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La
imagen minuciosa está completamente alejada del
trabajo de Olivier Dautais, quien considera que sus
obras son sencillas, flexibles y que surgen de la improvisación,
caracte-
rísticas de las que nacen cosas y seres humanos
de una manera muy particular.
A
simple vista, las pinturas de Dautais representan figuras
amorfas; sin embargo, para este francés, los
trazos no sólo quieren representar hombres, mujeres
o niños, también hay un reflejo de estados
anímicos.
Pero algo curioso al usar colores luminosos, como el
rojo, el anaranjado o el amarillo, es que no tienen
ningún significado; han sido colocados según
el estado anímico de su creador y en última
instancia por un capricho que busca satisfacer el sentido
de la vista.
Por eso no podríamos precisar si un rojo significa
la violencia, la sangre, la muerte o la vida; ni tampoco
que el blanco tiene el sentido de la pureza o la virtud,
ni mucho menos que el color negro esté relacionado
con la maldad. Simplemente son utilizados cuando un
color aburre y busca sustituirlo por otro.
Al ver la pintura de Olivier, cualquiera pensaría
que allí no hay esfuerzo de trabajo y que es
algo simplista; sin embargo, cada cuadro de este joven
francés está cargado de mucha energía,
de una búsqueda interior que ha evolucionado
gracias a la experimentación, el esfuerzo y el
paciente desarrollo de pintar.
Es de aclarar que Olivier Dautais no pinta sólo
por pintar; su trabajo tiene un propósito y es
el de satisfacer sus necesidades espirituales, donde,
aunque parezca contradictorio, de la misma improvisación
nace una cuidadosa selección de las formas hasta
hallarle el punto exacto de lo que quiere transmitir.
Experiencia
enriquecedora
Desde
hace un poco más de ocho meses, Olivier llegó
al país sin importarle no saber hablar español
y con un poco de temor por el alto índice de
criminalidad.
Desde su arribo a El Salvador, Olivier se ha entregado
de lleno a la pintura, estableciendo su estudio en su
apartamento, en donde pasa horas con los pinceles y
el óleo, y es que esa relativa soledad le ha
permitido trabajar más y mejor buscando el perfeccionamiento
de su estilo.

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Olivier
Dautais se graduó de bachiller en arquitectura,
edición y decoración (para el teatro)
en 1992, luego estudió en la Escuela Superior
de Arte de Estrasburgo, Francia, desde 1992 hasta 1998,
donde estudió el dibujo, la escultura, la fotografía,
el grabado, la cerámica, el fresco y la fundición
de bronce.
Desde 1996, Dautais se dedicó esencialmente a
la pintura, tratando de formar, con una disposición
flexible, de exigencia y de improvisación, las
imágenes del cuerpo humano, de hecho generalmente
la mujer.
En
sus propias palabras, Olivier establece que las
posturas de aquellos cuerpos aparecían más
que todo sencillas y dignas, y las situaciones, poco
elocuentes, no ofrecen ningún detalle notable:
una o algunas personas están en un paisaje.

Para
comprender mejor las obras de Dautais es necesario ver
las imágenes en su totalidad; no hay que buscar
detalles, porque según el francés de 26
años, trabajo con una preocupación
constante e inmediata del conjunto, por lo tanto
no es sólo de observar la silueta humana o las
pinceladas furtivas; es primordial ver toda la composición.
No se puede negar que sus pinturas son muy diferentes
a las que estamos acostumbrados a ver; no obstante,
Olivier asegura que sus cuadros han tenido una crítica
positiva en las exposiciones que ha montado, una de
ellas en la Alianza Francesa, realizada del 23 de marzo
al 15 de mayo, y la otra en el Liceo Francés,
en Santa Tecla, el pasado febrero.
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