28 de octubre de 2001

“Mi trabajo es abstracto y busca por medio de los colores ir tras los espíritus que vagan en mi interior para evocar todo lo que me rodea”, explica el pintor Moisés Zamora.


Escríbanos

Sus trazos son gruesos y apretados de tonalidades rojas, negras, grises y naranjas; sus imágenes abstractas muestran equilibrio y armonía en la composición de sus obras, y esas mismas características son las que permiten encontrar una obra pictórica con un atractivo particular, con una espontaneidad que da el sentido de libertad en la creación plástica.
Así es la obra de Moisés Zamora, un joven salvadoreño que con apenas 25 años ha incursionado en la pintura a nivel nacional e internacional y hace sentir con sus obras mucha vitalidad juvenil.
La carga emotiva se puede apreciar en cada uno de sus trabajos, no sólo por la fuerza con que ha plasmado sus trazos, sino también en la expresión fulminante de sus colores, a veces claros y melancólicos, y en ocasiones obscuros e impactantes.

Arte con detalles

“El abstraccionismo refleja esencialmente la metafísica, la intelectualidad como la espiritualidad de la persona contemporánea. Se expresa, se visualiza una idea, una imagen, un sentimiento o un estado del alma. Podría decirse que es la proyección de un objeto visto a través de los ojos interiores de cada uno de nosotros. Mi trabajo es abstracto y busca por medio de los colores ir tras los espíritus que vagan por mi interior para evocar todo lo que me rodea, acción vital que no se limita y está en constate evolución”, manifiesta.
Para él la pintura es su único medio de expresión como ser humano. Es la manera de pensar, de sentir y de comunicarse con los otros, esencialmente cuando en sus cuadros manifiestan la problemática social que vive su parte exterior.

 

Ejemplo de este desahogo interior se encuentra el lienzo “No matarás”, un cuadro satírico y minimista (detalles) en gris que muestra a una sociedad pasiva ante un mundo lleno de violencia.
Como este lienzo abstracto con detalles hay muchos (“Todo y nada”, “Piedra de fuego”, “Estar a salvo no existe”, entre otros) con un alto contenido social. Sin embargo, como dice Zamora, para que sean interpretados son necesarias dos personas: el pintor y el espectador. El artista es el que inicia la creación; el que lo ve es el que la termina.
Cuando esta doble mirada existe, es decir cuando el espectador completa la obra del pintor, el cuadro se hace realidad. Pero son pocos los que en el país comprenden este arte moderno.


“Mis cuadros son la representación de una idea hecha para un público que piensa en forma abstracta. Esta interacción es importantísima. Sin ella no hay arte; no hay más que una persona y no un artista”, afirma Zamora.
A juicio de este pintor, que cotiza sus obras entre $100 a $550, la pintura seguirá su propio camino y por eso no tiene sentido tratar de encauzarla en una dirección determinada. Son más bien los disidentes, aquellos que no hacen más que actuar según su propia inspiración, los que serán esenciales para el futuro.

 

 

Sobre el artista

Este salvadoreño, radicado en San Salvador, nació el 31 de octubre de 1976.
o Muy joven se perfila hacia las artes plásticas e inicia sus estudios autodidactas en esta disciplina a sus 20 años.
o En 1997 se incorpora al Centro Nacional de Artes (CENAR), donde tiene como maestros a Edwin Ayala y a Roberto Quintanilla. Luego pule sus técnicas con la maestra Mayra Barraza, con quien se especializó en dibujo.
o En el 2000 se aventura en el extranjero. Estudia en The Art Students League of New York, donde se termina de formar en pintura y en dibujo.

Reconocimientoso
Segundo lugar XV Palmarés Diplomat, 2000.
Segundo lugar II Congreso de Arte Emergente, Premio Brasil, El Salvador, 1999.
Segundo lugar XVIII Certamen Nacional de Dibujo y Pintura, Zacatecoluca, 1999.
Primer lugar Premio Philips de arte para jóvenes talentos, El Salvador, 1998.

Exposiciones individuales
“Un lado personal”, 2001, Fundación María Escalón de Núñez.
“Imágenes nocturnas”, dibujos 2001, Casa de la Cultura, San Salvador.
“Tonos”, pintura y dibujo, 2000, Galería Torre Molinos, Espreso Café.

Colectivas
Museo de Arte Contemporáneo, Guatemala, 2000.
Universidad Federal do Espíritu Santo (UFES), Brasil, 1999.
Patronato Pro Patrimonio Cultural, 1999.
Fundación María Escalón de Núñez, 1999.
Memorial Da América Latina, Sao Paulo, Brasil, 1998.

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