28 de abril 2002



Lo más significativo del libro es conocer el caso de su autora Louise L. Hay.
Ella fue prisionera de un cáncer en la zona vaginal, pero con un poco de
esfuerzo mental logró liberarse de la enfermedad.




Cuando tenía cinco años fui violada por un borracho de la colonia. Cuando asistía a una fiesta de la escuela todos me hacían de menos porque llegaba mal vestida. Nunca recibí halagos ni frases de cariño de parte de nadie”. Esa es parte de la vida que narra la escritora en un capítulo de su libro.
Detalla como esa forma de vida le provocó frustraciones y resentimientos con toda la gente. Pero también demuestra como años más tarde descubrió la forma de romper esas cadenas de amargura que la ataron por mucho tiempo.
Para salir del abismo, Louise comenzó por acabar con el resentimiento que sentía hacia sus progenitores. En su mente se fue tejiendo una nueva forma de pensar, descubrió la grandeza del amor, el perdón y terminó siendo una persona de sentimientos positivos.
Pero la historia de la autora es sólo una pequeña parte del libro. En la mayoría de los capítulos se trata de dar un mensaje: “Usted es mucho más que su mente”. La escritora demuestra con argumentos claros que los padecimientos físicos y mentales tienen su guarida en los pensamientos.
No importa que su pasado esté marcado por la violencia, la infidelidad, el alcoholismo o la drogadicción. Para todos los males que aquejan a las sociedades actuales existe una cura que no está en las farmacias ni en los hospitales; está en la mente.
“Yo no sirvo para nada”, “nunca encontraré un buen trabajo”, “nadie me quiere” son sólo algunas de las frases que los derrotados se repiten a cada instante. Esas formas de pensar se vuelven en directrices de nuestras vidas y llegan, incluso, a condicionar el futuro.
“Mi nariz es muy grande”, “estoy muy gorda”, “quisiera ser como una modelo” son otras de las quejas que las jóvenes se repiten todos los días, sin percatarse de que la vida está llena de cosas lindas que jamás perciben porque se concentran en sus defectos.
Las enfermedades físicas también pueden sanarse a través de los cambios de mentalidad. Louis da el testimonio de como logró curarse de un cáncer en la zona vaginal sólo con la ayuda de un terapeuta y con la destrucción de los resentimientos que la habían perseguido desde que era niña.
Al abrir el libro, el lector se encuentra con una terapeuta que da consejos a lo largo de una sesión, donde puede descubrir sus errores y encontrar un sendero para enmendarlos.
 


Ficha técnica

Obra: Usted puede sanar su vida.
Autora: Louise L. Hay.
País: Estados Unidos.
Paginas: 230.
Precio: $12.95.
De venta: en librería La Casita.

Ejercicios como verse al espejo y repetirse de forma continua “yo me amo” o “soy una persona bella” son recomendados por la autora.
Louise enseña que amarnos a nosotros mismos es la clave principal del éxito. No reprocharse por los errores cometidos en el pasado, sino al contrario, aprender de ellos para no volver a cometerlos es otra de las cosas que ayudan para fortalecer nuestra mente con pensamientos positivos.
Los diferentes capítulos del texto inician con una afirmación y se cierran con un mensaje positivo. “Estoy aprendiendo a convertir el día de hoy en un placer”. “Todo está bien en mi mundo”, finalizan algunos apartados.
La mente es el arma principal de una persona. Ella puede permitir que nuestra vida se convierta en un colorido y verde jardín o en desierto árido y espinoso. La clave está en saber dominar esa arma de doble filo, y aprender a hacerlo requiere de empeño y de mucha dedicación.
El libro “Usted puede sanar su vida” pondrá frente a sus ojos las soluciones para alcanzar el éxito. De su disposición y de sus ganas de cambiar depende la efectividad de los consejos. Eso recalca la autora.

 

Un café

Scarlett Orioli

Hoy entré a una cafetería
a beberme un café
y a embriagarme con cada sorbo,
y repentinamente
el pasado me atacó en ese momento.
Fue imposible detener mis lágrimas
que caían sobre mi café;
te bebía con sabor amargo.
Te bebía con dulzura,
te bebía con desesperación,
te bebía como mi droga favorita,
te bebía con desahogo.
Hoy te recordé mil veces
cuán loco fue nuestro amor.
Un café fue el comienzo,
un café fue el final.

Cita con la muerte

Luis Antonio Chávez

¿Quién dijo
que aquí no almorzó la muerte?
Es cierto
nosotros sentimos su taconeo
le jineteamos
le convidamos
aceptamos el reto
pero ella
¡por Dios!
olvidó la cita...

Enfermedades
¿mentales?


Dolor: culpa, deseo de castigo.
Artritis: sensación de no ser amados, críticas, resentimientos.

Asma:
amor que sofoca, incapacidad de respirar solo, sensación de ahogo, llanto reprimido.

Cáncer:
herida profunda, sentimiento que se arrastra, carga de odios.

Bronquitis:
dificultades en el medio familiar, discusiones, gritos.

Colesterol:
obstrucción de los canales del júbilo, miedo de aceptar la alegría.

Colitis:
padres demasiado exigentes, miedo a la opresión y a la derrota.
Vaginitis: enfado con la pareja, culpa sexual, castigo de sí misma.

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