27 de mayo de 2001

¿Cómo surge la idea de crear pescaditos de oro, muertos errantes, gitanos, alquimistas, coroneles solitarios, vírgenes deslumbrantes y pestes de banano? Esto y más revela el libro "Tras las claves de Melquíades", la historia de "Cien años de soledad", escrito por Eligio García Márquez.


Escríbanos

¿Quién no recuerda la magia de "Cien años de soledad", el quinto libro de la cosecha del colombiano Gabriel García Márquez, con el que hechizó a millones de lectores alrededor del mundo al narrar la vida de 69 personajes distribuidos en seis generaciones a lo largo de un siglo?
Recordar a este escritor es traer al pensamiento a Macondo, aldea de veinte casas construidas de barro y caña brava a la orilla de un río de aguas diáfanas.
Ahora este realismo mágico se descubre con "Tras las claves de Melquíades", escrito por Eligio, el hermano menor de Gabriel García Márquez, también orgulloso de ganar en 1982 el premio Nobel de Literatura.
Tras las claves de Melquíades es un reportaje de 630 páginas que su autor comenzó a escribir en 1996. En él describe cómo nació el mundo mítico de "Macondo", nombre tomado de una finca de banano de la región natal del Gabo.
Eligio relata que su hermano escribió esta famosa obra cuando tenía 40 años y que tardó cerca de doce meses en concluirla. La primera frase de "Cien años de soledad" en boca del coronel Aureliano Buendía y que reza "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento..." nació en un hotel de Acapulco (México), donde pasaba unas vacaciones.
Este párrafo inicial figura como un homenaje al escritor Juan Rulfo, pues la frase es muy semejante a una que el mexicano usó en Pedro Páramo: "El padre Rentería se acordaría muchos años después de la noche en que la dureza de su cama lo tuvo despierto y después lo obligó a salir. Fue la noche en que murió Miguel Páramo".
Eligio pone al desnudo cómo en la localidad bananera de Aracataca (costa caribeña), su padre llega de telegrafista y enamora a la que sería su madre, Luisa Santiaga. El sitio también trae especial recuerdo al ser donde su hermano Gabriel recibe en sus primeros diez años la influencia de su abuela Tranquilina Iguarán.
Este efecto materno obliga a Gabriel a narrar historias como las que contaba su abuela Tranquilina. Y así nace la idea de crear la novela por la que desfilan las seis generaciones de los Buendía.

 

Ficha técnica

Título: Tras las claves de Melquiades
Publicación:
3/2001
Autor:
Eligio García Marquez
Páginas:
632
Precio:
$19.00, ¢166.25
A la venta en: Editorial Norma, Tel. 260-0173

Otra de las claves descifradas por el hermano del premio Nobel es el auténtico trabajo de alta alquimia desarrollado por Melquíades en el laboratorio de los Buendía para convertir los metales en oro. (Este personaje fue retomado por Gabo del vidente Nostradamus).
También de la tía que tejió su propia mortaja (Amaranta Úrsula), la hermana de su abuela, que se convierte en amante de uno de los tantos Aurelianos (Petra Cotes), o Rebeca, la joven que comía tierra de las matas, basada en Margarita, la hermana del novelista.
Los datos más crudos revelados de esta obra están reflejados en los trenes bananeros cargados de cadáveres listos a ser lanzarlos al mar tras la "masacre de las bananeras" en 1928.

 

La matanza ocurrió en las tierras de Macondo, finca de ricos, comprada más tarde por la compañía estadounidense "United Fruit", que manejaba repúblicas bananeras y cuyos intereses eran defendidos por fragatas de Estados Unidos atracadas frente a la bahía de esa ciudad.
"Tras las claves de Melquíades", historia de "Cien años de soledad" ilumina los secretos de la novela colombiana más importante del siglo XX. Eligio García Márquez busca restablecer el sendero invisible que antecede a una obra maestra y señalar al lector cuál fue el origen de esta novela fecunda.
Esta obra literaria no incurre en los hermetismos de ciertas interpretaciones literarias, se erige como un ejemplo de la concepción ética que debe acompañar al buen trabajo periodístico.
Pese al buen manejo del reportaje, su lectura no deja de sentirse pesada y rígida por momentos, de ahí que su mejor comprensión supone una concentración extra por parte del lector.

El secreto de Gabriel

Con el coronel Aureliano Buendía, Gabo tuvo una relación extraña, como lo revela una anécdota curiosa narrada por Eligio. El escritor tuvo golondrinos durante cinco años. Este es un término médico poético para denominar "un infarto glandular en los sobacos".
"No me los pudieron quitar con nada. Me hicieron toda clase de tratamientos(…) Y nunca, durante cinco años, hubo nada que hacer. Se me quitaban y me volvían a dar".
Un día, durante la escritura de la novela, decidió ponerle los golondrinos a su personaje para atormentarlo y "tú sabes que desde el momento en que ya el coronel Aureliano Buendía quedó con los golondrinos, a mí se me quitaron. Y de esto hace diez años, y nunca más, nunca más me volvieron a dar", relata el premio Nobel a su hermano menor.

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