|

Unas flores adornan hoy su tumba y las lágrimas
de su esposa parecieran regarlas cada vez que la visita. El mes pasado,
Francisco Quintanilla cumplió un año de haber fallecido
a causa de cáncer de pulmón.
Durante 45 años de su vida fue fumador. Nunca sintió molestias
sino hasta que seis meses antes de morir consultó por fuertes dolores
en la espalda. Visitó médicos y se hizo exámenes,
pero nada le revelaron.
Un día de tantos, el dolor lo venció e ingresó a
un hospital privado de San Salvador. Allí le practicaron infinidad
de exámenes de pulmones y un TAC (tomografía axial computarizada)
que revelaron cáncer crónico en ambos pulmones.
Cuando Francisco supo lo de su cáncer dejó de fumar y se
mantuvo con la esperanza de vencerlo mediante las quimioterapias a las
que se sometió durante cinco meses y otros tratamientos, pero todo
fue en vano. Murió en el hospital un día en el que esperaba
que le removieran mucosa de un pulmón.
Su esposa, Margarita, quien acostumbraba a fumar un cigarro todas las
noches, ha quedado temerosa de adquirir la terrible enfermedad y no fuma
más. Tanto ella como sus hijos no están afectados. Lo dijeron
unos exámenes de pulmón que se les practicaron.
Francisco es ahora uno de los tantos ex-fumadores que yacen bajo tierra,
uno de los aproximadamente 5,000 que mueren cada año como consecuencia
de enfermedades relacionadas directamente con el tabaquismo.
Francisco Quintanilla murió sin saber que cada exhalada de humo
que expelía cuarenta veces al dia significaba la liberación
de más de 4,000 componentes tóxicos que ingresaban a sus
pulmones y sangre, entre ellos el alquitrán, un hidrocarburo que
produce cáncer.
"En El Salvador el tabaquismo es grave, aunque no tengamos cifras
que reflejen su dimensión", apunta el neumólogo Víctor
Manuel Castro Gómez.
Sin embargo, hace unos años el doctor Rafael Lara investigó
este fenómeno y descubrió que cada minuto muere un salvadoreño
a causa de una enfermedad relacionada con el consumo de tabaco.
Asociación
directa
"Existe relación
causa-efecto entre tabaco y aparecimiento de enfermedades como cáncer
y de tipo cardíaco. En nuestro país todas las investigaciones
han demostrado que hay relación entre tabaco y cáncer de
pulmón y de matriz", explica la doctora Lilian Choto de Parada,
coordinadora de la Clínica de Tabaco del ISSS.
Entre los casos de tumores cancerígenos registrados en el Hospital
de Oncología del ISSS se encontró que el cáncer de
pulmón ocupaba el sexto lugar de entre 147 tipos de cáncer
allí atendidos y que la enfermedad pulmonar obstructiva crónica
continúa siendo la segunda causa de consulta a nivel de especialistas.
Se ha comprobado que un fumador activo tiene un 40% más riesgo
de contraer cáncer de pulmón, porque está aspirando
directamente el alquitrán, pero además absorbe otras sustancias
nocivas como el monóxido de carbono (que produce la mala oxigenación
en las arterias del organismo) y la nicotina (que produce la adicción).
Por eso la doctora de Parada dice que el consumo de tabaco es además
la causante única de la tercera parte de las enfermedades cardiovasculares
que registra el ISSS, independiente de que la gente padezca arterioesclerosis,
hipertensión, etc.
El doctor Raúl Armando Palomo dice que para el Ministerio de Salud,
el tabaquismo representa un problema de salud muy importante porque está
asociado con el incremento de casos de cáncer (entre ellos el de
pulmón) y de enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas,
que se ubican entre las primeras causas de morbilidad y mortalidad en
El Salvador.
Según este funcionario, estimaciones epidemiológicas recientes
en nuestro país apuntan que más del 30% de la población
en general consume tabaco, que la frecuencia en los hombres es mayor y
que cada fumador salvadoreño puede estar consumiendo más
de 1,000 cigarrillos cada año. Pero
la escasa o la nula información y prevención sobre los efectos
de esta adicción a la que accesa quizá la mayoría
de fumadores salvadoreños los hace ignorar que se están
matando a pausas.
Trinidad Ramos, residente en el municipio de San Gerardo (San Miguel),
es una de ellas. Tiene cuarenta años y veinte de fumar. Ella está
convencida de que el consumo de tabaco no es dañino porque nunca
ha sentido molestias. Así transcurre el tiempo y aunque no es una
fumadora compulsiva, dice incrementar sus cuatro cigarrillos al día
cada vez que está malhumorada.

|
|
Como Trinidad, muchos están fumando
por placer, sin percatarse siquiera de que con su humo afectan a quienes
le rodean; incluso hasta ignoran prohibiciones de "No fumar"
en ciertos lugares.
En un restaurante de comida rápida, una mujer de unos 40 años
fumaba tranquilamente y muy próxima a un rótulo que decía
"Gracias por no fumar", a poquísimos metros de las "Mesas
para fumadores" y de unos niños que comían junto a
su madre.
Se dice que el humo del cigarrillo se extiende un kilómetro a la
redonda, por eso propugnan que se prohíba fumar en espacios cerrados
y públicos. Pero en este país también hay miles de
fumadores pasivos (no fumadores, pero expuestos al humo constante), que
tienen un 35% más de riesgo de padecer cáncer de pulmón
que la población en general.

Fumadores
pasivos
Según neumólogos, los hijos
y las esposas de fumadores son por lo general asmáticos y consultan
frecuentemente por problemas respiratorios porque aspiran el humo dentro
de sus hogares.
"Tengo 22 años de ser fumadora pasiva", afirma Marta
Lila Turcios, cuyo marido ha pasado 51 de sus 63 años fumando tres
cajetillas (60 cigarrillos) diarias dentro de su casa. "Vivía
acostumbrada al humo hasta que me enfermé de bronquitis debido
al humo del cigarro", dice esta mujer.
Mientras Marta Lila recae con bronquitis, su marido sigue fumando. Ella
-y no él- se ha inscrito en la clínica de tabaquismo del
ISSS para informarse sobre los efectos nocivos del tabaco y de las experiencias
de ex-fumadores para trasladárselas a su esposo.
"Mi marido -dice ella- no acepta que es un adicto; dice que dejará
el vicio cuando él quiera. Ni la infección bronquial crónica
que padece a causa del cigarro lo ha convencido".
Y es que dejar el vicio del cigarrillo no es fácil, aun cuando
sean conscientes o no de que están afectando a otros. Se ha encontrado
que todo fumador desea vencer el tabaquismo, pero no todos lo logran.
Muchos que interrumpen abruptamente su adicción sufren el síndrome
de privación o abstinencia. Comparado con la goma del alcohólico
o la "cruda" del adicto a la cocaína u otra droga, enfrentan
períodos de agresividad, sudoración en las manos, ansiedad,
palpitaciones e insomnio.
La doctora de Parada dice que lo ideal es la suspensión abrupta
del cigarrillo, pues por el hecho de ser una adicción (catalogada
así desde 1960) debe ser cortada de raíz, pero todo depende
de factores emocionales y de la intención de dejar el vicio.
Por eso, la clínica de tabaco del ISSS atiende mediante dos sesiones
semanales a unos doce pacientes que se han decidido a dejar el cigarrillo
y donde aprenden de la experiencia de ex-fumadores. Aunque tienen la asistencia
de una neumóloga, un siquiatra, una sicóloga clínica
y una trabajadora social, la terapia grupal es la base de su rehabilitación.
¿Por
qué fuman?
Si está comprobado científicamente
el efecto dañino del tabaquismo en la salud, ¿qué
motiva a tantos en el mundo a absorber un humo tan venenoso?Una poderosa
razón es la nicotina, que les produce adicción y actúa
de manera rápida en el organismo. La doctora de Parada dice que
el humo del cigarrillo sólo necesita de milésimas de segundos
para llegar a los bronquios y de seis segundos para alcanzar el cerebro.
La doctora Marina de Estrada, sicóloga clínica, dice que
se ha aceptado que hay un factor hereditario, pero que es el medio el
que modifica al individuo, porque puede tener un gen, pero que puede dejarlo
escondido y tener una vida libre de la adicción al tabaco.
"La adicción comienza en la adolescencia. En nuestro medio
(ocurre) antes de esta etapa y generalmente por imitación a sus
padres y abuelos y que lo hacen por pertenencia a grupos, porque les da
categoría", afirma la doctora de Estrada.
Cuando la adicción comienza en la etapa adulta, según la
sicóloga, es para calmar temores, ansiedad y hasta un problema
familiar, pero todo es resultado de lo que aprendieron en sus hogares
donde si era permitido fumar integró el cigarrillo a su vida como
algo natural.
Para la doctora de Estrada, la publicidad de marcas de cigarrillos también
aliena porque a los jóvenes les proyecta antivalores, como el que
están alegres, que son capaces de integrar grupos, pero es un falsa
imagen porque a la larga les produce daños a nivel orgánico,
entorpece su buen rendimiento académico y afecta las respuestas
motoras.
"La gente se autoengaña... Lo que pasa es que como el cigarrillo
es una droga lícita, aceptada socialmente... entonces la gente
no le teme... El cigarrillo es cinco veces más adictivo que la
cocaína por su contenido de nicotina.
|
|

Esto no lo dicen los anuncios publicitarios",
opina la doctora de Estrada.
Se calcula que en el país se consumen anualmente más de
40 millones de cajetillas de cigarros, una parte de ella comercializada
ilegalmente. Y muchos coinciden en que este consumo es por efectos publicitarios.
El doctor Castro Gómez dice que la publicidad de los cigarrillos
trabaja de manera subliminal, inquisidora y permanente, que el cuerpo
humano no puede resistir.
Para la doctora de Estrada, está claro que "pelear contra
la influencia de la publicidad es (como) hacerlo contra un monstruo bien
fuerte", pero que los padres pueden contrarrestarla al dar ejemplo
a sus hijos de conductas no adictivas.
La doctora de Parada asegura que se debe insistir en la protección
a los niños y jóvenes, evitando que la publicidad de marcas
de cigarrillos les induzca a fumar, que no se vendan cigarros sueltos
ni en cajetillas que contengan menos de veinte unidades, que no se regalen
muestras del producto y no se patrocine con estos productos actividades
culturales y deportivas y que a cambio se implementen programas nacionales
de prevención y curación, porque simplemente no los hay.
Las voces contra el tabaquismo en el país cobran mayor fuerza a
medida que se acerca la celebración del Día Mundial sin
Tabaco. Mediante charlas, conferencias y diversos actos públicos
se intentará apelar a la conciencia del fumador, de legisladores
y de quienes toman decisiones, pero... ¿y después?
No
hay leyes
El neumólogo Víctor Manuel
Castro Gómez cree que en el nuevo Código de Salud sólo
hay esbozos, pero que la legislación para controlar el consumo
de cigarrillos está incipiente.
El doctor Raúl Armando Palomo dice que actualmente se revisa la
legislación existente en el Código de Salud relativa a los
controles y a las regulaciones del consumo y publicidad del tabaco, y
entre otras acciones para combatir los efectos negativos del tabaquismo
están elaborando estrategias de prevención e información,
orientadas principalmente a niños y jóvenes.
Varios neumólogos y ex-fumadores opinan que las leyes salvadoreñas
deben ser más drásticas para prevenir el fumado en la adolescencia
y en la juventud, y proteger a los fumadores pasivos.
En junio de 1995, el Centro para la Defensa del Consumidor (CDC) presentó
a la Asamblea Legislativa un anteproyecto de Ley de Protección
a la Salud de los Fumadores Pasivos que aún no ha sido estudiada.
Entre otros puntos, la propuesta contiene regulaciones a la publicidad
de cualquier producto derivado del tabaco y restricciones a los fumadores
activos y a la venta de productos derivados del tabaco.
"En América Latina, sólo en El Salvador y en Haití
no hay leyes de control...", dice la doctora de Parada, quien es
de las que opinan que ante este vacío legal, los jóvenes
accesan libremente a esta droga y que -como está comprobado- si
inician el fumado entre los 13 y los 20 años, un 67% de ellos será
adicto cuando sea adulto.

Situación
mundial
Uno de cada tres individuos fuma en el mundo y se cree que para el 2025
habrá un incremento a 1,600 millones de fumadores.
En América Latina existen unos 95 millones de fumadores mayores
de 15 años.
Al año mueren en el mundo unos dos millones de personas como consecuencia
directa del tabaco.
Un 90% de la población mundial comienza a fumar antes de los 20
años, lo que demuestra que la adicción entre niños
y adolescentes va en aumento. Sólo en América Latina, el
75% de los fumadores inició entre los 14 y los 17 años.
De seguir ese ritmo, alrededor de 250 millones de los niños que
están vivos en el mundo hoy morirán a causa del tabaco.
Cada cigarrillo consumido acorta 55 minutos a la vida del fumador.
El tabaquismo es considerada la primera causa prevenible de muerte prematura
en el mundo.
|