoras.
¿Romance
frustrado?
A los "hackers"
y a los "crackers" les apasiona la informática y hacen
todo lo posible para aprender; gozan intentado acceder a otros ordenadores.
Cuando más difícil sea, más disfrutan. Ni cupido
se les escapa.
"Yo les hice un favor a unos amigos. Su hija de 15 años se
les había escapado con un muchacho; no sabían dónde
estaba. Lo único que se sabía de ella era que pasaba mucho
tiempo navegando en internet. Por medio de unos compañeros de estudio
de la joven nos dimos cuenta de su email, el cual me ofrecí a abrirlo.
Costó un poco descifrar el 'password', pero ingresé y en
su interior se encontraban varios correos que proporcionaban su ubicación
y con quién estaba. Lo anterior me llenó de satisfacción.
Gracias a mis conocimientos y a la tecnología que muchos catalogan
para hacer daño ayudé a resolver un problema", relata
"Leyenda".
Sobre el caso anterior Ibarra comparte la idea de que los surfeadores
de la fibra óptica pueden ser de gran utilidad si con autorización
previa de las empresas o personas aplicaran sus conocimientos para detectar
la vulnerabilidad de los sistemas y mejorar los servicios de seguridad.
Lavado de IP (protocolo
de Internet)
¿Cómo es que los "hackers" y los "crackers"
logran introducirse en los ordenadores ajenos y no ser rastreados? Simple,
por medio de los trucos que otros publican en la "web" o tras
pasarse horas buscando agujeros en los sistemas de seguridad.
Una de las técnicas clásica es el lavado de IP, que consiste
en saltar de un servidor "Proxy" a otro para confundir a las
empresas sobre la procedencia del "hackeador", relata "Ave
Fénix", otro "hacker".
En este caso, continúa, las personas pueden fingir direcciones
desde cualquier parte del mundo. Por ejemplo se conectan a un servidor
en China, después a otro en Japón y por último a
Estados Unidos, aunque en realidad se esté "hackeando"
a unos cien metros de distancia.
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"En
otros países ya existen leyes y sanciones por violar el derecho
de privacidad, pero en El Salvador no tenemos. Estamos aún en
pañales", dice el licenciado Raúl Chatara, del bufete
Arias Arias.
Los únicos intentos hechos aquí, explica, son las leyes
para regular el comercio electrónico (Ley Uncitral), que busca
darle validez jurídica a los mensajes por computadora y por ende
a las transacciones comerciales que se realizan.
Con leyes o sin ellas, lo cierto es que estos piratas de la red seguirán
haciendo de las suyas en busca del preciado tesoro; "la data".
Lo más saludables es estar preparado con un protector de seguridad.
Uno nunca sabe.
¿Cómo
surgieron?
Todo empezó
a finales de los años 50 en Estados Unidos, cuando un grupo de
alumnos del Massachusetts Institute of Technology (MIT), casi todos ellos
miembros del "Tech Model Railroad Club", se apuntó en
el primer curso de programación que el MIT ofreció a sus
estudiantes.
Entonces los ordenadores eran bastante más grandes que ahora (llegaban
a ocupar toda una habitación) y funcionaban con tarjetas perforadas.
Los universitarios no podían acceder fácilmente a ellos,
así que se las ingeniaban para colarse por las noches en una sala
de terminales.
Posteriormente llegó una computadora con teclado y comenzaron a
pasar cada vez más horas viendo lo que estos aparatos podían
dar de sí. Fue entonces cuando se empezó a aplicar el término
"hacker" para referirse a estos primeros genios de los ordenadores.
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