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La
Pancha carga la imagen desde el barrio La Cruz hasta la
iglesia de la localidad, ubicada en el barrio Santa Lucía.
¿Quién no conoce en Suchitoto
a la Panchita? Su escandaloso rebuznar y su terquedad no
son las razones de su prestigio, menos sus grandes orejas y barriga.
Esta burra ha logrado conseguir el cariño de los lugareños
a fuerza de lomo.
Así es. A ella le toca cargar cada Domingo de Ramos (día
que la Iglesia conmemora la entrada triunfal del Nazareno a Jerusalén)
la imagen de Jesús.
El Domingo de Ramos es el único día que se le pone
lazo a la Panchita. Le cortamos el pelo, la bañamos, le ponemos
montura y la adornamos con flores para que vaya bien bonita a cargar
el santo. A ella le encanta andar con la imagen de Jesús ese
día; no molesta durante todo el recorrido, pese a que se revientan
muchos cohetes y hay bastante gente, explica María Aguilar,
hija del dueño de la bestia.
¿Y qué pensaban, que no tiene nada de terquedad? Claro
que la tiene. Terminado su recorrido frente a la iglesia principal,
ubicada en el barrio Santa Lucía, congela por unos minutos sus
cascos solo para bajar al Colocho.
Estando en el piso el Nazareno, la asna comienza a mover sus desgastadas
herraduras como señal para que le suelten la rienda. Los feligreses,
conocedores de lo que quiere la Pancha, le quitan el lazo
y la montura. Y así la bestia sale como un disparo por las calles
empedradas de la localidad.
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Dónde
vive
Suchitoto es un municipio del departamento de Cuscatlán.
La cabecera municipal donde se puede encontrar a la Pancha está
situada a 390 m.s.n.m , a 26 kilómetros al norte de la
ciudad de Cojutepeque.
La asna se pasea por los barrios La Cruz, Concepción, San
José, El Calvario, Santa Lucía y El Centro.
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Cómo
llegó a Suchitoto
Cargar la imagen en una
bestia tiene su historia. La primera vez que se hizo en Suchitoto fue
en 1980. El promotor de esta actividad fue don Matilde Aguilar, miembro
de la Fraternidad del Nazareno, a quien se le ocurrió montar
a Jesús en su caballo Pinto y hacer el recorrido
por el pueblo.
Tanta fue la alegría y el fervor religioso de los suchitotenses
de pasear la imagen en el Pinto que decidieron ponerle montura
al siguiente año para celebrar con júbilo la venerada
fecha. Sin embargo, esta costumbre se vio truncada: el caballo se enfermó
y fue vendido.
Pasó una década y la bestia no fue sustituida. La celebración
de la Semana Mayor continuó, solo que esta vez los cascos del
Pinto fueron sustituidos por cuatro pares de pies, turnados
cada quince minutos.
Ante las súplicas de la gente de mantener la tradición
de pasear a Jesús en una bestia, mi papá decide recorrer
varios tiangues en búsqueda de una mula. Llegó a Aguilares
y allí encontró a la Panchita, comenta María.
Y es que a don Matilde se le encomendó llevar una asna. Esa era
la misión, porque en la Biblia (Mateo, 21,1-11) está escrito
de esa manera: que un animal de la familia a la que pertenece la Pancha
carga al Venerado. Fue así que en 1992 se compra en 800 colones.
Cayó
presa
Desde entonces, este animal deambula por
Suchitoto sin que nadie le ponga lazo. Ella es considerada la
burra del pueblo. Si alguien desea llevársela ya
se la robaron en dos ocasiones posee carta de venta. Y si no es
entregada, los feligreses toman la justicia por su propia cuenta.
La burra se ha convertido en una tradición. Ella camina
por todo el pueblo. Si llega a la puerta de cualquier casa o visita
el mercado se le tiene que poner un huacal con agua, maíz, pan,
cáscaras de guineo y verduras. Ella no es exigente; de todo come,
sostiene Candelaria Rodríguez, de 80 años, quien posee
un puesto de verduras en el mercado municipal.
Pero la fama de andariega, de mansa, de coqueta, de comilona y de barrigona
no fue suficiente en sus primeros años en el pueblo. La Pancha
fue encarcelada (atada a un poste) por dos años consecutivos
por miembros de la alcaldía (1994), pues en uno de los reglamentos
de la comuna se estipula que los animales no deben andar sueltos por
las calles.
Pasadas las 72 horas, la burra fue devuelta a don Matilde cuando canceló
50 colones de multa, y se le aconsejó que la mantuviera amarrada
o en un potrero y no en la calle.
Ante la testarudez de la burra por aceptar el lazo fue arrestada por
tercera ocasión. Esta vez la fraternidad y los feligreses pusieron
el grito en el cielo; hablaron con representantes de la comuna y llegaron
a un acuerdo: que la Pancha es del pueblo,
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no tiene que ser encarcelada, porque tiene una misión especial:
cargar la imagen de Jesús en Semana Santa.
Rondar al santo en
una mula por las principales calles de Suchitoto es una actividad religiosa
que tiene más de una década. Por esta razón, a
la Pancha no le falta nada y por donde quiera que rebuzne,
allí está la gente esperándola con agua, comida
y cariño.

El
Pinto fue la primera bestia
que cargó la imagen.

En
1992 la Panchita carga por
primera vez al Nazareno.
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