28 de octubre de 2001

Aunque las serpientes sólo atacan para defenderse o para alimentarse, por accidente 279 personas fueron mordidas entre el 2000 y el 2001, según datos de la Unidad de Epidemiología del Ministerio de Salud.


Escríbanos

Las serpientes no persiguen a los humanos; al contrario, huyen de ellos, se esconden, se apartan y le tienen miedo, pero si estos reptiles se sienten acosados es entonces cuando clavan sus colmillos a cualquider persona que los moleste.
Es así como el año pasado fueron mordidas 134 personas y en lo que va de este año, los datos de la Unidad de Epidemiología del Ministerio de Salud señalan que, hasta septiembre, 146 personas fueron atacadas por esos reptiles venenosos.
Todas estas personas mordidas fueron atendidas en hospitales públicos, donde les aplicaron los sueros antiofídicos para salvarlos del veneno inoculado, o sea introducido en el cuerpo.
Para saber un poco más de ese peligro latente, que se encuentra arrastrándose en las tierras salvadoreñas, le diremos que en el país han sido identificadas 57 especies de serpientes o culebras, de las cuales siete tienen la capacidad de causar envenenamiento severo al hombre y si la cantidad de veneno inoculado en la mordida es alta, puede causar la muerte, según la información escrita por el biólogo Jorge Eduardo Porras Orellana, coordinador de Biología del Parque Zoológico Nacional.
Las siete especies reconocidas son la serpiente marina, la coral, la víbora de cascabel, la timbo, el cantil, el tamagás y el tamagás negro. De estas serpientes o de cualquier otra debe alejarse, no tocarlas y no molestarlas.

Veneno y antídoto

El veneno que producen las serpientes son enzimas que le sirven para cazar y digerir su alimento. Cuando este veneno es inyectado a los humanos comienza una serie de reacciones desde las más leves hasta las que producen la muerte.

Los colmillos de la serpiente se encuentran en el mxilar superior.

 

La cascabel, la timbo, el cantil, el tamagás y el tamagás negro inyectan un veneno de toxinas hemorrágicas y necrosantes, con lo que produce una inflamación en la zona mordida, sangramiento, destrucción de tejidos y choque cardiorrespiratorio. Con este tipo de veneno se necesita un antídoto llamado polivalente.
La coral y la serpiente marina irrigan un veneno neurotóxico, con el que ataca el sistema nervioso, causa interferencia en la transmisión de impulsos nerviosos, da parálisis muscular, paro respiratorio y por consiguiente un paro cardiovascular.
Para que una persona mordida por un reptil venenoso muera en cuestión de minutos u horas dependerá de varios factores, como la cantidad de tóxico inoculado, el lugar de la mordedura —entre más cerca del corazón, más riesgo—, la especie de serpiente, la capacidad de resistencia del individuo y qué tan rápido ha sido identificada la sierpe para brindarle el tratamiento adecuado a la víctima.
El tratamiento médico contra el veneno de los ofidios consiste en aplicar entre cinco o más ampolletas de suero antiofídico, diluido en 500 mililitros de suero rehidratante.
Cada ampolleta o frasco utilizado cuesta alrededor de 10 ó 12 dólares, comprados al Instituto Clodomiro Picado, de la Universidad de Costa Rica, el único centro productor del área centroamericana de sueros antiofídicos.
Este antídoto no es producido aquí por dos razones: la cantidad de casos son relativamente pocos, y porque el país no cuenta con los recursos financieros, de equipo, de instalaciones adecuadas y personal capacitado.
“Sería necesaria una inversión millonaria que no estamos en capacidad de hacer”, asegura el doctor Héctor Mauricio Rudas Burgos, técnico de zoonosis (enfermedades transmitidas por animales al hombre) del Ministerio de Salud, opinión que comparte el biólogo Jorge Porras.

Levemente venenosas

No obstante, en el país hay otras serpientes que también son “ligeramente venenosas” (como avispas grandes), pero que por la cantidad de tóxicos que acumulan no representan un problema letal para los humanos. Se podría decir que su veneno es inofensivo en comparación con las siete que se mencionaron antes.
Entre esas serpientes “ligeramente venenosas” están las bejuquillas, de las que hay de color café y las que tienen un matiz verde. Ambas culebras, en particular la café, son muy largas y delgadas, y gustan mantenerse en la parte media de la vegetación más que en el suelo.

 

La verde es un poco más venenosa que la café, pero no causa la muerte entre los humanos. Sus mordidas pueden crear un fuerte dolor e inflamación local, y temperaturas en personas con más sensibilidad o alergia.
También están las dos cotinas o guardacaminos (de líneas amarillas y negro). El veneno de la cotina de cinco rayas (la más clara en color de las dos especies) posee una sustancia que impide la coagulación de la sangre, y del punto donde muerde puede emanar líquido sanguíneo por dos o más horas después de la mordedura, con bastante molestia local pero sin peligro de muerte.

El libro “Historia natural y ecológica de El Salvador, tomo I” menciona de la timbo, el tamagás y la cornís o toboba (llamada también tamagás de tierra baja) que “su veneno no es muy potente y... puede causar un par de días en cama con dolor e inflamación local”.
No obstante, lo mejor sería que usted tome sus propias medidas de seguridad, como utilizar botas cuando ande en el campo o zonas rústicas, antes de mover un arbusto o un tronco utilice un palo, fíjese por donde camina, pone las manos o se sienta.
Y si aun así lo muerden, la recomendación del doctor Rudas Burgos es que no importa si es culebra venenosa o no tiene que buscar ayuda para que lo lleven a un hospital, para que lo atiendan lo más rápido posible, de lo contrario esa mordedura podría arrastrarlo a una muerte segura.

Venenosas pero útiles

Las serpientes y las culebras tienen una vital importancia en en el reino animal, ya que juegan el papel de controladoras para disminuir la propagación de roedores silvestres, asegura el biólogo Jorge Porras.

De ahí surge la necesidad de que existan, de lo contrario los campos agrícolas se verían inundados, no sólo de pequeños roedores, sino también de chapulines y otras plagas que dañan los cultivos; además de que algunas culebras, como el coral falso, se comen a las serpientes que son venenosas.

Seis de algunas de las serpientes venenosas de El Salvador

Coral verdadero

Víbora castellana o cantil.

Timbo.

Tamagás negro.

 

Víbora de cascabel.

 

Serpiente marina.

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