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Sus trazos son gruesos y apretados de tonalidades
rojas, negras, grises y naranjas; sus imágenes abstractas muestran
equilibrio y armonía en la composición de sus obras, y
esas mismas características son las que permiten encontrar una
obra pictórica con un atractivo particular, con una espontaneidad
que da el sentido de libertad en la creación plástica.
Así es la obra de Moisés Zamora, un joven salvadoreño
que con apenas 25 años ha incursionado en la pintura a nivel
nacional e internacional y hace sentir con sus obras mucha vitalidad
juvenil.
La carga emotiva se puede apreciar en cada uno de sus trabajos, no sólo
por la fuerza con que ha plasmado sus trazos, sino también en
la expresión fulminante de sus colores, a veces claros y melancólicos,
y en ocasiones obscuros e impactantes.
Arte
con detalles
El abstraccionismo refleja
esencialmente la metafísica, la intelectualidad como la espiritualidad
de la persona contemporánea. Se expresa, se visualiza una idea,
una imagen, un sentimiento o un estado del alma. Podría decirse
que es la proyección de un objeto visto a través de los
ojos interiores de cada uno de nosotros. Mi trabajo es abstracto y busca
por medio de los colores ir tras los espíritus que vagan por
mi interior para evocar todo lo que me rodea, acción vital que
no se limita y está en constate evolución, manifiesta.
Para él la pintura es su único medio de expresión
como ser humano. Es la manera de pensar, de sentir y de comunicarse
con los otros, esencialmente cuando en sus cuadros manifiestan la problemática
social que vive su parte exterior.
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Ejemplo de este desahogo interior se encuentra
el lienzo No matarás, un cuadro satírico y
minimista (detalles) en gris que muestra a una sociedad pasiva ante
un mundo lleno de violencia.
Como este lienzo abstracto con detalles hay muchos (Todo y nada,
Piedra de fuego, Estar a salvo no existe, entre
otros) con un alto contenido social. Sin embargo, como dice Zamora,
para que sean interpretados son necesarias dos personas: el pintor y
el espectador. El artista es el que inicia la creación; el que
lo ve es el que la termina.
Cuando esta doble mirada existe, es decir cuando el espectador completa
la obra del pintor, el cuadro se hace realidad. Pero son pocos los que
en el país comprenden este arte moderno.

Mis cuadros son la representación de una idea hecha para
un público que piensa en forma abstracta. Esta interacción
es importantísima. Sin ella no hay arte; no hay más que
una persona y no un artista, afirma Zamora.
A juicio de este pintor, que cotiza sus obras entre $100 a $550, la
pintura seguirá su propio camino y por eso no tiene sentido tratar
de encauzarla en una dirección determinada. Son más bien
los disidentes, aquellos que no hacen más que actuar según
su propia inspiración, los que serán esenciales para el
futuro.
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Sobre
el artista
Este salvadoreño, radicado en
San Salvador, nació el 31 de octubre de 1976.
o Muy joven se perfila hacia las artes plásticas e inicia sus
estudios autodidactas en esta disciplina a sus 20 años.
o En 1997 se incorpora al Centro Nacional de Artes (CENAR), donde
tiene como maestros a Edwin Ayala y a Roberto Quintanilla. Luego pule
sus técnicas con la maestra Mayra Barraza, con quien se especializó
en dibujo.
o En el 2000 se aventura en el extranjero. Estudia en The Art Students
League of New York, donde se termina de formar en pintura y en dibujo.
Reconocimientoso
Segundo lugar XV Palmarés
Diplomat, 2000.
Segundo lugar II Congreso de Arte
Emergente, Premio Brasil, El Salvador, 1999.
Segundo lugar XVIII Certamen Nacional
de Dibujo y Pintura, Zacatecoluca, 1999.
Primer lugar Premio Philips de
arte para jóvenes talentos, El Salvador, 1998.
Exposiciones
individuales
Un lado personal, 2001,
Fundación María Escalón de Núñez.
Imágenes nocturnas,
dibujos 2001, Casa de la Cultura, San Salvador.
Tonos, pintura y dibujo,
2000, Galería Torre Molinos, Espreso Café.
Colectivas
Museo de Arte Contemporáneo, Guatemala, 2000.
Universidad Federal do Espíritu
Santo (UFES), Brasil, 1999.
Patronato Pro Patrimonio Cultural,
1999.
Fundación María Escalón
de Núñez, 1999.
Memorial Da América Latina,
Sao Paulo, Brasil, 1998.
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