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Las serpientes no persiguen a los humanos;
al contrario, huyen de ellos, se esconden, se apartan y le tienen miedo,
pero si estos reptiles se sienten acosados es entonces cuando clavan
sus colmillos a cualquider persona que los moleste.
Es así como el año pasado fueron mordidas 134 personas
y en lo que va de este año, los datos de la Unidad de Epidemiología
del Ministerio de Salud señalan que, hasta septiembre, 146 personas
fueron atacadas por esos reptiles venenosos.
Todas estas personas mordidas fueron atendidas en hospitales públicos,
donde les aplicaron los sueros antiofídicos para salvarlos del
veneno inoculado, o sea introducido en el cuerpo.
Para saber un poco más de ese peligro latente, que se encuentra
arrastrándose en las tierras salvadoreñas, le diremos
que en el país han sido identificadas 57 especies de serpientes
o culebras, de las cuales siete tienen la capacidad de causar envenenamiento
severo al hombre y si la cantidad de veneno inoculado en la mordida
es alta, puede causar la muerte, según la información
escrita por el biólogo Jorge Eduardo Porras Orellana, coordinador
de Biología del Parque Zoológico Nacional.
Las siete especies reconocidas son la serpiente marina, la coral, la
víbora de cascabel, la timbo, el cantil, el tamagás y
el tamagás negro. De estas serpientes o de cualquier otra debe
alejarse, no tocarlas y no molestarlas.
Veneno
y antídoto
El veneno que producen las serpientes son
enzimas que le sirven para cazar y digerir su alimento. Cuando este
veneno es inyectado a los humanos comienza una serie de reacciones desde
las más leves hasta las que producen la muerte.

Los colmillos
de la serpiente se encuentran en el mxilar superior.
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La cascabel, la timbo, el
cantil, el tamagás y el tamagás negro inyectan un veneno
de toxinas hemorrágicas y necrosantes, con lo que produce una
inflamación en la zona mordida, sangramiento, destrucción
de tejidos y choque cardiorrespiratorio. Con este tipo de veneno se
necesita un antídoto llamado polivalente.
La coral y la serpiente marina irrigan un veneno neurotóxico,
con el que ataca el sistema nervioso, causa interferencia en la transmisión
de impulsos nerviosos, da parálisis muscular, paro respiratorio
y por consiguiente un paro cardiovascular.
Para que una persona mordida por un reptil venenoso muera en cuestión
de minutos u horas dependerá de varios factores, como la cantidad
de tóxico inoculado, el lugar de la mordedura entre más
cerca del corazón, más riesgo, la especie de serpiente,
la capacidad de resistencia del individuo y qué tan rápido
ha sido identificada la sierpe para brindarle el tratamiento adecuado
a la víctima.
El tratamiento médico contra el veneno de los ofidios consiste
en aplicar entre cinco o más ampolletas de suero antiofídico,
diluido en 500 mililitros de suero rehidratante.
Cada ampolleta o frasco utilizado cuesta alrededor de 10 ó 12
dólares, comprados al Instituto Clodomiro Picado, de la Universidad
de Costa Rica, el único centro productor del área centroamericana
de sueros antiofídicos.
Este antídoto no es producido aquí por dos razones: la
cantidad de casos son relativamente pocos, y porque el país no
cuenta con los recursos financieros, de equipo, de instalaciones adecuadas
y personal capacitado.
Sería necesaria una inversión millonaria que no
estamos en capacidad de hacer, asegura el doctor Héctor
Mauricio Rudas Burgos, técnico de zoonosis (enfermedades transmitidas
por animales al hombre) del Ministerio de Salud, opinión que
comparte el biólogo Jorge Porras.
Levemente
venenosas
No obstante, en el país hay otras
serpientes que también son ligeramente venenosas
(como avispas grandes), pero que por la cantidad de tóxicos que
acumulan no representan un problema letal para los humanos. Se podría
decir que su veneno es inofensivo en comparación con las siete
que se mencionaron antes.
Entre esas serpientes ligeramente venenosas están
las bejuquillas, de las que hay de color café y las que tienen
un matiz verde. Ambas culebras, en particular la café, son muy
largas y delgadas, y gustan mantenerse en la parte media de la vegetación
más que en el suelo.
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La verde es un poco más
venenosa que la café, pero no causa la muerte entre los humanos.
Sus mordidas pueden crear un fuerte dolor e inflamación local,
y temperaturas en personas con más sensibilidad o alergia.
También están las dos cotinas o guardacaminos (de líneas
amarillas y negro). El veneno de la cotina de cinco rayas (la más
clara en color de las dos especies) posee una sustancia que impide la
coagulación de la sangre, y del punto donde muerde puede emanar
líquido sanguíneo por dos o más horas después
de la mordedura, con bastante molestia local pero sin peligro de muerte.
El libro Historia natural y ecológica de El Salvador, tomo
I menciona de la timbo, el tamagás y la cornís o
toboba (llamada también tamagás de tierra baja) que su
veneno no es muy potente y... puede causar un par de días en
cama con dolor e inflamación local.
No obstante, lo mejor sería que usted tome sus propias medidas
de seguridad, como utilizar botas cuando ande en el campo o zonas rústicas,
antes de mover un arbusto o un tronco utilice un palo, fíjese
por donde camina, pone las manos o se sienta.
Y si aun así lo muerden, la recomendación del doctor Rudas
Burgos es que no importa si es culebra venenosa o no tiene que buscar
ayuda para que lo lleven a un hospital, para que lo atiendan lo más
rápido posible, de lo contrario esa mordedura podría arrastrarlo
a una muerte segura.
Venenosas
pero útiles
Las serpientes y las culebras tienen una vital importancia en en el
reino animal, ya que juegan el papel de controladoras para disminuir
la propagación de roedores silvestres, asegura el biólogo
Jorge Porras.
De ahí surge la necesidad de que existan, de lo contrario los
campos agrícolas se verían inundados, no sólo de
pequeños roedores, sino también de chapulines y otras
plagas que dañan los cultivos; además de que algunas culebras,
como el coral falso, se comen a las serpientes que son venenosas.
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